¿Qué significa ser una persona resiliente?

La vida cotidiana nos presenta un variado conjunto de desafíos, desde las presiones profesionales y personales hasta las situaciones inesperadas que ponen a prueba nuestra capacidad para adaptarnos y superar obstáculos. La resiliencia, esa habilidad invaluable para recuperarse y prosperar ante la adversidad, se convierte en un recurso esencial en nuestro viaje a lo largo de la vida.

¿Habías escuchado hablar de la resiliencia? Hoy en día es más habitual escuchar este término en medios de comunicación o las redes sociales. Pero, ¿a qué se hace referencia desde la psicología?

En este artículo, nuestra tesis central es explorar en profundidad qué significa ser una persona resiliente. Para ello, analizaremos las características que definen a los individuos resilientes, los factores que influyen en su desarrollo, los beneficios que aporta a sus vidas y, por último, proporcionaremos consejos prácticos para cultivar y fortalecer esta habilidad crucial.

¿Qué quiere decir la palabra resiliencia?

La palabra “resiliencia” se refiere a la capacidad de una persona para adaptarse, recuperarse o sobreponerse a situaciones de adversidad, cambios o dificultades. En términos más simples, la resiliencia implica la habilidad de resistir, recuperarse y, en ocasiones, incluso crecer a partir de experiencias desafiantes.

La resiliencia no significa simplemente resistir pasivamente las dificultades, sino tener la capacidad de enfrentarlas, aprender de ellas y encontrar formas constructivas de superarlas. Esta cualidad puede aplicarse a nivel individual, grupal o comunitario y puede manifestarse en diferentes áreas de la vida, como la salud emocional, la mental, la física y la social.

El término “resiliencia” proviene del latín “resilio”, que significa “rebotar” o “saltar hacia atrás”. Originalmente, se utilizó en el contexto de la física y la ingeniería para describir la capacidad de un material o una estructura para recuperar su forma original después de haber sido deformado. Este uso se remonta al menos al siglo XVII.

Ya en la década de 1970, el psicólogo estadounidense Emmy Werner comenzó a utilizar el término “resiliencia” en el contexto de la psicología del desarrollo infantil. Su investigación se centró en niños que, a pesar de enfrentar adversidades significativas, mostraban una capacidad sorprendente para adaptarse positivamente y superar obstáculos en su vida. Werner y otros psicólogos contribuyeron a popularizar el término en la psicología.

Con el tiempo, el concepto de resiliencia se ha extendido más allá de la psicología y se aplica en diversas disciplinas, como la sociología, la educación, la medicina y la gestión empresarial. Se ha convertido en un concepto amplio y fundamental para comprender cómo las personas y los sistemas pueden enfrentar y recuperarse de situaciones difíciles.

¿Qué nos enseña la Psicología Positiva?

En el contexto de la psicología positiva, la resiliencia se considera un tema fundamental porque se relaciona con la capacidad de las personas para afrontar y superar adversidades de manera efectiva, lo que contribuye directamente al bienestar emocional y la satisfacción con la vida.

La psicología positiva identifica y promueve las fortalezas personales, como la gratitud, la esperanza, la autoeficacia y la empatía. La resiliencia es una de estas fortalezas que contribuyen a una vida más satisfactoria y significativa.

Y uno de las habilidades clave que más se relacionan con la resiliencia es la inteligencia emocional. Las personas con alta inteligencia emocional pueden regular sus emociones de manera adecuada, lo que les permite mantener la calma y la claridad mental en momentos de estrés.

Significado de la palabra resiliencia psicología

La metáfora de una flor creciendo en un ambiente adverso es una forma poderosa de comprender la resiliencia. Imagina una pequeña flor que emerge y florece en medio de un terreno hostil, donde las condiciones son áridas, el suelo es poco fértil y el clima es implacable. A pesar de estas condiciones adversas, la flor no sólo sobrevive, sino que florece y se vuelve más fuerte con el tiempo.

¿Qué nos dicen las neurociencias acerca de la resiliencia?

Las neurociencias han demostrado que el cerebro es altamente plástico, lo que significa que puede cambiar y adaptarse a lo largo de la vida. Esta plasticidad neuronal es fundamental para la resiliencia, ya que implica que las personas pueden aprender a superar desafíos y afrontar el estrés de manera más efectiva a medida que desarrollan nuevas habilidades y patrones de pensamiento.

La investigación en neurociencias ha arrojado luz sobre cómo el cerebro y el cuerpo responden al estrés. Se ha descubierto que el estrés crónico puede tener efectos negativos en el cerebro, pero también se ha observado que la resiliencia puede ayudar a amortiguar estos efectos negativos. Las personas resilientes pueden tener una respuesta al estrés más adaptativa y una recuperación más rápida después de situaciones estresantes.

Las neurociencias también han demostrado la importancia de las relaciones sociales en la resiliencia. La activación de ciertas áreas del cerebro relacionadas con la empatía y la conexión social puede ayudar a las personas a sobrellevar mejor las dificultades emocionales. 

¿Todos podemos tener la capacidad de resiliencia?

¡Absolutamente! Todos tenemos la capacidad de desarrollar y fortalecer la resiliencia en mayor o menor medida. La resiliencia no es una cualidad innata e inmutable, sino una habilidad que puede cultivarse y mejorarse a lo largo del tiempo.

No se trata de una característica estática. Es un proceso dinámico que implica adaptarse, aprender y crecer a partir de las experiencias. Ya vimos que el cerebro tiene una capacidad sorprendente para adaptarse a nuevos aprendizajes, y la resiliencia es uno de ellos.

Si bien todas las personas tienen el potencial para desarrollar la resiliencia, es importante tener en cuenta que cada individuo es único y las experiencias personales pueden variar ampliamente. Algunas personas pueden tener una base de resiliencia más sólida debido a factores como su entorno familiar y sus experiencias previas, pero incluso aquellos que han enfrentado desafíos significativos pueden trabajar en su superación personal.

Características de una persona resiliente

La resiliencia, esa cualidad tan valiosa, se manifiesta de manera singular en aquellos individuos que son capaces de enfrentar los desafíos de la vida con una fuerza y una determinación notables. Estas personas no solo sobreviven a las tormentas, sino que salen de ellas más fuertes y más resistentes.

¿Qué es una persona resiliente? Echemos un vistazo a las siguientes características.

Optimismo

Las personas resilientes tienden a tener una perspectiva optimista de la vida. Ven los problemas como desafíos que pueden superar en lugar de verlos como obstáculos insuperables. Mantienen la esperanza y la confianza en sus propias capacidades.

Autoeficacia

La autoeficacia, un concepto fundamental en la psicología, va más allá de la simple confianza en uno mismo. Es la creencia profunda en la propia habilidad para planificar, llevar a cabo acciones y enfrentar situaciones desafiantes de manera efectiva. Esta creencia no solo influye en cómo las personas abordan los problemas, sino que también impacta en su nivel de motivación y persistencia.

La autoeficacia se basa en la idea de que las personas son agentes activos en sus vidas, capaces de influir en su entorno y en su propio destino.

Para cultivar la autoeficacia, es útil establecer metas realistas, tomar medidas concretas hacia esas metas y celebrar los logros, incluso los pequeños. A través de la experiencia y el aprendizaje, las personas pueden fortalecer su autoeficacia y, como resultado, fortalecer su capacidad de enfrentar desafíos con confianza y determinación, una característica clave de la resiliencia.

Habilidad para enfrentar el estrés

Las personas resilientes tienen habilidades efectivas para lidiar con el estrés. Pueden regular sus emociones, mantener la calma bajo presión y buscar apoyo cuando lo necesitan.

Adaptabilidad

La adaptabilidad es una característica clave de la resiliencia. Las personas resilientes son flexibles y pueden ajustarse a nuevas circunstancias y cambios inesperados. No se aferran a viejas formas de hacer las cosas si no funcionan.

Redes de apoyo social

Las relaciones sociales sólidas son fundamentales para la resiliencia. Las personas resilientes suelen tener una red de apoyo de amigos, familiares o colegas en quienes pueden confiar y a quienes pueden acudir en tiempos de necesidad.

Empatía

La empatía les permite comprender las perspectivas y emociones de los demás, lo que fortalece sus relaciones y les ayuda a construir y mantener conexiones sociales significativas.

Habilidad para establecer metas

Las personas resilientes tienden a tener metas claras y realistas. Establecer objetivos les proporciona un sentido de propósito y dirección en la vida, lo que puede ser una fuente de motivación y resiliencia.

Persistencia

La perseverancia es una característica importante de la resiliencia. Las personas resilientes no se rinden fácilmente ante la adversidad. Están dispuestas a trabajar duro y superar obstáculos para alcanzar sus metas.

Autoconciencia

Las personas resilientes suelen tener una comprensión sólida de sí mismas, incluyendo sus fortalezas, debilidades y valores. Esta autoconciencia les ayuda a tomar decisiones informadas y a mantenerse fieles a sus principios.

Aprendizaje y crecimiento

Las personas resilientes ven las experiencias difíciles como oportunidades de aprendizaje y crecimiento. En lugar de lamentarse por los fracasos, buscan extraer lecciones valiosas de ellos.

Algunos casos inspiradores de la capacidad de afrontar la adversidad

Uno de los ejemplos más conocidos a nivel mundial es la historia de Malala Yousafzai. Es una activista paquistaní que sobrevivió a un intento de asesinato por parte de los talibanes cuando tenía solo 15 años debido a su defensa de la educación de las niñas. A pesar de este trauma, continuó abogando por los derechos de las mujeres y se convirtió en la persona más joven en recibir el Premio Nobel de la Paz en 2014.

Nelson Mandela pasó 27 años en prisión por luchar contra el apartheid en Sudáfrica. Después de ser liberado, se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica y trabajó incansablemente por la reconciliación y la igualdad en su país.

Otro caso enigmático es el siguiente. A pesar de ser diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) a una edad temprana, Stephen Hawking se convirtió en uno de los científicos más destacados de la historia, haciendo contribuciones significativas a la física teórica y la cosmología.

Oprah Winfrey superó una infancia difícil marcada por la pobreza y el abuso para convertirse en una influyente presentadora de televisión, actriz y empresaria. Fundó su propio imperio mediático y se convirtió en una de las mujeres más poderosas e influyentes del mundo.

Si te gusta la exitosa saga de Harry Potter, seguramente conocerás la historia de J.K. Rowling. Antes de convertirse en la autora de esta serie, Rowling luchó contra la depresión y la falta de recursos económicos como madre soltera. Su perseverancia y creatividad la llevaron al éxito literario y financiero.

Bethany Hamilton es una surfista profesional que perdió un brazo en un ataque de tiburón cuando tenía 13 años. A pesar de la adversidad, regresó al surf y ha tenido una exitosa carrera como surfista profesional.

10 ejemplos de resiliencia en la vida cotidiana

La adversidad puede manifestarse de muchas formas, como problemas de salud, pérdida de seres queridos, dificultades económicas, desafíos académicos o profesionales, conflictos personales y mucho más. 

Aunque quizás no nos demos cuenta, es increíble la capacidad que tenemos los seres humanos para hacerle frente a toda una serie de situaciones críticas. ¿Y tú qué has tenido que superar?

Lo que distingue a las personas es cómo responden a estas situaciones de adversidad y cómo utilizan sus recursos personales y sociales para enfrentarlas y superarlas. Veamos 10 ejemplos de resiliencia.

¿Has enfrentado alguna enfermedad?

Cuando una persona se enfrenta a una enfermedad grave, como el cáncer, muestra resiliencia al someterse a tratamientos médicos que pueden ser físicamente agotadores y emocionalmente desafiantes. Además, mantener una actitud positiva y la determinación de recuperarse son signos de resiliencia en esta situación.

En el caso de las enfermedades crónicas, por ejemplo, la resiliencia es definitivamente la clave para encontrar bienestar en el día a día. Las personas resilientes tienden a aceptar su diagnóstico de enfermedad crónica y a ajustarse a su nueva realidad de manera más efectiva. Esto implica reconocer los cambios en la vida que la enfermedad puede traer y encontrar formas de adaptarse a ellos.

Se ha demostrado que la resiliencia juega un papel importante en la adherencia al tratamiento. Las personas resilientes son más propensas a seguir las recomendaciones médicas, tomar medicamentos según lo recetado y realizar cambios en el estilo de vida necesarios para gestionar la enfermedad.

¿Has tenido que hacer frente a una pérdida de empleo? 

El desempleo, y más cuando sucede abruptamente, puede ser un golpe emocional y financiero importante. Las personas resilientes demuestran su capacidad al adaptarse a esta situación, actualizarse profesionalmente, buscar oportunidades laborales y, a veces, cambiar de carrera si es necesario.

¿Atravesaste una ruptura dolorosa?

Después de una ruptura , la resiliencia se manifiesta cuando una persona puede sanar emocionalmente y aprender de la experiencia. Muchos se preguntan cómo superar una ruptura amorosa, y encontrar la clave para lograrlo puede requerir mucho tiempo y perseverancia.

Esto implica la capacidad de aceptar la pérdida, procesar las emociones y, con el tiempo, abrirse a nuevas relaciones o encontrar el bienestar en la soltería.

¿Perdiste a un ser querido?

Cuando alguien enfrenta la pérdida de un ser querido, la resiliencia se refleja en su capacidad para sobrellevar el dolor, el duelo y la adaptación a una vida sin esa persona. Pueden encontrar formas de mantener viva la memoria del ser querido mientras continúan viviendo sus propias vidas.

¿Lidias día a día con la presión académica?

Los estudiantes que enfrentan una carga académica abrumadora pueden demostrar resiliencia al desarrollar estrategias de estudio efectivas, buscar apoyo de maestros o tutores, y mantener una mentalidad positiva incluso cuando enfrentan dificultades académicas.

¿Tienes que enfrentar problemas financieros?

Aquellos que enfrentan problemas financieros pueden mostrar resiliencia al aprender a administrar mejor su dinero, ajustar su estilo de vida según su presupuesto y buscar asesoramiento financiero si es necesario. También pueden buscar oportunidades de empleo adicionales o buscar educación financiera.

¿Afrontas la discirminación diariamente?

Las personas que enfrentan discriminación debido a su raza, género, orientación sexual u otras características personales muestran resiliencia al defender sus derechos, educar a otros sobre la importancia de la igualdad y buscar formas de empoderarse y superar la discriminación.

¿Has sufrido un accidente?

Después de un accidente grave, como un accidente automovilístico, la resiliencia se ve en la determinación de la persona para someterse a terapias de rehabilitación y recuperar su independencia. Pueden enfrentar desafíos físicos y emocionales con valentía.

¿Has tenido que luchar con una adicción?

Superar una adicción es un proceso difícil y continuo. Aquellos que luchan contra la adicción muestran resiliencia al buscar tratamiento, mantenerse sobrios, enfrentar recaídas con perseverancia y trabajar en su recuperación a largo plazo.

¿Tuviste que reorganizar tu vida ante una mudanza?

La reubicación puede ser una experiencia estresante. La resiliencia se ve cuando alguien se adapta a un nuevo entorno, construye una red de apoyo en su nueva ubicación y encuentra formas de crear una sensación de hogar y estabilidad en su vida después del cambio.

¿Cómo trabajar la resiliencia en nuestro día a día?

Recuerda que la resiliencia es una habilidad que se puede desarrollar y fortalecer con la práctica constante. Trabajar en estas estrategias en tu vida diaria te ayudará a afrontar los desafíos con mayor confianza y capacidad para superarlos.

  • Cultiva una mentalidad positiva: Practica el optimismo realista, que implica reconocer los desafíos pero mantener la creencia en tu capacidad para superarlos. Enfoca tu atención en las soluciones en lugar de los problemas.
  • Aprende de las experiencias: Reflexiona sobre las situaciones difíciles que has enfrentado y busca lecciones y oportunidades de crecimiento en ellas. Pregúntate qué puedes aprender de cada desafío.
  • Establece metas realistas: Define metas alcanzables y descompón los desafíos en pasos más pequeños y manejables. Esto te permitirá avanzar gradualmente hacia tus objetivos.
  • Desarrolla habilidades de afrontamiento: Aprende técnicas de gestión del estrés, como la meditación, la respiración profunda o el ejercicio regular. Estas habilidades te ayudarán a mantener la calma bajo presión.
  • Mantén una red de apoyo: Cultiva relaciones sólidas con amigos y familiares. Tener personas en quienes confiar y con quienes compartir tus preocupaciones es fundamental para la resiliencia.
  • Fomenta la autoconciencia: Conoce tus fortalezas y debilidades, tus valores y tus límites. La autoconciencia te ayudará a tomar decisiones informadas y a mantener la autenticidad en tus acciones.
  • Adopta una perspectiva a largo plazo: Reconoce que la resiliencia se desarrolla con el tiempo y a través de la experiencia. No te desanimes si enfrentas dificultades; en su lugar, considera cada desafío como una oportunidad para fortalecerte.
  • Cuida de tu bienestar físico y emocional: Come saludablemente, haz ejercicio regularmente y asegúrate de descansar lo suficiente. Un cuerpo y una mente saludables son fundamentales para la resiliencia.
  • Cultiva la gratitud: Practica el hábito de la gratitud diariamente. Reconoce y agradece las cosas positivas en tu vida, lo cual puede ayudar a mantener una perspectiva positiva incluso en momentos difíciles.
  • Mantén una rutina equilibrada: Tener una rutina estructurada y equilibrada puede proporcionar estabilidad y un sentido de normalidad en tiempos de adversidad.
  • Ayuda a otros: Brindar apoyo a otros en momentos de necesidad no solo es altruista, sino que también puede fortalecer tu propia resiliencia al sentirte conectado y útil.

Siempre te recomendaremos: busca apoyo profesional si es necesario. Si te enfrentas a desafíos que parecen abrumadores o sientes que no puedes superarlos por ti mismo, considera buscar la ayuda de un terapeuta o consejero. ¡Esto también es resiliencia!

Importante: Este artículo es exclusivamente informativo. No debe utilizarse para realizar un diagnóstico ni como sustituto de un tratamiento profesional. En caso de que necesites ayuda, podés consultar con un psicólogo/a de nuestro equipo de Psicomentando.

Referencias bibliográficas

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  • Werner, E. E., & Smith, R. S. (2001). Journeys from childhood to midlife: Risk, resilience, and recovery. Cornell University Press.

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