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Todos conocemos a alguien que podría ser un ejemplo perfecto de persona perfeccionista, que atiende a todos los detalles y le gusta mantener todo bajo control. Es algo bastante habitual y, de hecho, el perfeccionismo es una cualidad muy valorada por nuestra sociedad, ya que implica un esfuerzo constante en lograr buenos resultados.
Es lógico que a las personas nos guste hacer las cosas a la perfección. Sin embargo, este deseo a veces se vuelve desmedido y es entonces cuando ser perfeccionista se convierte en una pesadilla.
¿Te consideras perfeccionista o conoces a alguien que encaja a la perfección en este perfil? Desde Psicomentando te mostramos qué se esconde detrás de este fenómeno: hablaremos sobre qué significa ser perfeccionista, cuáles son sus causas y las relaciones entre perfeccionismo, autoexigencia y ansiedad.
En definitiva, ¿ser perfeccionista es un defecto o una virtud?
¿Qué significa ser perfeccionista?
Ser perfeccionista se refiere a un atributo o rasgo de personalidad en el que una persona busca constantemente alcanzar la perfección en todo lo que hace. A menudo establecen estándares muy altos y expectativas inalcanzables no sólo consigo mismas sino también con los demás, generando duras críticas cuando no cumplen con estos estándares.
Esto puede manifestarse en una variedad de ámbitos. Es así que una persona puede ser perfeccionista en el trabajo, en la escuela, en nuestras relaciones interpersonales y las actividades recreativas.
La realidad es que vivimos en un entorno sumamente competitivo, lo que significa que estamos constantemente dando nuestro mejor esfuerzo para lograr metas anheladas. En ocasiones, el sacrificio puede verse como un rasgo positivo.
Sin embargo, el perfeccionismo puede llevar a la insatisfacción constante, la ansiedad, la depresión y el estrés. Ser perfeccionista en el trabajo u otros ámbitos puede tener un gran impacto en la calidad de vida (Besser et al., 2004).
¿Cuándo el perfeccionismo se vuelve desadaptativo?
El perfeccionismo desadaptativo surge cuando la búsqueda de la excelencia se convierte en algo poco saludable y tiene efectos negativos en la vida de la persona. Es en estos casos cuando mencionamos que ser perfeccionista es un defecto más que una virtud.
Como han mencionado los estudios de Kotov et al. (2010) o los de Besser et al. (2004), esta forma de perfeccionismo desadaptativo implica establecer estándares y expectativas inalcanzables, lo que puede llevar a una sensación de fracaso constante y a la autocrítica excesiva. Estas personas difícilmente pueden confiar en los demás o aceptar una crítica constructiva.
Posibles causas del perfeccionismo
Las causas del perfeccionismo pueden ser muy complejas y varían de persona a persona. A partir de la lectura de investigaciones como Besser et al. (2004), Hewitt et al. (2017) y Shafran et al. (2002), pueden identificarse ciertas causas en común:
- Experiencias tempranas: influyen en la forma en que una persona se relaciona con el mundo. Si una persona ha experimentado altos niveles de crítica o presión para ser perfecta en la infancia, es posible que desarrolle la necesidad de ser perfeccionista para tratar de cumplir con esas expectativas.
- Personalidad: El perfeccionismo y autoexigencia pueden ser parte de la personalidad y, por lo tanto, de su forma de ser. Algunas personas pueden tener una tendencia natural hacia la perfección, el sacrificio y la excelencia
- Cultura y entorno: pueden influir en las expectativas que una persona tiene sobre sí misma. En algunas culturas, se valora mucho la excelencia y el logro, lo que puede fomentar el perfeccionismo en algunas personas.
Descifrando la relación entre perfeccionismo y ansiedad
Ahora bien, ¿cómo es la relación entre perfeccionismo y ansiedad? ¿cómo se manifiesta?
Ser muy perfeccionista lleva a establecer expectativas inalcanzables para uno mismo, lo que se traduce en una constante preocupación por los errores y la necesidad de controlar todas las situaciones. Cuando no se logra cumplir con estos estándares, es entonces cuando surge una gran ansiedad y angustia.
Las personas perfeccionistas pueden experimentar ansiedad ante cualquier situación que implique la posibilidad de cometer errores o no cumplir con los objetivos. Esto puede llevar a evitar situaciones difíciles o incluso a la procrastinación, lo que aumenta la ansiedad y el estrés (Kotov et al.; 2010; Hewitt et al.; 2017; Shafran et al., 2002).
Como verás, se trata de un círculo vicioso de malestar muy difícil de quebrantar. Cuando se llega a este punto, podemos llegar a preguntarnos cómo dejar de sobrepensar y empezar a hacer lo que debemos hacer. Pero, por supuesto, esto no es tan fácil como parece.
Para entender mejor la relación entre perfeccionismo y ansiedad, echemos un vistazo a algunas de sus consecuencias.
Algunas consecuencias de ser muy perfeccionista
La baja autoestima, la falta de flexibilidad y el malestar en los vínculos son tan solo algunas de las consecuencias de ser muy perfeccionista. A veces, no es nada sencillo darse cuenta de los efectos negativos del perfeccionismo ya que gracias a él también se han obtenido grandes resultados. Y para cuando la persona se da cuenta de las consecuencias… a veces ya es demasiado tarde.
Por eso, si eres perfeccionista y quieres evitar conflictos futuros, puedes conocer más sobre los efectos del perfeccionismo desadaptativo y cuáles son las señales para darte cuenta a tiempo. En este sentido, vamos a hablar sobre el perfeccionismo obsesivo, la autoexigencia destructiva y el perfeccionismo patológico.
El perfeccionismo obsesivo puede ser tu peor enemigo
El perfeccionismo desadaptativo puede manifestarse en lo que se conoce como “perfeccionismo obsesivo”, que tiene relación con el trastorno de ansiedad generalizada (TAG) y el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). Autores como Kotov et al. (2010) y Shafran et al. (2002) desarrollan estas manifestaciones en sus estudios.
Las personas con TAG pueden experimentar ansiedad constante y preocupación excesiva por diferentes áreas de su vida, incluyendo el trabajo, las relaciones interpersonales y la salud. El perfeccionismo obsesivo puede contribuir a esta ansiedad, ya que la persona puede sentir la necesidad de controlar todo lo que sucede en su vida.
En el caso del TOC, las obsesiones y compulsiones se relacionan con la necesidad de evitar los errores y cumplir con los estándares perfeccionistas. Por ejemplo, una persona con TOC puede tener una obsesión por la limpieza y la organización porque necesita que todo esté perfecto, lo que puede generar una gran ansiedad cuando encuentra algo fuera de lugar.
Autoexigencia destructiva: cuando nunca es suficiente
La autoexigencia destructiva es una forma de pensamiento perfeccionista que puede tener un impacto significativo en la vida diaria de una persona. Las personas que se exigen demasiado a sí mismas pueden sentir que nunca están haciendo lo suficiente, aunque estén trabajando arduamente y logrando cosas significativas.
La conexión entre perfeccionismo y autoexigencia conlleva sentimientos de culpa, vergüenza y autoestima baja, lo que puede dificultar el disfrute de las experiencias de la vida y el establecimiento de relaciones saludables. Y, paradójicamente, una autoexigencia destructiva puede tener como efecto una gran procrastinación, o lo que también se conoce como perfeccionismo paralizante.
Perfeccionismo patológico como causa y efecto de depresión
Las investigaciones de Hewitt et al. (2017), Kotov et al. (2010) y Shafran et al. (2002) se ocuparon de estudiar la relación entre un perfeccionismo patológico y padecimientos como la depresión o el abuso de sustancias.
Los autores plantean que el perfeccionismo patológico puede actuar como una causa de la depresión, ya que las personas que se exigen demasiado a sí mismas pueden sentir que nunca logran lo suficiente y experimentan sentimientos de fracaso y desesperanza todo el tiempo. Los pensamientos negativos a su vez pueden provocar aislamiento social o el abuso de sustancias.
Por otro lado, la depresión también puede ser un efecto del perfeccionismo patológico. Las personas con este tipo de personalidad son más propensas a experimentar síntomas de depresión, como sentimientos de tristeza, falta de energía y pérdida de interés en actividades que solían disfrutar.
Perfeccionismo: cómo superarlo y usarlo a mi favor
El perfeccionismo puede convertirse en una virtud ya que, en su forma funcional y adaptativa, resulta un factor importante para la motivación en cualquier tarea. Para superar el perfeccionismo patológico o desadaptativo, podemos mencionar los siguientes consejos:
- Establecer metas realistas: esto ayuda a evitar la frustración y el estrés innecesarios.
- Practicar la autocompasión, en lugar de criticarse excesivamente: esto implica tratar los errores y fracasos con amabilidad y aceptación.
- Aceptar la imperfección: es importante recordar que nadie es perfecto, y que los errores y fracasos son parte del proceso de aprendizaje y crecimiento.
- Buscar el equilibrio entre la búsqueda de la excelencia y el cuidado de uno mismo.
- Buscar apoyo: en algunos casos, puede ser útil buscar apoyo de amigos, familiares o un profesional de la salud mental para manejar el perfeccionismo y mejorar la salud mental en general.
La depresión, la ansiedad y el perfeccionismo patológico son trastornos que requieren atención médica y terapia para ser tratados adecuadamente. La terapia cognitivo-conductual puede ayudar a desafiar pensamientos negativos y a establecer metas realistas y alcanzables (Egan et al., 2016). Además, también puede ayudar a las personas a desarrollar habilidades para mejorar su autoestima y reducir la ansiedad.
Referencias bibliográficas
- American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorder (5th ed.). Washington, DC: Author.
- Besser, A., Flett, G. L., & Hewitt, P. L. (2004). Perfectionism, cognition, and affect in response to performance failure vs. success. Journal of Rational-Emotive and Cognitive-Behavior Therapy, 22, 297-324.
- Egan, S. J., Wade, T. D., Shafran, R., & Antony, M. M. (2016). Cognitive-behavioral treatment of perfectionism. Guilford Publications.
- Hewitt, P. L., Flett, G. L., & Mikail, S. F. (2017). Perfectionism: A relational approach to conceptualization, assessment, and treatment. Guilford Publications.
- Kotov, R., Gamez, W., Schmidt, F., & Watson, D. (2010). Linking “big” personality traits to anxiety, depressive, and substance use disorders: a meta-analysis. Psychological bulletin, 136(5), 768.
- Shafran, R., Cooper, Z., & Fairburn, C. G. (2002). Clinical perfectionism: A cognitive–behavioural analysis. Behaviour research and therapy, 40(7), 773-791.

Gabriela Millaman Rickert es estudiante avanzada de la carrera de Psicología de la Universidad Nacional de Mar del Plata (República Argentina).
