Defender a mi agresor: ¿Qué es el síndrome de Estocolmo?

Este artículo se actualizó hace:  10 meses ago

Seguramente has escuchado acerca de este síndrome en la televisión, algunos titulares de noticias y casos reales impactantes. ¿Pero sabes exactamente de qué se trata? ¿Por qué se llama síndrome de Estocolmo?

El síndrome de Estocolmo es un fenómeno psicológico relacionado con secuestros y situaciones de cautiverio. Comúnmente se lo asocia a estas situaciones, porque son las que logran difusión en la prensa.

Pero más allá de los casos famosos, los ciudadanos comunes en situaciones traumáticas también pueden desarrollarlo.

En este artículo vamos a conocer cómo surgió el síndrome de Estocolmo, qué tipos de síndrome de Estocolmo podemos clasificar de acuerdo a cada situación, y cuáles son sus síntomas. En definitiva, queremos que conozcas qué es el síndrome de Estocolmo y cómo se cura.

síndorme de estocolmo

¿Qué es el Síndrome de Estocolmo?

El síndrome de Estocolmo se puede definir como una reacción psicológica que resulta paradójica: la víctima de un secuestro desarrolla un fuerte vínculo afectivo y una relación de complicidad con su secuestrador (Rizo-Martínez, 2018).

Estudios importantes como los de Graham et al. (1995) demuestran que el Síndrome de Estocolmo se observa en una simpatía con el abusador, muy contraria a las respuestas de terror que debería generar una situación de secuestro.

Esta conexión se va generando con el tiempo, a lo largo de los días, semanas, meses o incluso años de cautiverio.

Y el sentimiento puede ir incluso más lejos. En ocasiones, la víctima podría comenzar a compartir una causa común con el secuestrador, ayudándolo a perpetuar sus crímenes y rechazando cualquier tipo de ayuda.

Es importante destacar que el síndrome de Estocolmo no se encuentra clasificado dentro de manuales de diagnóstico internacionales como lo son el DSM V (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) o la CIE 10 (Clasificación Internacional de Enfermedades).

Muchos investigadores y profesionales lo incluyen dentro de los efectos del Trastorno Postraumático, por lo cual la mayoría de sus síntomas pueden coincidir.

Para terminar de comprender qué es el síndrome de Estocolmo y cómo se cura, es fundamental indagar sus causas.

¿Por qué y cómo se produce el síndrome de Estocolmo?

Diversos estudios, como los de Graham et. al. (1994), plantean que las personas desarrollan el síndrome de Estocolmo como una respuesta universal a una amenaza para la propia supervivencia.

En este sentido, se pone en funcionamiento un mecanismo para sobrevivir ante una situación potencialmente fatal. Tanto rehén como secuestrador desean salir ilesos y que no empeore el crimen, por ende, actúan en cooperación.

Otros autores también incluyen las características de personalidad de la víctima y las estrategias de afrontamiento que pone en juego ante circunstancias altamente traumáticas.

En general, se pueden resumir ciertos factores para que el síndrome de Estocolmo se desarrolle (de Fabrique et al., 2007). Las condiciones que deben existir son las siguientes:

  • La víctima debe ser rehén durante un largo periodo de tiempo.
  • La víctima y el secuestrador deben mantener un contacto permanente.
  • Los secuestradores actúan amablemente y evitan la violencia.

¿Cuáles son los síntomas del Síndrome de Estocolmo?

Ahora bien, ¿cómo podemos saber si alguien sufre el síndrome de Estocolmo? Existen algunos síntomas que permiten identificar que se trata de este fenómeno psicológico (Graham et al., 1995).

  • La víctima desarrolla sentimientos positivos hacia los secuestradores o persona que abusa de ella.
  • La víctima desarrolla sentimientos negativos hacia cualquier persona que intente ayudarla, como policías, autoridades o familiares.
  • La víctima interpreta la ausencia de violencia física como un acto de humanidad y comienza a compartir algunos valores con el agresor.

¿Cómo surgió el Síndrome de Estocolmo? La historia detrás

Si te estás preguntando por qué se llama síndrome de Estocolmo, la respuesta a esta pregunta se encuentra en su origen. Rizo-Martínez (2018) realiza una revisión histórica del término y arroja luz sobre su nacimiento.

Es probable que el síndrome de Estocolmo haya sucedido incontables veces a lo largo de la historia, pero recién fue documentado y estudiado en el año 1973 a partir de un sorprendente acontecimiento.

En agosto de ese año, se produjo el robo de un banco en Estocolmo, Suecia. Dos ladrones secuestraron a cuatro personas durante más de 130 horas. Durante el secuestro, una de las víctimas manifestó que se sentía segura y que temía de la policía.

Cuando estos rehenes fueron liberados, se negaron a testificar en contra de sus captores e incluso comenzaron a recaudar dinero en su defensa.

Este caso llamaba la atención porque las víctimas habían desarrollado un vínculo afectivo con sus captores. ¿Por qué sucedió esto? El primero en estudiarlo fue Nils Bejerot, psiquiatra de la policía sueca. Este médico psiquiatra y criminólogo definió la conducta de las víctimas como un Síndrome de Estocolmo.

Síndrome de Estocolmo: ejemplos

Más allá del impactante caso que le dio origen a esta afección, existen algunos ejemplos que no tienen relación con secuestros de alto perfil, sino con situaciones que podrían estar viviendo diariamente muchas personas.

Cuando hablamos de tipos de síndrome de Estocolmo, estamos haciendo referencia a aquellas situaciones particulares donde puede desarrollarse este fenómeno. De esta manera, se han evidenciado casos de síndrome de Estocolmo doméstico en mujeres maltratadas, en ámbitos laborales, en el entrenamiento militar e incluso se puede hablar de un síndrome de Estocolmo en niños.

La lealtad a un agresor se puede observar también en diversos casos de víctimas de sectas. Si echamos un vistazo a todos los antecedentes famosos que existen, podríamos mencionar que los individuos han padecido un Síndrome de Estocolmo que les ha permitido sobrevivir a la violencia o incluso sacrificarse.

El síndrome de Estocolmo en niños es quizás el más impactante, porque estamos haciendo referencia a situaciones de abuso infantil o secuestros de menores. En estos casos, los niños comienzan a sentir simpatía y a sentirse seguros con su agresor, probablemente en búsqueda de protección adulta y supervivencia.

Síndrome de Estocolmo en parejas

Las investigaciones de Wallace (2007) permitieron entender las relaciones entre la violencia doméstica y el síndrome. Se produce en personas maltratadas por sus parejas, con quienes mantienen un vínculo afectivo fuerte.

El síndrome de Estocolmo en parejas posee algunos signos que permiten identificarla. La víctima del maltrato llega a adaptarse a la situación agresiva, minimizando el dolor y preparándose para la violencia.

El síndrome de Estocolmo doméstico en mujeres maltratadas también es denominado como síndrome de adaptación paradójica a la violencia doméstica por autores como Gómez (2001).

Estos estudios ayudan a comprender por qué algunas mujeres maltratadas no acuden a pedir ayuda e incluso la niegan rotundamente, más allá de los evidentes factores como el económico y la posibilidad de independizarse.

Resulta importante aclarar que en ningún caso se pretende estigmatizar a la víctima, sino dejar en claro que se trata de un mecanismo de supervivencia que permite amortiguar el dolor.

¿Cuál es la diferencia entre Síndrome de Estocolmo y Síndrome de Lima?

Podría decirse que el síndrome de Lima es la inversa del síndrome de Estocolmo. Existen muy pocas investigaciones acerca de este fenómeno debido a la complejidad que implica estudiarlo.  Los autores lo definen como un estado psicológico que, en lugar de afectar a la víctima de un secuestro, afecta al secuestrador, generando sentimientos positivos (incluso de amor) hacia su víctima.

Se manifiesta en forma de conductas que no se condicen exactamente con las de un secuestrador: cuidar a la víctima, evitar a toda costa dañarla, darle libertades durante el secuestro, preocuparse excesivamente por su bienestar y salud, etc.

¿Cómo tratar el Síndrome de Estocolmo?

Toda evidencia científica deja en claro que es imposible salir de una situación traumática o de secuestro sin sufrir las consecuencias psicológicas. Ya sea que se trate del síndrome de Estocolmo o de un Trastorno de Estrés Postraumático, es fundamental contar con acompañamiento profesional.

¿Cómo tratar el síndrome de Estocolmo? El tratamiento psicológico y psiquiátrico pueden trabajar para descubrir las causas de los comportamientos paradójicos, disminuir sus síntomas y trabajar para desarrollar estrategias de afrontamiento adaptativas.

Para saber cómo curar el síndrome de Estocolmo es imprescindible contar con un tratamiento que ayude a atravesar el trauma, superando la culpa. Con el tiempo, y tras haber recuperado la vida rutinaria, los síntomas van a desaparecer.

Importante: Este artículo es exclusivamente informativo. En Psicomentando no diagnosticamos ni recomendamos tratamientos. En caso de que necesites ayuda, consultá con un profesional.

Referencias bibliográficas

  • De Fabrique, N., Romano, S. J., Vecchi, G. M., & Van Hasselt, V. B. (2007). Understanding stockholm syndrome. FBI L. Enforcement Bull., 76, 10.
  • Gómez, A. M. (2001). Síndrome de adaptación paradójica a la violencia doméstica: una propuesta teórica. Clínica y salud, 12(1), 371-397.
  • Graham, D. L., Rawlings, E. I. y Rigsby, R. K. (1994). Loving to survive: Sexual terror, men’s violence, and women’s lives. New York, NY: New York University Press.
  • Graham, D. L., Rawlings, E. I., Ihms, K., Latimer, D., Foliano, J., Thompson, A., … Hacker, R. (1995). A scale for identifying” Stockholm syndrome” reactions in young dating women: Factor structure, reliability, and validity. Violence and Victims, 10, 3-22.
  • Rizo-Martínez, L. E. (2018). El síndrome de Estocolmo: una revisión sistemática. Clínica y Salud, 29(2), 81-88.
  • Wallace, P. (2007). How can she still love him? Domestic violence and the Stockholm syndrome. Community Practitioner, 80(10), 32-35.
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