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¿Sabías que la forma en que aprendes puede afectar cuánto retienes de todo lo que leíste? Existe un concepto llamado Pirámide del Aprendizaje, que nos da una idea de cómo nuestra memoria funciona con diferentes métodos de estudio. Por ejemplo, cuando solo leemos algo, retenemos alrededor del 10% de esa información. Sí… no es mucho, ¿verdad? Pero no te preocupes, hay formas de mejorar esto.
Si además de leer, escuchamos la información, como en una clase o leyendo en voz alta, podemos retener alrededor del 20%. Ya vamos mejorando. Ahora, si sumamos ver a lo que escuchamos, como cuando vemos un video en YouTube, nuestra retención sube a un 30%.
La cosa se pone más interesante cuando combinamos ver y escuchar al mismo tiempo, como en una presentación con diapositivas. Aquí, nuestra capacidad de retención sube al 50%. Pero no nos quedemos ahí. Si empezamos a discutir la información con otros, por ejemplo, en un grupo de estudio, podemos retener hasta el 70%. Interactuar y debatir realmente marca la diferencia.
¿Quieres seguir incrementando el porcentaje? Hacer algo práctico con la información, como realizar un experimento o resolver problemas, nos ayuda a retener alrededor del 80%. Y lo mejor de todo: enseñar lo que has aprendido. Si puedes explicarle a alguien más lo que sabes, retendrás hasta el 90% de la información…
Hoy en día, saber cómo estudiar para un examen de manera efectiva es clave para tener buenas notas en la escuela, la universidad o cualquier curso que estés haciendo. Las técnicas de estudio no solo te ayudan a organizar mejor tu tiempo y la información, sino que también hacen más fácil comprender temas complicados y recordar lo aprendido.
Desde Psicomentando trabajamos desde un enfoque cognitivo-conductual, haciendo hincapié en cómo nuestros pensamientos y comportamientos afectan nuestro aprendizaje. Este método ha demostrado ser muy útil para formar buenos hábitos de estudio, combinando la reestructuración de pensamientos con acciones concretas para lograr cambios positivos y duraderos en el estudiante (Beck, 1976). Planificar, gestionar el tiempo y autoevaluarse son aspectos importantes de esta metodología, ofreciendo herramientas prácticas para triunfar en el ámbito académico.
Múltiples estudios han resaltado la importancia de la motivación interna y de tener objetivos claros en el aprendizaje. Deci y Ryan (1985) señalan que la motivación intrínseca, es decir, el interés genuino y el placer por aprender, es fundamental. Por otro lado, manejar bien el tiempo y organizarse son aspectos fundamentales para estudiar eficazmente.
No olvidemos algo importante: un buen ambiente de estudio también es crucial. Un espacio libre de distracciones y adecuado para concentrarse puede marcar una gran diferencia en el rendimiento académico. Dunn y Dunn (1993) indican que la forma en que organizamos nuestro lugar de estudio y las condiciones ambientales son esenciales para absorber y retener la información.
En este artículo buscamos enseñarte diversas técnicas de estudio desde la perspectiva cognitivo-conductual y ofrecer una guía práctica para estudiantes y docentes. Hablaremos de métodos específicos de estudio, cómo crear un ambiente de estudio ideal, estrategias para mantener la motivación y la confianza en uno mismo, y cómo usar la tecnología como apoyo.
1. Planificación y organización
Antes de empezar a estudiar, es fundamental planificar y organizar lo que vamos a hacer. Manejar bien el tiempo y estructurar el material permite a los estudiantes estudiar de mejor manera. Según Covey (1989), “gestionar el tiempo mejora el rendimiento académico y también aumenta la satisfacción personal y reduce el estrés”. No es lo mismo sentarse a estudiar con todos los módulos desparramados en la mesa sin saber por dónde comenzar, qué hacerlo siguiendo un orden preestablecido.
Un buen primer paso es crear un horario que incluya tanto las actividades académicas como las extracurriculares. Este horario debe ser lo más realista y flexible posible, permitiendo ajustes según sea necesario. Lakein (1973) dice que “un plan bien hecho actúa como un mapa que guía a los estudiantes en sus responsabilidades diarias y les ayuda a priorizar sus tareas”. Recuerda que lo importante de esto es QUE SEA FACTIBLE; no tiene sentido que pongas el horario de estudio en 20 de las 24hs del día porque terminarás sin cumplirlo.
Establecer objetivos claros y alcanzables es otra estrategia importante. Locke y Latham (2002) afirman que “los objetivos específicos y desafiantes mejoran el rendimiento más que los objetivos generales y fáciles”.
Dividir los objetivos a largo plazo en metas a corto plazo permite a los estudiantes obtener mejores resultados. Por ejemplo, si tenemos un examen final de una materia con 16 temas en dos semanas, el objetivo a largo plazo sería estudiar todo para el examen, mientras que las metas a corto plazo podrían ser estudiar uno o dos temas por día y dejar los días finales para un repaso general.
Eliminar distracciones en el lugar de estudio también es crucial. ¡DEJA DE LADO TU TELÉFONO! Un estudio de Dabbish, Mark y González (2011) muestra que “las interrupciones frecuentes afectan negativamente la calidad del trabajo académico”. Tener un espacio de estudio libre de distracciones y con todos los materiales necesarios a mano mejora la concentración.
Existen muchas técnicas de estudio. Una que nos gusta mucho en Psicomentando es la técnica Pomodoro, que divide el tiempo de estudio en intervalos de 25 minutos con breves descansos. Cirillo (2006), creador de esta técnica, dice que “los pomodoros ayudan a mantener la concentración y reducen la fatiga mental, mejorando la gestión del tiempo y la productividad”.
Finalmente, es importante autoevaluarse y reflexionar regularmente sobre el progreso. Zimmerman (2002) destaca que “la autorregulación del aprendizaje, que incluye la autoevaluación, permite a los estudiantes ajustar sus métodos de estudio para mejorar continuamente”.
2. Técnicas de estudio
Como te contamos más arriba, si estudiamos utilizando técnicas de estudio aumentamos la posibilidad de retener en nuestra mente todo el contenido, y por ende, aprobar ese parcial que tanto miedo nos da. Primero vamos a contarte la técnica que utilizamos desde Psicomentando con nuestros pacientes y, luego, las más recomendadas por los autores.
Técnica Psicomentando
Como te mencionamos en la introducción, leer por sí solo no es suficiente. De hecho, solo con la lectura, retenemos una pequeña fracción de la información. Aquí es donde entra en juego nuestra nueva técnica, el Método de Psicomentando.
El Método Psicomentando combina diferentes estrategias para maximizar tu retención y comprensión del material de estudio. Aquí te explicamos cómo funciona:
1. Lectura Inicial (10%): Comienza con una lectura del material. Esta primera revisión te dará una idea general del contenido. No te preocupes si no lo entiendes todo de inmediato.
2. Escucha Activa (20%): Complementa tu lectura con audios relacionados o relee en voz alta. Escucha podcasts, audiolibros o grabaciones de tus clases. Esto refuerza lo que has leído y te ayuda a captar más detalles.
3. Visualización (30%): Ve videos educativos sobre el tema. La combinación de imágenes y sonido te permitirá entender mejor conceptos complejos y recordar más información.
4. Discusión en Grupo (50%): Participa en discusiones con compañeros de clase o grupos de estudio. Hablar sobre lo que has aprendido, hacer preguntas y escuchar diferentes puntos de vista reforzará tu comprensión.
5. Práctica Activa (80%): Aplica lo que has aprendido a través de ejercicios, problemas prácticos o experimentos. La práctica activa es fundamental para consolidar el conocimiento.
6. Enseñanza (90%): Finalmente, enseña lo que has aprendido a alguien más. Explicar los conceptos en tus propias palabras te ayudará a entenderlos a un nivel más profundo y a recordar hasta el 90% de la información.
Recuerda que no se trata solo de estudiar más, sino de estudiar de manera más inteligente y efectiva. ¿Quieres saber los métodos que proponen los estudiosos del tema? Continua leyendo.
Técnicas de memorización
Si bien hoy en día existen métodos más efectivos que la memorización, porque puede ser muy tediosa, las mnemotecnias y los mapas mentales son herramientas valiosas para organizar y recordar información compleja. Buzan (2006) destaca que “los mapas mentales permiten a los estudiantes estructurar la información de manera visual y jerárquica, facilitando la memoria y la comprensión”.
Lectura activa y subrayado
Como su nombre lo indica, la lectura activa implica interactuar con el texto a través de preguntas, resúmenes y reflexiones. Adler y Van Doren (2002) sugieren que “leer de manera activa promueve una comprensión más profunda del material, ya que el lector se involucra directamente con el contenido”. El subrayado selectivo puede ayudar a destacar las ideas principales y facilitar la revisión posterior (Fry, 2011).
Resúmenes y esquemas
Hacer resúmenes ayuda a sintetizar y organizar toda la información. Según Van Blerkom (2012), “los resúmenes permiten a los estudiantes condensar la información esencial, ayudando a consolidar el aprendizaje”. Los esquemas proporcionan una estructura visual que muestra las relaciones entre conceptos, mejorando tanto la comprensión como la memoria (Novak, 2010).
Autoevaluación
La autoevaluación es una buena opción para saber cómo vas aprehendiendo el conocimiento. Nicol y Macfarlane-Dick (2006) afirman que “la autoevaluación fomenta una mayor autorregulación del aprendizaje, permitiendo a los estudiantes ajustar sus estrategias y mejorar su rendimiento”. Practicar con exámenes y cuestionarios ayuda a familiarizarse con el formato de las evaluaciones y reduce la ansiedad (Roediger et al., 2011).
Repetición Espaciada
La repetición espaciada consiste en revisar la información a intervalos crecientes para mejorar la retención a largo plazo. Ebbinghaus (1885) demostró que “la memoria mejora significativamente cuando la revisión se distribuye a lo largo del tiempo, en lugar de concentrarse en una única sesión intensiva”.
3. Ambiente de Estudio
El ambiente de estudio desempeña un papel crucial en la capacidad de un estudiante para concentrarse y procesar información de manera efectiva. Un entorno tranquilo y libre de distracciones puede mejorar significativamente el rendimiento académico. Dunn y Dunn (1993) subrayan que “las condiciones ambientales, como la iluminación, el ruido y la disposición del espacio, pueden influir en la efectividad del aprendizaje”.
Entorno tranquilo
Uno de los aspectos más importantes del ambiente de estudio es la minimización de distracciones. Según un estudio de Mark, Gudith, y Klocke (2008), “las interrupciones frecuentes no solo reducen la productividad, sino que también incrementan el tiempo necesario para retomar la concentración”. Es fundamental que los estudiantes elijan un lugar de estudio donde puedan evitar interrupciones constantes, ya sean causadas por personas, ruidos o dispositivos electrónicos.
Impacto del espacio físico
El diseño del espacio físico también tiene un impacto significativo en el rendimiento académico. Weinstein (1979) destaca que “un entorno de estudio organizado y ergonómico puede reducir la fatiga física y mental, permitiendo a los estudiantes mantener la concentración durante períodos más largos”. Esto incluye tener una silla y escritorio cómodos, buena iluminación y una temperatura adecuada.
Materiales y herramientas de estudio
Tener todos los materiales y herramientas necesarios al alcance puede ayudar a mantener el flujo de estudio sin interrupciones. Según Kiewra (2005), “la preparación y organización de materiales de estudio antes de comenzar una sesión puede reducir el estrés y aumentar la eficiencia”. Esto incluye libros, cuadernos, dispositivos electrónicos, y cualquier otra herramienta que el estudiante pueda necesitar.
Uso de tecnología
Si bien la tecnología puede ser una fuente de distracción, su uso adecuado puede potenciar el aprendizaje. Mayer (2001) sugiere que “las herramientas tecnológicas, cuando se utilizan correctamente, pueden mejorar la comprensión y retención de información” (como en el paso 3 de nuestro método Psicomentando )
Personalización del espacio de estudio
Cada estudiante tiene preferencias individuales que pueden influir en su ambiente de estudio ideal. Dunn y Dunn (1993) proponen que “la personalización del entorno de estudio según las preferencias individuales de cada estudiante puede mejorar la satisfacción y el rendimiento”. Algunos estudiantes pueden preferir un espacio silencioso, mientras que otros pueden concentrarse mejor con música de fondo o ruido blanco.
4. Motivación y autoconfianza
La motivación y la confianza en uno mismo son aspectos claves para un buen aprendizaje. Sin una motivación adecuada, los estudiantes pueden tener dificultades para mantenerse enfocados y comprometidos con sus estudios. De igual manera, una buena autoconfianza puede reducir la ansiedad académica y fomentar una actitud positiva hacia el aprendizaje.
Estrategias para mantener la motivación
Vamos a ponernos un poco teóricos. La motivación se divide comúnmente en dos tipos: intrínseca y extrínseca. La motivación intrínseca, que proviene del interés y el disfrute personal de la materia, ha sido identificada como un factor crucial para el aprendizaje profundo y sostenido. Deci y Ryan (1985) explican que “la motivación intrínseca es un predictor clave del éxito académico porque impulsa a los estudiantes a comprometerse con el aprendizaje de manera más efectiva”. Fomentar la curiosidad y el interés personal puede ayudar a mantener altos niveles de motivación intrínseca.
Por otro lado, la motivación extrínseca, que se basa en recompensas externas como buenas calificaciones o reconocimiento, también puede ser útil, especialmente cuando la motivación intrínseca es baja. Según Eisenberger y Cameron (1996), “las recompensas extrínsecas pueden aumentar la motivación, siempre que no socaven la motivación intrínseca”. Es importante equilibrar ambas formas de motivación para mantener el compromiso del estudiante.
Técnicas para mejorar la autoconfianza y reducir la ansiedad
La autoconfianza en el ámbito académico se refiere a la creencia en la propia capacidad para realizar tareas de estudio y alcanzar objetivos académicos. Bandura (1997) sostiene que “la autoeficacia, o la creencia en las propias capacidades para organizar y ejecutar las acciones requeridas para manejar situaciones prospectivas, es fundamental para el éxito académico”. Para mejorar la autoconfianza, los estudiantes pueden establecer metas alcanzables y reconocer sus logros, lo que fortalece su creencia en sus propias capacidades.
Por otro lado, la ansiedad académica puede ser un obstáculo significativo para el rendimiento. Según Zeidner (1998), “la ansiedad relacionada con el estudio puede interferir con la concentración y la memoria, disminuyendo el rendimiento académico”. Técnicas de manejo del estrés, como la respiración profunda, la meditación y el ejercicio regular, pueden ayudar a reducir la ansiedad y mejorar la autoconfianza.
Estrategias de autorregulación
La autorregulación implica la capacidad de los estudiantes para planificar, monitorear y evaluar su propio aprendizaje. Zimmerman (2002) destaca que “los estudiantes que practican estrategias de autorregulación tienden a tener un mayor rendimiento académico porque pueden ajustar sus métodos de estudio según sus necesidades y progresos”. Algunas estrategias de autorregulación incluyen el establecimiento de objetivos, el auto-monitoreo y la autoevaluación continua.
Feedback y refuerzo positivo
El feedback constructivo y el refuerzo positivo son herramientas poderosas para mantener la motivación y la autoconfianza. Hattie y Timperley (2007) argumentan que “el feedback efectivo proporciona a los estudiantes información sobre su rendimiento y cómo pueden mejorar, lo que a su vez mejora la autoeficacia y la motivación”. Es importante que el feedback sea específico, constructivo y orientado al proceso, en lugar de centrarse únicamente en el resultado.
5. Importancia del descanso y la Salud Mental
El buen descanso y la salud mental son componentes esenciales para el rendimiento académico óptimo. La falta de sueño y el estrés crónico pueden afectar negativamente la memoria, la concentración y la capacidad para procesar información. Por lo tanto, es fundamental que los estudiantes adopten hábitos saludables que promuevan tanto el bienestar físico como el mental.
Impacto del sueño en el rendimiento académico
Numerosos estudios han demostrado que el sueño adecuado es crucial para la consolidación de la memoria y el aprendizaje. Walker y Stickgold (2006) señalan que “el sueño facilita la consolidación de la memoria a largo plazo, lo cual es fundamental para el aprendizaje efectivo”. Además, la privación del sueño puede llevar a una disminución en la atención, la creatividad y la resolución de problemas, lo que puede perjudicar el rendimiento académico (Curcio, Ferrara, & De Gennaro, 2006).
Estrategias para mejorar la calidad del sueño
Para mejorar la calidad del sueño, los estudiantes deben establecer una rutina de sueño regular, crear un ambiente de descanso adecuado y evitar el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir. Según la National Sleep Foundation (2015), “mantener una rutina constante de sueño y vigilia, junto con un ambiente oscuro y fresco, puede mejorar significativamente la calidad del sueño”. Evitar la cafeína y el alcohol en las horas previas a acostarse también puede contribuir a un mejor descanso nocturno.
Manejo del Estrés
El estrés académico es un problema común entre los estudiantes y puede afectar tanto la salud mental como física. Lazarus y Folkman (1984) definieron el estrés como “una relación particular entre el individuo y el entorno, evaluada por el individuo como desbordante o amenazante para su bienestar”.
Para manejar el estrés, los estudiantes pueden utilizar técnicas de relajación como la meditación, la respiración profunda y el ejercicio físico regular. Según Kabat-Zinn (2003), “la práctica regular de la meditación de atención plena puede reducir significativamente los niveles de estrés y mejorar el bienestar general”.
Importancia del ejercicio físico
El ejercicio no solo mejora la salud física, sino que también tiene beneficios psicológicos importantes. Biddle, Fox y Boutcher (2000) destacan que “el ejercicio regular puede reducir los síntomas de depresión y ansiedad, mejorando así la salud mental”. Incorporar actividad física en la rutina diaria puede ayudar a los estudiantes a reducir el estrés y mejorar su estado de ánimo y concentración.
Apoyo social y relaciones interpersonales
El apoyo social también juega un papel crucial en la salud mental. Tener una red de apoyo compuesta por amigos, familiares y compañeros puede proporcionar un sentido de pertenencia y reducir el estrés. House, Landis y Umberson (1988) argumentan que “las relaciones sociales positivas pueden mejorar la salud mental al proporcionar apoyo emocional y práctico, así como oportunidades para la interacción social”.
Por más que parezca obvio, la importancia del descanso y la salud mental no puede ser subestimada en el contexto académico. Adoptar hábitos saludables de sueño, manejar el estrés de manera efectiva, mantener una rutina de ejercicio regular y fomentar relaciones sociales positivas son estrategias clave que pueden ayudar a los estudiantes a mantener un equilibrio entre sus responsabilidades académicas y su bienestar personal.
7. Evaluación y Ajuste de Estrategias
Para ir concluyendo… La evaluación continua y el ajuste de las estrategias de estudio son fundamentales para retener el conocimiento. Los estudiantes deben ser capaces de identificar qué métodos funcionan mejor para ellos y realizar ajustes según sea necesario para optimizar su aprendizaje.
Autoevaluación y reflexión
La autoevaluación es un proceso crítico en el que los estudiantes reflexionan sobre su propio aprendizaje, identificando fortalezas y áreas de mejora. Según Boud, Keogh y Walker (1985), “la reflexión sobre la experiencia es una fuente clave de aprendizaje”. Los estudiantes pueden utilizar formularios de autoevaluación para monitorear su progreso y desarrollar un mejor entendimiento de sus propios procesos de aprendizaje.
Adaptación de métodos de estudio
A medida que los estudiantes avanzan en su educación, pueden encontrar que las estrategias de estudio que antes eran efectivas ya no lo son. Es esencial que sean flexibles y estén dispuestos a probar nuevos métodos. Zimmerman (2002) argumenta que “los estudiantes autorregulados adaptan continuamente sus métodos de estudio para satisfacer las demandas cambiantes de sus cursos y para mejorar su rendimiento”. Esto puede incluir la adopción de nuevas tecnologías, técnicas de memorización o métodos de organización.
Implementación de estrategias basadas en evidencia
La implementación de estrategias basadas en la evidencia es crucial para asegurar que los métodos de estudio sean efectivos. Pashler et al. (2007) indican que “las estrategias de aprendizaje basadas en investigaciones empíricas, como la práctica distribuida y el autoexamen, han demostrado ser particularmente eficaces”. Los estudiantes deben estar informados sobre las últimas investigaciones en técnicas de estudio y estar dispuestos a integrar estos hallazgos en su rutina académica.
8. Recomendaciones Finales
Como has podido ver, la manera en que estudias puede influir enormemente en cuánto retienes y comprendes de lo que aprendes. Desde leer un texto hasta explicar lo que sabes a otros, cada técnica tiene su propio impacto en tu capacidad para recordar y entender el material. No se trata solo de pasar más tiempo estudiando, sino de hacerlo de manera más eficaz.
Como conclusión, es importante destacar que no existe una única estrategia de estudio que funcione para todos los estudiantes. Cada individuo tiene su propio estilo de aprendizaje y preferencias, por lo que es crucial experimentar con diferentes técnicas y adaptarlas según las necesidades y circunstancias personales. Por eso, desde Psicomentando ofrecemos un enfoque personalizado que combina técnicas de estudio basadas en la psicología cognitivo-conductual, adaptadas a tus necesidades y estilo de aprendizaje.
Si sientes que te vendría bien un poco de ayuda para mejorar tus métodos de estudio y alcanzar tus objetivos académicos, estamos aquí para ti. Nuestros profesionales están listos para trabajar contigo y ofrecerte el apoyo que necesitas para optimizar tu forma de estudiar.
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Adela Crovara es Licenciada en Psicología en la Universidad Nacional de Mar del Plata (República Argentina).
En el ámbito académico forma parte de equipos de cátedra como adscripta y de grupos de extensión universitaria a la comunidad.

