Autolesiones no suicidas en adolescentes: ¿cómo tratarlas?

Este artículo se actualizó hace:  10 meses ago

La adolescencia y la juventud son etapas críticas en el ser humano. Durante esos años, se produce un crecimiento veloz tanto en lo biológico como en lo psicológico. Las transformaciones del adolescente son muchas: su personalidad, la relación con los demás y también la relación con ellos mismos.

¿Por qué decimos que es una etapa crítica? Porque se trata de un periodo de fortalezas y vulnerabilidades, que se puede transitar con total bienestar o también… con mucho sufrimiento. La adolescencia puede transformarse en una preocupación cuando aparecen conductas inusuales, y más aún cuando ponen en riesgo la integridad de la persona.

En este artículo vamos a conocer qué son las conductas de riesgo en jóvenes, y nos enfocaremos específicamente en una de ellas: las autolesiones en los adolescentes.

Queremos mostrarte cuáles son las señales para darse cuenta de estos comportamientos, y también vamos a desterrar algunos mitos y prejuicios alrededor de ellos.

La preocupación por conductas de riesgo en jóvenes

Son comportamientos que conllevan un peligro para la persona o su entorno más próximo, y pueden manifestarse de diferentes maneras: consumo de sustancias adictivas, discusiones o enfrentamientos violentos, relaciones sexuales sin protección, entre otras.

En esencia, hacen referencia a cualquier conducta impulsiva que no contemple los riesgos, minimizando el peligro o directamente ignorándolo. Pero… ¿por qué un jóven actuaría de esa manera? Por la satisfacción inmediata que se genera.

Tengamos en cuenta que las conductas de riesgo en adolescentes son más frecuentes que en adultos. Tal como mencionan los reconocidos investigadores Florenzano y Valdés (1997), esta etapa se caracteriza por la alta emocionalidad, las rápidas transformaciones difíciles de asimilar, el bajo control de impulsos y la necesidad de vivir nuevas experiencias.

Entonces, ¿cómo darnos cuenta si está ocurriendo una situación como esta? Lo cierto es que las señales dependen de la conducta específica que el adolescente lleve a cabo. En el día de hoy nos enfocaremos en una de las más habituales: autolesiones no suicidas en adolescentes.

El diagnóstico de Autolesión No Suicida (ANS)

En la comunidad científica, aún no existe un consenso amplio para definir a las autolesiones como un trastorno mental específico.

Hasta hace algunos años, las autolesiones no suicidas se incluían como síntomas de un trastorno más amplio: el Trastorno Límite de la Personalidad.

Actualmente, y con la publicación del DSM-V (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales), la autolesión no suicida es un diagnóstico en sí mismo y tiene algunos criterios clínicos que permiten identificarla (American Psychiatric Association, 2013).

Hacen referencia a todas aquellas conductas que realiza una persona para hacerse daño a sí misma, mediante autolesiones que pueden ser menores o graves. Alguna de ellas pueden ser:

  • Cortarse con objetos filosos.
  • Golpearse a sí mismo.
  • Arrancarse el pelo.
  • Provocar otro tipo de lesiones como moretones o golpes musculares.

Un reconocido investigador como Klonsky (2007) menciona que este padecimiento se denomina como Autolesión No Suicida (ANS) porque no se realiza con una intención de suicidio o daño permanente. Pero si no se busca ayuda profesional, puede evolucionar hacia comportamientos más riesgosos y perjudiciales para la salud.

¿Por qué se autolesionan las personas?

En ocasiones, cuando hablamos de adolescentes que se autolesionan, suele existir un prejuicio, rechazo o desconocimiento acerca de los motivos por los cuales se llega a ese extremo.

Las autolesiones, y las conductas de riesgo en general, pueden ir en contra de lo que se espera en la supervivencia del ser humano. Sin embargo, hay que admitir que se trata de una problemática cada vez más habitual entre los jóvenes, y debemos conocerla mejor para saber cómo tratarla.

En términos generales, las autolesiones no suicidas en adolescentes tienen una finalidad muy clara: la regulación emocional. Se utilizan como un método para calmar las emociones intensas asociadas a la ira, la angustia, la desesperación y la ansiedad. Pueden comenzar a preguntarse una y otra vez cómo dejar de sobrepensar, y en este intento de bajar la emocionalidad también pueden cometer actos impulsivos contra sí mismos.

Luego de la calma momentánea que se genera, pueden aparecer sentimientos de culpa y vergüenza (Florenzano y Valdés, 1997; Klonsky, 2007).

Las razones principales pueden reunirse en las siguientes:

  • Eliminar pensamientos intrusivos (o el famoso “dejar de pensar”).
  • Eliminar sentimientos negativos.
  • Castigarse a sí mismo.
  • Sentir que se mantiene el control.
  • Demostrar que se necesita ayuda.

Como vemos, no es nada fácil librarse de la impulsividad que conduce a la autolesión ya que son momentos que se viven con mucha urgencia, con la necesidad de acallar pensamientos y emociones fuertes.

Sin embargo, difícil no quiere decir imposible. Existen formas de prevenir y asistir ante la aparición de conductas de riesgo en los adolescentes y jóvenes.

¿Es posible la prevención de autolesions en jóvenes?

Muchos padres, maestros y amigos pueden llegar a preguntarse si es realmente posible prevenir las autolesiones en jóvenes. La estigmatización que existe alrededor de este padecimiento, puede generarnos la impresión de habernos dado cuenta cuando ya es demasiado tarde y podemos llegar a creer que realmente no existe forma de anticiparse. Desde Psicomentando insistimos en la idea de que nunca es tarde para actuar, y además, la prevención forma parte fundamental en este proceso.

La prevención de autolesiones en los adolescentes es un asunto de vital importancia que requiere comprensión, sensibilidad y acción. Las autolesiones, como cortarse o quemarse deliberadamente, son manifestaciones dolorosas de angustia emocional y malestar psicológico que no deben ser minimizadas ni estigmatizadas. Es fundamental reconocer que detrás de estas acciones hay jóvenes que enfrentan desafíos emocionales y mentales significativos que merecen apoyo y compasión.

Es importante entender que las autolesiones no son simplemente un intento de llamar la atención o un acto de rebeldía. Son síntomas de una profunda lucha emocional, como ansiedad, depresión, traumas no resueltos o abrumadoras tensiones internas. Los adolescentes recurren a estas acciones como una forma de manejar sus emociones y, a menudo, como un intento desesperado de liberar la angustia que sienten.

Abordar las autolesiones con empatía y respeto es esencial. El apoyo emocional para adolescentes que se cortan es el primer paso de la prevención y también de un tratamiento.

Estrategias para manejar autolesiones en jóvenes

Si conoces a alguien que se autolesiona, o tienes una ligera sospecha, lo primero que debes hacer es eliminar todo tipo de prejuicios acerca de dichas conductas. Lo importante aquí es que estás frente a una persona que sufre, y que cuenta con la enorme ventaja de que alguien se está empezando a preocupar.

Luego, puedes hacerle saber que te preocupa y que puedes ayudarlo. ¿De qué manera? A través de la escucha, la compañía y la posibilidad de comenzar un tratamiento psicológico.

Los adolescentes que se autolesionan se encuentran en un periodo de suma vulnerabilidad. Cada uno de ellos necesita ser acompañado de forma adecuada, y los profesionales de la salud son los más calificados para actuar ante estas situaciones.

Aquí hay algunas estrategias que podrían ser útiles:

  • Comunicación abierta y sin juicio: Establece un ambiente donde el joven se sienta cómodo compartiendo sus pensamientos y emociones. Hazle saber que estás allí para apoyarlo.
  • Busca ayuda profesional: Es esencial involucrar a profesionales de la salud mental, como psicólogos, terapeutas o psiquiatras.
  • Desarrollo de habilidades de afrontamiento: Enseña al joven técnicas de afrontamiento efectivas para lidiar con el estrés, la ansiedad y las emociones intensas. Esto podría incluir técnicas de relajación, mindfulness, ejercicios de respiración y otros métodos de gestión emocional.
  • Identificación de desencadenantes: Es importante saber qué situaciones disparan las emociones y pensamientos incontrolables. Una vez identificados, pueden trabajar juntos para desarrollar estrategias específicas para enfrentar estos desencadenantes sin recurrir a la autolesión.
  • Fomento de conexiones sociales: Ya sea a través de amigos, grupos de apoyo o actividades extracurriculares, el sentido de pertenencia puede ayudar a reducir la necesidad de autolesionarse.
  • Plan de seguridad: Podría incluir números de emergencia, personas de apoyo y pasos a seguir cuando sienta la urgencia de autolesionarse.
  • Control de acceso a medios: A veces las autolesiones están relacionadas con la influencia de medios o redes sociales. Por eso, considera establecer límites en el acceso a ciertos contenidos y realizar acuerdos de forma conjunta.
  • Premiar los logros positivos: Celebra los logros y avances positivos del joven en su proceso de recuperación.
  • Tratamiento de problemas subyacentes: Si existen problemas de salud mental, como depresión, ansiedad u otros trastornos, es crucial abordarlos adecuadamente a través de terapia y, si es necesario, medicación recetada por un profesional.

Tratamiento psicológico para adolescentes que se cortan

Si te preguntas cómo trabajar las autolesiones en adolescentes, la respuesta principal se encuentra en su forma de tratamiento.

El profesional de la salud, psicólogo o psiquiatra, hará una serie de evaluaciones y determinará un diagnóstico, si así lo requiere. Por supuesto, el diagnóstico es mucho más que una etiqueta: le permite conocer el tratamiento psicológico que dará mejores resultados.

El tratamiento permite aclarar todo tipo de dudas y con ello, la tranquilidad de haber actuado a tiempo ante situaciones que pueden poner en riesgo la vida si el cuadro evoluciona.

El tratamiento psicológico para adolescentes que se cortan puede llegar a ser sumamente complejo, y quizás con momentos de recaídas. Pero con mucho trabajo terapéutico, se han obtenido grandes transformaciones (Hawton et al., 2016). Es por eso que podemos permitirnos ser optimistas.

¿En qué consiste la terapia para adolescentes que se autolesionan?

Este tipo de tratamiento psicológico es mucho más que una terapia para subir la autoestima. Mejor dicho, la autoestima forma parte de un trabajo mucho más integral y abarcativo que puede incluir:

  • Mejorar las habilidades para resolver problemas.
  • Encontrar maneras saludables de regular las emociones.
  • Buscar formas de relacionarse o pedir ayuda.
  • Técnicas de relajación ante la ansiedad intensa.

El estudio de Hawton et al. (2016) evidenció que los enfoques terapéuticos que dan más resultados son aquellos denominados como Terapias Cognitivo-Conductuales, que trabajan las conductas y pensamientos que están directamente asociados a las conductas de riesgo en jóvenes.

Más precisamente, existe un tipo de terapia creada específicamente para abordar los síntomas del Trastorno Límite de la Personalidad (entre ellas la autolesión no suicida). Estamos haciendo referencia a la Terapia Dialéctico-Conductual.

El psicólogo y el paciente trabajarán para que, poco a poco, vaya desapareciendo la urgencia y la necesidad de llevar a cabo la autolesión. A medida que disminuye la frecuencia de la conducta, se buscan otras formas sanas de manejar el estrés.

Breve introducción a la terapia de regulación emocional para adolescentes

Tal como su nombre lo indica, se trata de un enfoque terapéutico diseñado para ayudar a los jóvenes a comprender, gestionar y regular sus emociones de manera saludable. Durante la adolescencia, las emociones pueden ser intensas y difíciles de manejar debido a los cambios hormonales y las presiones sociales. La terapia de regulación emocional para adolescentes ofrece herramientas y estrategias para que los adolescentes desarrollen habilidades efectivas para lidiar con el estrés, la ansiedad y las emociones abrumadoras.

A menudo, los adolescentes pueden sentirse confundidos o avergonzados por sus emociones, y la educación emocional les permite normalizar estas experiencias. Además, aprenden a identificar los factores que desencadenan sus emociones intensas.

Uno de los puntos fundamentales, es la capacidad de tomar decisiones saludables en momentos de emocionalidad intensa. Ellos mejor que nadie saben lo fuerte que pueden ser las emociones pero también pueden aprender a reducirlas con técnicas específicas.

Cuando hablamos del manejo de la impulsividad en jóvenes autolesionados, la terapia de regulación emocional puede ofrecer intervenciones eficaces. Por ejemplo, se puede hacer uso de un “tiempo de espera”. Esto significa que se den un tiempo corto, como 15 minutos, antes de tomar cualquier acción. Durante este período, pueden utilizar técnicas de relajación o distraerse con actividades que disfruten. Esta pausa puede ayudar a reducir la intensidad del impulso impulsivo.

En conclusión, al brindar apoyo emocional a adolescentes que se cortan, estamos allanando el camino para que descubran formas más saludables de lidiar con sus emociones, construyan una resiliencia emocional duradera y encuentren una comunidad de apoyo en la que puedan sentirse comprendidos y aceptados.

Importante: Este artículo es exclusivamente informativo. En Psicomentando no diagnosticamos ni recomendamos tratamientos. En caso de que necesites ayuda, consultá con un profesional.

Referencias bibliográficas

  • American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorder (5th ed.). Washington, DC: Author.
  • Florenzano, R., & Valdés, M. (1997). El adolescente y sus conductas de riesgo. Ediciones UC.
  • Hawton, K., Witt, K. G., Salisbury, T. L. T., Arensman, E., Gunnell, D., Hazell, P., … & van Heeringen, K. (2016). Psychosocial interventions for self‐harm in adults. Cochrane Database of Systematic Reviews, (5).
  • Klonsky, E. D. (2007). The functions of deliberate self-injury: A review of the evidence. Clinical psychology review, 27(2), 226-239.

 

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