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A lo largo de la vida, todos hemos pasado por una decepción amorosa. Si estás atravesando una separación en este momento, posiblemente sientas un gran vacío, una angustia incontrolable y la idea fija de que nunca más podrás sentirte completo de nuevo.
Déjame decirte algo: pasará, como todo.
Para comprender realmente la experiencia de pérdida, es muy importante reconocer su omnipotencia en la vida: tenemos pérdidas constantemente, en cada paso que damos algo dejamos atrás. Cosas materiales, lugares, parejas, amigos, canciones, cosas inmateriales como sueños, ideales, la juventud, etc.
La pérdida nos pisa los talones constantemente, comprenderla y aprender que es parte de la vida es el primer paso para que no nos haga tanto daño.
Si te estás preguntando cómo olvidar a alguien que amas profundamente has llegado al lugar correcto. En este artículo te contaré qué es el duelo para distintas teorías psicológicas, sus etapas y, finalmente, consejos útiles que te dirán cómo superar una ruptura amorosa de la mejor manera posible.
¿Qué es el duelo para el Psicoanálisis?
El psicoanálisis ha realizado extensos desarrollos en relación al duelo. En este apartado, te contaré la concepción del duelo para el reconocido psicoanalista argentino Gabriel Rolón quién considera que pensar el duelo es pensar la vida:
“El duelo es un camino, un recorrido. El duelo te lleva desde el momento en que perdiste algo que amás, y te parece que nada tiene sentido en la vida, hasta donde llegás a ese punto donde te volvés a conectar con tus deseos, volvés a tener proyectos, volvés a armar, dentro de la vida que nos toca.” (Rolón, 2020)
Gabriel Rolón considera que, cuando estamos atravesando un duelo, no solo debemos pensar en la persona que perdemos, sino también en qué perdemos. Por su parte, Lacan (1959) postula que sólo duelamos a aquellas personas que, para nosotros, tienen el carácter de ser irremplazables.
¿Qué significa que alguien sea irremplazable? que por más que recorras el mundo entero jamás encontrarás a alguien con las cualidades de esa persona, que te haga sentir lo que él o ella te hacen sentir.
Entonces, para que podamos duelar a alguien, en primer lugar, esa persona tiene que tener la característica de ser irremplazable. Existen muchas parejas que, desde hace mucho tiempo, piensan que su compañero o compañera ya no es irremplazable, es decir, que si lo pierden, no tendrán que duelarlo demasiado.
En segundo lugar, para duelar a alguien, tenemos que tener un lugar en su deseo, es decir, tenemos que sentir que somos especiales para el otro. Cuántas veces hemos escuchado a personas decir “ya no me siento querido/deseado”…
Gabriel Rolón, en una charla junto a Darío Z, comenta que en la sociedad siempre da vueltas la idea de que el amor es algo que nos completa, que existe una “media naranja”, que el amor es aquello que llega a nuestra vida y nos da todo lo que deseamos, que colma nuestro deseo.
Sin embargo, esto está muy alejado de la realidad. Nadie puede colmar nuestro deseo, nadie nos puede completar, nadie tendrá la capacidad de tapar nuestra falta existencial. La persona que amamos lo único que hará es mantener en un nivel óptimo ese caos pulsional que nos habita, esa angustia, esa tensión, ese deseo que nos tortura.
Solo podrá mantener nuestra frustración existencial en un lugar que no duela tanto. No nos completa, porque si nos completara dejaríamos de desear, porque el deseo es hijo de la falta, siempre deseamos lo que no tenemos.
Entonces, en tercer lugar, para duelar a alguien esa persona tiene que mantener nuestra falta en un lugar que no nos duela tanto, que contenga nuestro caos pulsional.
En síntesis, una parte contemporánea del psicoanálisis, considera que sólo atravesaremos un proceso de duelo si la persona dueña de la decepción amorosa cumple con esas tres características: ser irremplazable, que yo tenga un lugar en su deseo, y que aloje y contenga mi falta y mi caos pulsional.
Ahora vamos con otra teoría psicológica, antes de adentrarnos en los consejos sobre cómo superar una ruptura amorosa.
¿Qué es el duelo para la Psicología Cognitiva?
Para la Psicología Cognitiva, todas nuestras pérdidas tienen el poder de generarnos un gran dolor. De acuerdo con Horowitz (1998) podríamos definir la pérdida como cualquier daño en los recursos materiales, simbólicos o personales con los que hemos establecido cualquier tipo de vínculo emocional.
Para Alba Payás (2007) el duelo es la respuesta humana que surge a partir de la pérdida de cualquier relación, valor o cosa con la que se ha construído un vínculo afectivo. Es un proceso completamente humano y natural; no es una patología ni algo de lo que “haya que curarse”. Las formas que tiene el duelo de manifestarse suelen ser similares a aquellas propias de trastornos físicos, mentales o emocionales, como la depresión.
El duelo es un proceso de carácter psicológico al que se enfrentan las personas tras una pérdida de cualquier carácter; consiste principalmente en la adaptación emocional a las pérdidas. Engloba distintos factores comportamentales, fisiológicos y cognitivos.
¿Qué nos dicen las investigaciones sobre el duelo?
Múltiples estudios consideran que las respuestas comportamentales y las cogniciones (pensamientos) de personas que están atravesando un duelo, son factores que mantienen los síntomas disfuncionales que pueden llevar a complicaciones en la recuperación.
De esta forma, Boelen, de Keijser, Vanden Hout y Van den Bout (2011) confirman lo anterior, al verificar que 43 pacientes con duelo patológico mejoraron considerablemente a medida que sus creencias irracionales iban siendo reestructuradas y sus conductas desadaptativas modificadas.
Por otro lado, Boelen y Van den Bout (2002) encontraron en 326 adultos que el pensamiento positivo evita la aparición del duelo patológico y de la depresión, demostrando el papel fundamental de las conductas y los pensamientos en el proceso de elaboración de la pérdida.
Finalmente, varios autores como Love (2007) mencionan que las pérdidas generan alteraciones a nivel de las creencias sobre uno mismo, sobre el mundo y lo que ocurrirá en el futuro.
Entonces, hasta aquí, podemos rescatar que para la Psicología Cognitiva, el proceso de duelo podrá verse favorecido si trabajamos arduamente en nuestros pensamientos y conductas.
¿Cuáles son las etapas del duelo?
La psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross (2007) considera que hay 5 etapas del duelo: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Cada etapa tiene lugar, en mayor o menor medida, según las circunstancias personales y subjetivas y no necesariamente ocurren de forma cronológica y lineal.
La Negación
Al tener una decepción amorosa, la reacción más habitual que suelen tener las personas es la negación. Está acompañada de un estado de shock o embotamiento cognitivo y emocional.
Es muy común tener sensación de “irrealidad” o incluso “incredulidad”. Muchas personas que terminan una relación manifiestan que no pueden creer que esto esté ocurriendo, que están viviendo una pesadilla o, en el polo opuesto, actuar como si nada hubiese pasado.
Pero la negación no siempre es tan literal. En ocasiones puede presentarse de forma abstracta, sutil, restando toda importancia a la pérdida o considerando que “van a volver” cuando, en realidad, no será así.
Ira
Luego de la etapa de negación, comienzan a emerger en las personas sentimientos de impotencia y frustración. ¿Por qué pasa esto? ¿Por qué no puedo hacer nada para que vuelva a estar todo bien? ¿Por qué me siento tan mal y no puedo hacer nada?
La frustración suele desembocar en la aparición de la ira, del enojo. En este punto, las personas solemos realizar atribuciones externas, es decir, queriendo atribuir la culpa del fin de la relación a factores externos, a situaciones, personas o cosas ajenas a uno mismo.
En casos poco comunes y extremos, las personas no pueden elaborar el duelo porque quedan cegadas y nubladas por la ira, no pudiendo “despedirse” de forma adecuada del objeto de la pérdida.
Negociación
En esta etapa, las personas se empiezan a conectar de a poco con lo real de la pérdida. Sin embargo, se comienzan a buscar alternativas de acción para revertir la situación.
Todos tenemos algún amigo o amiga que nos cuenta que terminó con su pareja y todos le decimos “ya vas a volver”. ¿Qué ocurre aquí? No pueden superar la relación, no pueden conectarse con la idea de una pérdida real, no entienden cómo vivir sin el otro y comienzan desesperadamente a querer volver a ese lugar que, en algún momento, les dio todo lo que necesitaban para su estabilidad mental y afectiva.
La mayoría de las personas intentan negociar con su ex pareja, piensan que simplemente cambiando una conducta o una forma de pensar las cosas van a poder ser como antes.
Depresión
La depresión es un trastorno psicológico. Tal vez, no es lo más adecuado llamar a esta etapa “depresión” ya que no necesariamente designa un estado patológico.
A mi entender, esta es la etapa más dolorosa y en la que más conectados estamos con la realidad de la pérdida. En esta fase, la persona comienza a ser consciente de la realidad, de lo que implica a nivel emocional la ausencia.
Suelen aparecer cuestiones no comunes en la persona como el aislamiento social, dificultad para dormir, falta de motivación, pérdida de sentido, ansiedad. Sin embargo, por más que todo parezca oscuro, es necesario atravesar esta fase. Sin oscuridad no hay luz. Sin elaborar una pérdida nunca podremos sanar.
Aceptación
El punto de llegada al que aspiramos cuando atravesamos un proceso de duelo es la aceptación de lo que perdimos. Es la comprensión de que la pérdida es algo constante en nuestra vida. se asocia a un estado de calma, tanto cognitivo como emocional.
Papa Roach, una banda estadounidense creada en 1993, tiene una canción que me recuerda mucho a esta etapa:
I tear my heart open, I sew myself shut
My weakness is that I care too much
And my scars remind me that the past is real
I tear my heart open just to feel
En español: desgarro mi corazón abierto, pero debo cerrarlo; mi debilidad es que me preocupo demasiado; mis cicatrices me recuerdan que el pasado es real, desgarro mi corazón abierto solo para poder sentir.
“Mis cicatrices me recuerdan que el pasado es real”: la aceptación no implica olvidar, dejar de recordar al otro, sino poder seguir viviendo a pesar de todo, con el recuerdo en la mente, con la herida cicatrizada. Al fin y al cabo, somos quienes somos en parte gracias a esa persona que nos dejó una marca.
Ahora, sigamos con el punto más importante de esta nota. ¿Cómo canalizamos el dolor? ¿Cómo atravesamos el duelo?
¿Cómo superar una ruptura amorosa?: consejos útiles.
Lamentablemente, no hay recetas mágicas, no puede superarse un duelo sin dolor o sin dejar pasar el tiempo. A continuación, te contaré algunas cosas que puedes hacer para atravesar el momento de la mejor manera posible.
1. No evites el dolor.
Para garantizar nuestra supervivencia, nuestro cerebro como mecanismo de defensa puede tentarnos a buscar distracciones constantes para no pensar en ese dolor tan profundo que sentimos.
Lamentablemente, las conductas evitativas y las distracciones sirven por un tiempo, pero luego, la caída es más fuerte. Conozco casos de pacientes que, inmediatamente a la ruptura, comienzan a salir de fiesta desmesuradamente, a descargar aplicaciones de citas, a buscar relacionarse causalmente con personas solo para olvidar, etc.
Al contrario de lo que dice el dicho popular en Argentina, un clavo no saca otro clavo. Tal vez, alguien pueda ayudarnos momentáneamente a olvidarnos de nuestra ex pareja, pero solo es temporal. Es cuestión de que pasen unos días y comencemos a buscar a nuestro ex en esa nueva persona y SPOILER ALERT: no lo encontrarás.
Tómate tu tiempo, no es sencillo. Tapar el dolor solo lo hará reaparecer con más fuerza. Mi recomendación es que encuentres momentos en tu día en el que puedas sentarte a descargar tus emociones, a llorar, a recordar a esa persona, a reflexionar sobre lo que fueron, a pensar en tí y en las nuevas posibilidades que tendrás a partir de ahora, porque siempre que se cierra una puerta se abre otra.
OJO: no hagas esto todo el tiempo, no será saludable. Es cuestión de encontrar un equilibrio justo. No hay que tapar todo, pero tampoco darle más protagonismo del que se merece.
2. Céntrate en tu red de apoyo.
Dicen que los humanos venimos al mundo solos y nos vamos solos, pero dudo que esto realmente sea así. Somos seres sociales, no podemos vivir en soledad. En la vida todos tenemos una red de apoyo: familiares, amigos, colegas, compañeros de trabajo, etc.
Para atravesar el duelo, es fundamental que puedas rodearte de gente que te apoye, que te aloje, que te de un lugar seguro para que puedas volver a ser tú. Si son personas que realmente te quieren, no tendrán problemas en escucharte y consolarte.
3. Habla, no te quedes callado.
De la mano del punto anterior, debes saber que, si tú no le comunicas a tus vínculos cercanos lo que te ocurre, ellos no podrán adivinarlo. Los psicólogos trabajamos con las palabras, con el discurso de las personas, por una única razón: hablar sana.
Te recomiendo que no te guardes nada, que pongas todo en palabras, que hables, que grites, que llores, pero que no te quedes con nada adentro.
Porque lo que no se manifiesta luego sale de formas desfiguradas: ¿cuántas veces has escuchado hablar de personas que se enferman a causa del estrés, a causa de problemas personales que no pudieron contar?
Nuestros pensamientos están íntimamente relacionados con nuestras emociones, con nuestras conductas y con lo que nos ocurre a nivel físico. Lo que no se elabora, se repite: si no pones en palabras lo que te ocurre, terminarás no solo con algún conflicto a nivel psicológico, sino también a nivel físico.
4. Contacto cero.
Esta recomendación no aplica a todas las personas, depende mucho de la situación de la ruptura: si con tu ex pareja han logrado construir una relación de amistad y siguen en contacto, saltea este consejo.
Muchos psicólogos recomiendan la técnica de contacto cero. ¿Qué significa esto? El contacto cero implica eliminar todo tipo de comunicación con tu ex pareja. No le escribas, no lo busques. Lo más útil en este caso es dejar de seguirlo en todas sus redes sociales, como así también a todas las personas de su círculo cercano.
Si intenta comunicarse contigo, no contestes sus mensajes o llamadas, no stalkees sus redes, no acudas a lugares donde sepas que puedes encontrarlo. No preguntes por él, no quieras saber si ya formó pareja, qué hace, qué siente.
5. Retoma actividades que dejaste de lado.
Como dice el gran cantautor argentino Gustavo Cerati “sacar belleza de este caos es virtud”: debemos sacar algo bueno y positivo de todo este dolor.
Seguramente, al estar tanto tiempo en pareja dejaste de lado actividades que te gustaban y te hacían sentir bien. No porque tu pareja te lo exigía, sino porque al estar en una relación, nuestros gustos y nuestras ganas de hacer determinadas cosas van cambiando.
Mi consejo es que intentes retomar todas esas actividades que dejaste de hacer o, en su defecto, que te centres en cosas nuevas. Aprender una nueva habilidad artística o un deporte no solamente te ayudará a mantener la cabeza ocupada, sino que también te acercará a conocer a nuevas personas.
Conclusión
Como habrás visto desde distintas teorías de la psicología, el duelo no es algo sencillo. Como humanos tenemos que entender que vivimos constantemente momentos de pérdidas. Es nuestra obligación trabajar diariamente para fortalecer nuestra mente y aprender a superar todos los obstáculos que los vínculos nos plantean.
Desde Psicomentando, esperamos que estos consejos te hayan servido para, por lo menos, sentirte un poquito mejor.
Referencias bibliográficas
- Boelen, P.A., De Keijser, J., Van den Hout, M.A., & Van den Bout, J. (2011). Factors Associated with Outcome of Cognitive-Behaviorual Therapy for Complicated Grief: a Preliminar Study. Clinical Psychological Psychotherapy, (18) (4), 28491.
- Boelen, P.A., & Van den Bout, J. (2002). Positive Thinking in Bereavement: Is It Related to Depression, Anxiety or Grief Symptomatology? Psychological Reports. (3), 85763.
- Horowitz MJ, Siegel B, Holen A, Bonanno GA, Milbrath C, Stinson CH. Diagnostic criteria for complicated grief disorder. Am J Psychiatry 1998;155(9):1305-6
- Lacan, J. (1959). El Seminario: Libro VI: El deseo y su interpretación. Sesión de 22/04/59. Inédito. Versión de la Escuela Freudiana de Buenos Aires.
- Love, A. (2007). Progress in understanding grief, com-plicated grief, and caring for the bereaved Contemp Nurse, 27(1), 7383.
- Payás A. Intervención grupal en duelo. En: Camps C, Sánchez PT, editores. Duelo en Oncología. Madrid: Sociedad Española de Oncología Médica, 2007; p. 169-82.
- Rolón, Gabriel. (2020). El Duelo. Cuando el dolor se hace carne. Editorial Planeta.
- Kübler-Ross, E. & Kessler, D. (2007). On grief and grieving: finding the meaning of grief through the five stages of loss. New York: Scribner.
Adela Crovara es Licenciada en Psicología en la Universidad Nacional de Mar del Plata (República Argentina).
En el ámbito académico forma parte de equipos de cátedra como adscripta y de grupos de extensión universitaria a la comunidad.


