Terapias de Tercera Generación en Psicología: ¿Qué es la ACT?

En un mundo que evoluciona constantemente, la psicología y sus enfoques terapéuticos también avanzan para abordar las cambiantes necesidades de la sociedad. 

¿Alguna vez escuchaste hablar de las terapias de tercera generación? Estas representan una revolución en el campo de la psicología, ofreciendo un nuevo camino hacia la comprensión y la transformación de la mente humana. 

En este artículo, nos sumergiremos en una de las terapias contextuales más destacadas y prometedoras: la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT, por sus siglas en inglés).

En este artículo de Psicomentando, comenzaremos por comprender qué son las terapias de tercera generación y por qué han adquirido una relevancia sin precedentes en la práctica clínica. Luego, nos adentraremos en el corazón de la ACT, desglosando sus seis principios fundamentales y las distintas fases que conforman su proceso terapéutico.

A medida que avanzamos, exploraremos cómo la Terapia de Aceptación y Compromiso se ha convertido en una herramienta eficaz en el tratamiento de trastornos de ansiedad y depresión, dos de las condiciones más comunes y debilitantes que afectan a millones de personas en todo el mundo. 

Pero, ¿es la ACT accesible para todos? También responderemos a esta pregunta, desvelando si esta terapia innovadora es adecuada para cualquier individuo en busca de una transformación personal y emocional.

Acompáñanos en este viaje hacia el entendimiento de la ACT, una terapia que no solo desafía las nociones tradicionales de la psicología, sino que también ofrece un camino hacia una vida más plena y auténtica.

¿Qué son terapias contextuales o de tercera generación?

Para comprender exactamente a qué nos referimos con terapias de tercera generación, debemos hablar de sus predecesoras: las terapias de primera y segunda generación.

Entre las primeras podemos encontrar a la Terapia Psicoanalítica, desarrollada por Sigmund Freud. La misma se centra en explorar el inconsciente y resolver conflictos internos a través del análisis de los sueños, la libre asociación y la transferencia. Es un enfoque de larga duración y orientado al pasado.

También surge la Terapia de Conducta, que se enfoca en la modificación de comportamientos problemáticos a través del condicionamiento, el refuerzo y la extinción. No presta mucha atención a los procesos cognitivos o emocionales subyacentes.

Luego nos encontramos con la Terapia Cognitiva, desarrollada por Aaron Beck, que se centra en identificar y modificar patrones de pensamiento disfuncionales que contribuyen a los problemas emocionales. Es más breve y orientada al presente que el psicoanálisis.

Cuando hablamos de terapias de Segunda Generación, estamos hablando de la terapia de pareja y terapia familiar, que se centran en las dinámicas interpersonales, más allá de los problemas individuales. 

Y aquí también debemos mencionar a la Terapia Dialéctico Conductual (DBT). Desarrollada por Marsha Linehan, es una terapia que combina elementos cognitivos y conductuales y se utiliza principalmente para tratar trastornos de la personalidad, como el trastorno límite de la personalidad. Se centra en la regulación emocional y la aceptación.

Por último, las terapias de tercera generación en psicología son enfoques terapéuticos relativamente nuevos que se desarrollaron en respuesta a las limitaciones y desafíos percibidos en las terapias de primera y segunda generación. Son también denominados como terapias contextuales o terapias de tercera ola.

Estas terapias se centran en comprender y trabajar con el contexto en el que se desarrollan las experiencias y acciones de una persona, en lugar de simplemente centrarse en los síntomas o problemas de manera aislada. Esto incluye factores como el entorno social, las experiencias personales pasadas, las relaciones interpersonales y las influencias culturales.

¿Cuáles son estos enfoques? Se mencionan los siguientes:

  1. Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT)
  2. Terapia de Compromiso y Cambio (TCC)
  3. Terapia de Activación Conductual (BA)
  4. Terapia de Atención Plena (Mindfulness)
  5. Terapia Analítico Funcional (FAP)

El gran protagonismo actual de la Terapia Contextual ACT

Dentro de las terapias contextuales, una de las que tomó mayor protagonismo es la terapia de aceptación y compromiso. Y esto puede atribuirse a varios factores clave. En primer lugar, su enfoque en la aceptación y el compromiso con valores personales resuena profundamente en una sociedad que enfrenta un aumento en el estrés, la ansiedad y la desorientación existencial. 

La ACT no busca simplemente eliminar síntomas, sino guiar a las personas hacia una vida significativa y auténtica, a pesar de las adversidades que puedan enfrentar.

Además, la ACT se ha beneficiado de la creciente investigación y evidencia empírica que respaldan su eficacia. Numerosos estudios han demostrado que esta terapia puede ser altamente efectiva en una variedad de contextos clínicos, desde el manejo de trastornos de ansiedad y depresión hasta la mejora de la calidad de vida en general.

Otro factor que contribuye a su prominencia actual es su adaptabilidad. La ACT se puede integrar de manera efectiva con otras terapias y enfoques, lo que la convierte en una herramienta versátil para terapeutas y profesionales de la salud mental. Su énfasis en la atención plena y la aceptación también ha resonado en la cultura popular, lo que ha llevado a un mayor interés por parte del público en general.

Los seis principios de la Terapia de Aceptación y Compromiso ACT

El Dr. Steven C. Hayes es uno de los principales desarrolladores de la ACT y ha sido fundamental en su formulación y promoción. Su trabajo se basa en gran medida en la teoría del lenguaje y la cognición, así como en la filosofía contextual.

Para autores como Hayes (2004), la Terapia de Aceptación y Compromiso se basa en seis principios fundamentales que forman el núcleo de su enfoque. Estos principios trabajan juntos en la ACT para fomentar la flexibilidad psicológica, lo que significa que las personas son más capaces de adaptarse a las circunstancias cambiantes de la vida y responder de manera más saludable a las experiencias.

1. Aceptación

Se refiere a la disposición de acoger y permitir las experiencias internas, como pensamientos, emociones y sensaciones físicas, sin intentar evitarlas, suprimirlas o controlarlas. La idea central es que luchar contra o tratar de eliminar estas experiencias indeseadas a menudo conduce a un aumento en su intensidad y frecuencia. La aceptación implica permitir que estas experiencias fluyan a través de nosotros sin juzgarlas o resistirlas.

2. Defusión Cognitiva

La defusión cognitiva es el proceso de distanciarse de los pensamientos y tomarlos menos literalmente. En lugar de creer automáticamente en todos nuestros pensamientos, la defusión nos permite observarlos como eventos mentales sin necesidad de reaccionar emocionalmente ante ellos. Esto reduce la influencia que los pensamientos negativos o autocríticos pueden tener sobre nuestras acciones y emociones.

3. El Yo Observador

Este principio implica desarrollar la capacidad de observarnos a nosotros mismos desde una perspectiva de “yo observador”. En lugar de identificarnos totalmente con nuestras experiencias y pensamientos, podemos tomar distancia y observar objetivamente lo que está sucediendo en nuestra mente y en nuestro entorno. Esto promueve la autorreflexión y la autocomprensión.

4. Compromiso con Valores Personales

La ACT enfatiza la importancia de identificar y comprometerse con los valores personales. Los valores son las cualidades y aspiraciones que consideramos más importantes en la vida, como la honestidad, la familia, la creatividad o la salud. Vivir de acuerdo con nuestros valores nos brinda un sentido de propósito y dirección, y nos ayuda a tomar decisiones alineadas con lo que realmente valoramos.

5. Atención Plena (Mindfulness)

La atención plena es un principio central en muchas terapias de tercera generación, incluida la ACT. Implica prestar atención deliberada y sin juicio al momento presente. La atención plena nos ayuda a estar plenamente presentes en nuestras experiencias actuales y a aceptarlas sin juzgarlas. Esto promueve la autoconciencia y la conexión con el presente.

6. Acción Comprometida

El último principio de la ACT se refiere a la importancia de tomar medidas coherentes con nuestros valores personales. Una vez que hemos identificado nuestros valores, es fundamental comprometernos en acciones que estén en línea con esos valores, incluso si enfrentamos dificultades o emociones desafiantes en el proceso. La acción comprometida implica dar pasos concretos hacia una vida significativa y auténtica.

¿Cuáles son las fases de la Terapia de Aceptación y Compromiso?

La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) sigue un enfoque terapéutico estructurado que consta de varias fases. Aunque la ACT es flexible y se adapta a las necesidades individuales de cada paciente, las siguientes fases son comunes en la mayoría de los casos:

1. Evaluación y Compromiso Inicial

En esta fase inicial, el terapeuta y el consultante establecen una relación terapéutica sólida.

Se explora la historia clínica y se identifican los problemas o desafíos que la persona enfrenta.

Se discuten los objetivos terapéuticos y se establece el compromiso del consultante con el proceso de la ACT.

2. Definición de Valores Personales

El terapeuta ayuda al paciente a identificar y clarificar sus valores personales. Esto implica reflexionar sobre lo que realmente importa en su vida, como la familia, la salud, la creatividad, la amistad, etc.

Se alienta al individuo a explorar cómo sus valores están reflejados en sus acciones diarias.

3. Evaluación de la Experiencia Actual

En esta fase, la persona aprende a prestar atención plena (mindfulness) a sus pensamientos, emociones y sensaciones físicas sin juzgar.

Se explora cómo el consultante reacciona ante pensamientos y emociones incómodos y cómo pueden influir en su comportamiento.

4. Identificación de Objetivos Valiosos

Se trabaja en definir metas específicas y valiosas que estén en línea con los valores personales del consultante.

Estos objetivos se establecen de manera que sean alcanzables y medibles.

5. Intervención

Durante esta fase, el terapeuta utiliza diversas técnicas y ejercicios relacionados con los principios de la ACT.

Se pueden emplear ejercicios de defusión cognitiva, prácticas de atención plena y otras estrategias diseñadas para aumentar la flexibilidad psicológica.

El terapeuta guía al consultante para que aplique estas técnicas en situaciones de la vida real.

6. Consolidación y Mantenimiento

A medida que el consultante comienza a aplicar los principios de la ACT en su vida cotidiana, se trabaja en la consolidación de los cambios.

El terapeuta y el consultante revisan el progreso y hacen ajustes según sea necesario.

Se enfatiza la importancia de mantener un compromiso continuo con los valores personales y las acciones alineadas con ellos.

7. Cierre y Plan de Prevención de Recaídas

La fase final implica una revisión del trabajo realizado durante la terapia y la celebración de los logros.

Se desarrolla un plan de prevención de recaídas para ayudar al consultante a mantener los cambios y abordar futuros desafíos.

Ejemplos de aplicaciones de la terapia contextual ACT

La versatilidad de la ACT radica en su enfoque en valores, la aceptación y el compromiso, lo que la hace útil para abordar una amplia gama de desafíos emocionales y conductuales en la vida de las personas. Quizás uno de los ejemplos más exitosos de esta terapia se dio en el tratamiento de trastornos de ansiedad y trastornos del ánimo como la depresión. Veamos cada uno de ellos.

La Terapia de Aceptación y Compromiso para Trastornos de Ansiedad

La Terapia de Aceptación y Compromiso se aplica en el tratamiento de la ansiedad de una manera integral y efectiva (Eifert & Forsyth, 2005). A través de varios pasos y enfoques terapéuticos, la terapia contextual ACT busca ayudar a las personas a desarrollar una relación más saludable con la ansiedad en lugar de intentar eliminarla por completo.

En primer lugar, la ACT fomenta la aceptación de la ansiedad como una emoción natural y humana en lugar de luchar contra ella. La idea es permitir que la ansiedad esté presente sin juzgarla o resistirla.

Luego, se emplea la “defusión cognitiva” para que las personas se distancien de sus pensamientos ansiosos y eviten identificarse completamente con ellos. Esto reduce la influencia negativa de los pensamientos.

La “atención plena” es una parte esencial de la ACT, que enseña a las personas a estar presentes en el momento actual y observar sus pensamientos y emociones sin reaccionar de manera automática.

Un ejemplo novedoso es el de la exposición experiencial en la cual la persona se expone gradualmente a las situaciones que les generan ansiedad mientras practican la aceptación y la defusión cognitiva.

Terapia de Aceptación y Compromiso para la Depresión

En primer lugar, la ACT se enfoca en la aceptación de las emociones y pensamientos relacionados con la depresión. En lugar de resistir o suprimir estos sentimientos, se alienta a las personas a permitir que estén presentes sin juzgarlos.

Aquí la “defusión cognitiva” también cumple un papel importante: ayuda a las personas a distanciarse de sus pensamientos negativos y autocríticos. Esto les permite observar estos pensamientos de manera objetiva en lugar de identificarse totalmente con ellos.

En la ACT, se anima a las personas a tomar acciones comprometidas, incluso cuando están lidiando con la depresión. Esto implica realizar acciones que estén en consonancia con los valores personales, incluso si la depresión está presente.

Una mención a la Terapia de Aceptación y Compromiso para Adolescentes

Es importante destacar que la ACT para adolescentes a menudo se adapta para ser más atractiva y accesible para esta población. Los terapeutas que trabajan con adolescentes suelen utilizar ejemplos y actividades que resuenen con sus experiencias y preocupaciones específicas.

En general, la ACT puede ser una herramienta efectiva para ayudar a los adolescentes a desarrollar habilidades de afrontamiento, manejar el estrés y tomar decisiones más alineadas con sus valores personales mientras navegan por la transición hacia la edad adulta.

Por ejemplo, puede ayudar a los adolescentes a desarrollar una imagen más saludable de sí mismos y a mejorar su autoestima al aprender a aceptarse tal como son.

Entonces: ¿La terapia ACT es adecuada para todos?

Si quieres comenzar psicoterapia, es importante saber que puedes acudir a un terapeuta con formación en Terapia de Aceptación y Compromiso ACT incluso si no tienes un diagnóstico de salud mental. 

Esta terapia contextual no se limita únicamente al tratamiento de trastornos mentales específicos: también puede ser beneficiosa para cualquier persona que desee mejorar su bienestar emocional, desarrollar habilidades de afrontamiento, trabajar en el crecimiento personal o abordar desafíos de la vida cotidiana.

La ACT se centra en ayudar a las personas a vivir una vida más auténtica y significativa. Puedes buscar terapia ACT para explorar tus valores personales, establecer metas claras y tomar medidas para acercarte a ellas.

Si experimentas estrés, ansiedad ocasional o dificultades para lidiar con las presiones de la vida, la terapia ACT puede proporcionarte herramientas y estrategias efectivas para gestionar estas situaciones.

Aunque, si bien puede ser beneficiosa para muchas personas, es importante considerar tus necesidades específicas. Si tienes un trastorno de salud mental grave o una afección que requiere un tratamiento especializado, como la esquizofrenia, la ACT puede no ser la primera elección de tratamiento. En tales casos, un enfoque más especializado puede ser necesario.

La ACT implica un compromiso activo por parte de cada consultante. Debes estar dispuesto o dispuesta a explorar tus pensamientos y emociones, practicar la atención plena y tomar medidas concretas para vivir de acuerdo con tus valores. La motivación y la disposición para participar activamente en el proceso son importantes.

Finalmente, si te interesa leer algo más sobre la depresión en particular puedes seguir este link.

 

Importante: Este artículo es exclusivamente informativo. No debe utilizarse para realizar un diagnóstico ni como sustituto de un tratamiento profesional. En caso de que necesites ayuda, podés consultar con un psicólogo/a de nuestro equipo de Psicomentando.

 

Referencias bibliográficas

  • Eifert, G. H., & Forsyth, J. P. (2005). Acceptance and commitment therapy for anxiety disorders: A practitioner’s treatment guide to using mindfulness, acceptance, and values-based behavior change. New Harbinger Publications.
  • Harris, R. (2019). ACT made simple: An easy-to-read primer on acceptance and commitment therapy. New Harbinger Publications.
  • Hayes, S. C. (2004). Acceptance and commitment therapy, relational frame theory, and the third wave of behavioral and cognitive therapies. Behavior therapy, 35(4), 639-665.
  • Luciano, C. y Valdivia, S. (2006). La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT). Fundamentos, características y evidencia. Papeles del Psicólogo, 27(2), 79-91.
  • Wilson, K. G., & Soriano, M. C. L. (2014). Terapia de aceptación y compromiso (ACT): un tratamiento conductual orientado a los valores. Ediciones Pirámide.
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