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Síntomas de bipolaridad
¿Alguna vez experimentaste el torrente de emociones que parecen llevar tu mente en un viaje sin rumbo fijo? ¿Te has preguntado si tus altibajos emocionales son más que simples cambios de humor? Si alguna vez has sentido que tu vida emocional es como una montaña rusa descontrolada, podrías estar tocando las puertas de un enigma mental fascinante: el trastorno bipolar.
En el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) de la APA (2014) se define al trastorno bipolar como una patología mental que requiere diagnóstico médico, y se caracteriza por cambios extremos en el estado de ánimo entre dos polos: depresión y manía.
En este artículo de Psicomentando, te adentrarás en el mundo de luces y sombras de esta condición, descubriendo qué es, cómo se manifiesta y cuándo podría ser la explicación detrás de esos momentos de euforia y melancolía. Ya sea que estés buscando respuestas para ti mismo o para alguien cercano, prepárate para desentrañar los misterios de una mente que baila al ritmo de dos polos emocionales distintos.
Comprenderás qué es el trastorno bipolar, cuáles son los síntomas de la bipolaridad en adolescentes y adultos, los tipos de bipolaridad que existen, algunas respuestas a las preguntas más frecuentes, consejos para actuar ante los distintos tipos de episodios y más.
¿Qué es el Trastorno Bipolar?
Arrieta, M., & Santos, P. M. (2019) postulan que el trastorno bipolar afecta a gran parte de la población mundial. Su principal característica es la presencia marcada de cambios extremos en el estado de ánimo que van desde el polo maníaco hasta el depresivo.
La bipolaridad conlleva alteraciones no solo a nivel emocional y cognitivo, sino también a nivel comportamental e influye directamente en la calidad de vida de las personas que lo padecen. Si bien es un trastorno que suele estar presente desde edades tempranas, es muy frecuente que su tratamiento comience en la adultez.
Aunque el trastorno bipolar es una patología crónica, sus síntomas principales, como los cambios en el estado de ánimo, pueden ser tratados con un plan terapéutico interdisciplinar entre la psiquiatría y la psicología.
5 ejemplos de bipolaridad
5 ejemplos que ilustran cómo esta condición puede manifestarse en la vida cotidiana.
La bipolaridad es una condición mental que presenta desafíos únicos, pero la respuesta a la pregunta de si se puede convivir con ella es un rotundo sí. Aunque la bipolaridad puede tener un impacto significativo en la vida de una persona, con el enfoque adecuado, el apoyo y el tratamiento, muchas personas han aprendido a manejarla y vivir una vida plena.
En este apartado, exploraremos cómo es posible convivir con la bipolaridad y las estrategias que pueden ayudar a encontrar la estabilidad en medio de los altibajos. Echa un vistazo a los casos demostrativos.
Caso 1: María, la montaña rusa emocional
María es una joven artista que ha experimentado repetidamente los altibajos de la bipolaridad. Durante sus episodios maníacos, se siente impulsiva, creativa y llena de energía. Puede trabajar durante horas sin descanso, tener ideas grandiosas y socializar de manera excesiva.
Sin embargo, cuando llegan los episodios depresivos, se retira de sus actividades, siente una profunda tristeza y pierde interés en sus pasiones. Su vida es una montaña rusa de emociones intensas que afectan su trabajo, relaciones y bienestar general.
Poco a poco, ella reconoció la importancia de comunicar sus sentimientos y desafíos a sus seres queridos. Junto con su familia y amigos cercanos, desarrolló un sistema de apoyo que le permite expresar sus emociones sin juicio.
Además, participa en grupos de apoyo locales donde puede conectarse con personas que comprenden su experiencia. El apoyo social y la comunicación abierta le han brindado un espacio seguro para lidiar con los síntomas de la bipolaridad.
Caso 2: David, la impulsividad y el manejo del estrés
David ha experimentado episodios maníacos que lo llevaron a tomar decisiones impulsivas que afectaron su vida laboral y financiera. Para hacer frente a estos desafíos, implementó una planificación cuidadosa. Desarrolló un sistema para revisar sus decisiones con personas de confianza antes de actuar y practicó técnicas de manejo del estrés, como la meditación y el yoga, para reducir su nivel de ansiedad. Estas estrategias le ayudan a tomar decisiones más informadas y a evitar consecuencias impulsivas.
Caso 3: Miguel y la creatividad
Miguel ha encontrado en la expresión creativa una forma de canalizar sus emociones cambiantes. Durante sus episodios maníacos, dedica tiempo a la pintura y la escritura, lo que le permite liberar su energía y creatividad. En momentos de depresión, utiliza estas mismas actividades como una forma de terapia, ayudándole a procesar sus emociones y encontrar significado en su experiencia. La creatividad se ha convertido en un recurso valioso para enfrentar los síntomas de la bipolaridad.
Caso 4: Juan, la bipolaridad y su impacto social
Juan, un profesor carismático, ha enfrentado el impacto social de la bipolaridad. Durante sus episodios maníacos, se convierte en el alma de la fiesta, pero sus decisiones impulsivas y su comportamiento errático pueden dañar sus relaciones. En los episodios depresivos, se aísla de amigos y familiares, lo que afecta su vida social y laboral.
El primer paso para que Juan supere el impacto social de la bipolaridad es aumentar su autoconciencia y educación sobre la condición. Comprender cómo los episodios maníacos y depresivos afectan su comportamiento y relaciones le ayudará a anticipar los desafíos y tomar medidas preventivas.
En momentos de estabilidad emocional, Juan puede crear un plan con estrategias específicas para manejar los episodios maníacos y depresivos. Mantener horarios regulares para el trabajo, el sueño, las comidas y las actividades sociales puede ser especialmente útil.
Caso 5: Ana, los episodios mixtos y la lucha interna
Ana experimenta episodios mixtos, una manifestación menos común de la bipolaridad. En estos momentos, se siente eufórica pero también angustiada y llena de pensamientos negativos. Durante estos episodios, su mente es un campo de batalla emocional, lo que la deja agotada y confundida. La coexistencia de emociones opuestas es una lucha interna que define su experiencia.
Buscar terapia especializada en trastorno bipolar y episodios mixtos puede proporcionar a Ana las herramientas y técnicas específicas para manejar sus emociones en conflicto. Terapias como la terapia dialéctico-conductual (DBT) pueden ayudar a equilibrar sus emociones y a desarrollar habilidades para enfrentar la lucha interna.
Ana puede llevar un registro de sus episodios mixtos para identificar patrones o desencadenantes comunes. Esto puede ayudarla a anticipar cuándo es más probable que ocurran y permitirle tomar medidas preventivas o implementar estrategias de manejo antes de que los síntomas empeoren.
¿Cuáles son los síntomas de la bipolaridad?
Si bien las características personales de cada paciente influyen en el tipo, frecuencia e intensidad de los síntomas, a nivel médico hay consenso respecto a los principales síntomas del trastorno bipolar: episodios maníacos e hipomaníacos, episodios depresivos, síntomas mixtos y síntomas psicóticos.
Existen gran cantidad de signos que denotan la existencia de la bipolaridad, sin embargo, tener solo uno no implica que se esté sufriendo este trastorno; si se padecen varios en simultáneo resulta conveniente buscar ayuda profesional.
Los síntomas del trastorno bipolar tienen en común el hecho de manifestarse en episodios (que duran una determinada cantidad de tiempo) e incluir patrones de conducta similares.
Episodios Maníacos
Los episodios maníacos ocurren durante un determinado periodo de tiempo, en el cuál el estado de ánimo es desmesurado, irritable y elevado. En el trastorno bipolar, los episodios maníacos suelen ser menos frecuentes que los depresivos y más fáciles de detectar.
Durante un episodio de manía, el paciente siente una euforia incontrolable, aumenta exponencialmente la actividad física junto con la intranquilidad, dificultad para dejar de hablar, pensamientos extremos, confusos y desmesurados, la autoestima se eleva a niveles inimaginables y presenta una sensación exagerada de bienestar.
Una persona con un episodio maníaco se siente invencible, capaz de hacer cualquier cosa, lo cual es muy peligroso porque deriva directamente en conductas de riesgo o en malas decisiones.
¿Qué son las conductas de riesgo? conductas voluntarias o involuntarias que implican un peligro para sí mismo o para terceros y producen gratificaciones inmediatas, es decir, placer inmediato.
Por ejemplo: consumo excesivo de drogas, involucrarse en prácticas sexuales riesgosas, gastar compulsivamente mucho dinero en compras, realizar deportes extremos sin conocimiento previo, conducir de forma imprudente, etc.
También es frecuente que los pacientes en un episodio maníaco no tengan la necesidad de dormir, no puedan mantener el foco atencional, sean excesivamente optimistas y tomen malas decisiones y no puedan quedarse quietos.
Diferencia entre manía e hipomanía
Los episodios maníacos e hipomaníacos son distintos pero presentan la misma sintomatología. La hipomanía comparte la mayor parte de las manifestaciones de la manía, sin embargo, no muestra un gran deterioro en el funcionamiento del paciente, aunque puede llegar a ser disruptiva.
La manía implica mayor gravedad y causa problemas más trascendentes en las distintas esferas vitales de la persona: laboral, familiar, social, etc. A su vez, también puede desembocar en una desconexión psicótica de la realidad y requerir internación inmediata.
Igoa, A., Bottini, A., Martino, D., & Gagliesi, P. (2008) sostienen que debemos distinguir entre la alegría y la hipomanía ya que, al ser similares, pueden ser confundidas con facilidad.
La hipomanía aparece, generalmente, sin motivo, pudiendo durar semanas y evolucionar hacia un episodio depresivo o mixto. Por el contrario, la alegría suele estar justificada con eventos externos, dura poco tiempo y decrece a medida que pasan los días.
Episodios Depresivos
Los episodios depresivos tienen lugar en un período de tiempo cuya principal característica es un estado de ánimo muy bajo. Las personas en este estado sienten que han perdido por completo su motivación, no tienen energía, están angustiadas y manifiestan haber perdido el sentido.
Sus síntomas son catalogados como graves y causan dificultades en todas las actividades de la vida cotidiana de los pacientes.
Es muy frecuente en episodios depresivos el cansancio físico, la falta de sueño, la pérdida de apetito, cefaleas, dificultades para mantener el foco atencional y la predominancia de emociones negativas como sentimientos de vacío, de pérdida, de culpa, de inutilidad, desesperanza, etc.
Si hablamos con un paciente que está transitando un episodio depresivo, seguramente nos dirá que ha perdido su interés en las cosas junto a la capacidad para disfrutar, que no puede hacer nada porque su cuerpo está cansado, que no puede dormir, que no puede concentrarse, que la vida perdió todo sentido y no sabe si puede seguir.
Pueden aparecer actos suicidas y automutilaciones, acompañados de pensamientos automáticos sobre el suicidio y una perspectiva fatalista de su propia vida y su futuro.
Síntomas psicóticos
Durante los episodios depresivos o maníacos, pueden tener lugar los síntomas psicóticos. En ocasiones, están tan presentes que pueden dificultar el diagnóstico. Sus principales características son la desconexión de la realidad en conjunción con delirios y alucinaciones.
Los delirios, o ideas delirantes, son creencias falsas sostenidas más allá de la razón como pensar que son hijos elegidos de dios, salvadores, que tienen poderes mágicos o que los persigue una secta religiosa.
Las alucinaciones son percepciones (tanto auditivas como visuales) que tienen realidad psíquica: no existen en el mundo real, pero la persona que las padece las sufre subjetivamente.
Síntomas mixtos
En un estudio realizado por Kendall, T., Morriss, R., Mayo-Wilson, E., & Marcus, E. (2014) se confirma que cuatro de cada diez pacientes con trastorno bipolar presentan síntomas mixtos.
¿En qué consisten? Siguiendo a Igoa, A., Bottini, A., Martino, D., & Gagliesi, P. (2008) este cuadro se basa en la coexistencia de los síntomas de un episodio depresivo con los de un episodio maníaco. Pueden aparecer, en simultáneo, pensamientos depresivos, ideas negativas junto a hiperactividad y aceleración de los pensamientos.
La ansiedad y la irritabilidad aparecen como manifestaciones comunes de los síntomas mixtos.
Los episodios mixtos pueden ocurrir en forma de transición entre uno y otro o, simplemente, de forma aislada.
Diferencias entre los síntomas de bipolaridad en adultos y adolescentes
Ahora bien, ya vimos que los síntomas de la bipolaridad se pueden comprender a partir de sus episodios maníacos y depresivos, pero… ¿existe alguna diferencia entre adultos y adolescentes? ¿es posible identificar los síntomas a edad temprana para prevenir el malestar? La respuesta a ambas preguntas es sí.
La identificación temprana y precisa del trastorno bipolar es esencial para proporcionar el tratamiento adecuado. Comprender las diferencias en los síntomas según la edad puede ayudar a los profesionales de la salud mental a diagnosticar correctamente y evitar confusiones con otras condiciones. Además, Los tratamientos para el trastorno bipolar pueden variar según la edad y la presentación de los síntomas. Conocer las diferencias puede guiar a los médicos y psicólogos en la elección de terapias y medicamentos más apropiados para cada grupo de edad.
Los síntomas del trastorno bipolar pueden variar entre adultos y adolescentes debido a las diferencias en el desarrollo cerebral, las hormonas y las experiencias de vida.
Los adultos tienden a experimentar episodios maníacos y depresivos más extremos en comparación con los adolescentes. Los episodios maníacos pueden incluir una euforia intensa, aumento de la energía y comportamientos impulsivos. También suelen tener una duración más larga, con episodios maníacos que pueden durar al menos una semana y episodios depresivos que pueden persistir durante varias semanas o incluso meses.
Los adultos con trastorno bipolar pueden tener períodos más largos de estabilidad emocional entre los episodios, lo que puede hacer que los cambios de humor sean más evidentes y drásticos.
Los adolescentes a menudo experimentan cambios de humor más rápidos y frecuentes que pueden alternar entre episodios de euforia y depresión en un corto período de tiempo. En lugar de la euforia característica de los episodios maníacos en adultos, los adolescentes pueden manifestar irritabilidad intensa, enojo y agitación durante los episodios maníacos.
También pueden ser más impulsivos en comparación con los adultos, lo que puede llevar a comportamientos riesgosos como conductas sexuales arriesgadas o consumo excesivo de sustancias.
Los episodios de trastorno bipolar en adolescentes pueden manifestarse como dificultades en la escuela, como disminución del rendimiento académico, falta de concentración y problemas de comportamiento. Incluso pueden experimentar cambios en los patrones de sueño y alimentación durante los episodios, como insomnio o aumento del apetito.
Hay que destacar que son más sensibles a la crítica y pueden experimentar reacciones emocionales intensas en respuesta a situaciones estresantes.
Es importante recordar que cada individuo es único y puede experimentar síntomas de manera diferente. Si sospechas que tú o alguien cercano podría estar experimentando síntomas de trastorno bipolar, es fundamental buscar ayuda profesional para obtener un diagnóstico y tratamiento adecuados.
Trastorno Bipolar tipo 1 y tipo 2
En función a los tipos de episodios, el trastorno bipolar puede dividirse en:
- Trastorno bipolar tipo 1: es la forma más común del trastorno. Su singularidad son los intensos episodios maníacos que, dada su severidad, pueden derivar en una hospitalización del paciente. En ocasiones, puede desembocar en una psicosis con alucinaciones y delirios.
Luego de un tiempo, estas etapas son seguidas por episodios depresivos o mixtos. - Trastorno bipolar tipo 2: se caracteriza por episodios hipomaníacos, que no llegan a ser tan graves como los maníacos como para requerir hospitalización. Al igual que en el tipo 1, las fases se alternan con episodios depresivos.
Profesionales y expertos también incluyen el trastorno de Ciclotimia dentro de los subtipos de bipolaridad. ¿En qué consiste? Los pacientes con este diagnóstico suelen ser tildados de “inestables”. La ciclotimia se caracteriza por la sucesión de episodios depresivos y maníacos, pero, a diferencia de los tipos 1 y 2, estos tienen muy poca intensidad. Los síntomas comúnmente duran menos de dos años en los adultos y un año en adolescentes.
Preguntas frecuentes: todo lo que quieres saber sobre el Trastorno Bipolar
¿Tiene cura el Trastorno Bipolar?
Si bien la alteración de los mecanismos de la regulación del ánimo se mantendrá constante durante toda la vida, esta desregulación puede manejarse con un tratamiento adecuado de medicación y psicoterapia.
El trastorno bipolar es una patología crónica. Sin embargo, muchos trastornos lo son. Lo ideal es aprender a convivir con él y aceptarlo, intentando lograr estabilidad afectiva con ayuda externa.
¿Una persona bipolar es consciente de sus actos?
En general, las personas con trastorno bipolar son conscientes de sus actos, pero esto puede variar según la gravedad de los episodios y la fase en la que se encuentren. Durante los episodios maníacos, las personas pueden experimentar una elevación anormal del estado de ánimo, una mayor energía y una disminución de la necesidad de sueño, entre otros síntomas.
En algunos casos de manía grave, las personas pueden sentirse tan impulsadas por sus pensamientos y emociones que pueden tomar decisiones precipitadas o realizar acciones que normalmente no considerarían en un estado más equilibrado. En estas situaciones, la capacidad para evaluar las consecuencias de sus actos puede estar alterada debido a la intensidad de los síntomas maníacos.
Durante los episodios depresivos, las personas con trastorno bipolar pueden sentirse abrumadas por la tristeza, la falta de energía y la apatía. En estos momentos, es posible que tengan dificultades para encontrar la motivación para llevar a cabo actividades cotidianas, pero en general, siguen siendo conscientes de lo que están haciendo.
¿Qué debo hacer si me diagnosticaron Trastorno Bipolar?
En primer lugar, debes confiar en los expertos en el tema. Tu psiquiatra ha estudiado muchos años y sabrá como ayudarte a lograr la estabilidad. Es muy importante que establezcas una buena alianza terapéutica y seas sincero. En el consultorio no debe existir la vergüenza. Tu médico debe saber cada pequeña cosa que te ocurre para ir ajustando el tratamiento a tus necesidades.
En segundo lugar, aférrate a la terapia psicológica. La psiquiatría y la psicología son el complemento ideal, más aún cuando se trata del trastorno bipolar. Al tener distintas formaciones, cada profesional te brindará distintas herramientas para que puedas seguir adelante.
Los psicólogos podrán ayudarte a que detectes indicadores antes de que ocurra una bajada o subida del estado de ánimo, cómo manejar los episodios, como generar hábitos que te ayuden a estar estable, cómo manejar la ansiedad, etc.
En tercer lugar, debes intentar aceptar lo que te toca vivir. Tienes este trastorno y no es tu culpa. De tí depende únicamente que acudas al tratamiento para tratar de estar mejor.No te dejes llevar por el estrés causado por el diagnóstico.
¿Cómo puedo actuar ante un episodio de manía?
- Tú te conoces mejor que nadie. Si sientes que hay una señal de alerta indicando que puede estar por suceder un episodio, lo primero que debes hacer es contactarte con tu psicólogo o tu psiquiatra. No debes tener vergüenza, ellos te ayudarán.
- En estos casos, es conveniente que aumentes la cantidad de horas de sueño hasta al menos 10. Seguramente con tu psiquiatra hayan acordado un plan de emergencia para esta situación. Según estudios, tener largas horas de sueño ayuda a prevenir un episodio de manía.
- Lo que más importa ahora es tu salud. Despeja tu agenda y deja de lado todas aquellas actividades que no sean cien por ciento imprescindibles.
- Se recomienda que, de las 24 horas que tiene un día, solo estés activo durante 6. El resto del tiempo deberás usarlo para descansar o realizar actividades de ocio poco estimulantes. En otras palabras, haz lo que harías si tuvieras anginas o gripe y el médico te receta reposo.
- Regla general: no quieras gastar toda tu energía pensando que de esta manera te cansarás y el episodio no ocurrirá, es como echarle leña al fuego intentando que se apague. Cuanta más actividad realices, la estimulación crecerá y el episodio será mayor.
- Disminución de estímulos: evita recurrir a lugares como bares, discotecas, centros comerciales, lugares con mucha gente. Es conveniente que estés en ambientes tranquilos, silenciosos y rodeado con personas de tu red de apoyo.
- Intenta no consumir bebidas estimulantes con mucha azúcar como café, gaseosas, energizantes, etc. De más está decir que tampoco deberás ingerir drogas o alcohol.
- No manipules mucho dinero ni uses tu tarjeta de crédito. Es recomendable que le des tu tarjeta a alguien de confianza hasta que la amenaza del episodio termine.
- No tomes decisiones. Tu juicio podría estar nublado y tal vez te arrepientas de lo que decidas en un momento así con tanta seguridad.
¿Cómo puedo actuar ante un episodio depresivo?
- Al igual que en los episodios maníacos, es fundamental que te pongas en contacto con tu psicólogo o psiquiatra. Es muy importante que, durante tu tratamiento, no cambies de profesionales ya que, al no conocer tu historia clínica, podrían restarle importancia a tus síntomas o medicarte erróneamente.
- Dile NO a la automedicación. Deberás seguir tomando las pastillas como te las ha indicado el médico.
- Procura que tus horas de sueño no superen las 8 horas. Dormir de más podría llegar a empeorar el episodio depresivo.
- No te quedes quieto. Busca hacer actividades, especialmente las que más placer te generes por más de que no tengas ganas de hacer nada.
- No tomes decisiones. Debes esperar a que tu juicio se restablezca.
- Intenta no consumir drogas psicoactivas como marihuana o alcohol para intentar estar mejor. Estas sustancias lo único que harán será empeorar el cuadro y generar ansiedad.
- Quítate las gafas de negatividad. Al estar dentro de un episodio depresivo, tenderás a ver todo oscuro y negativo. Reconoce que los pensamientos no son propios de tí si no de tu estado actual.
- Es muy importante que conserves tu rutina. No te permitas quedarte sin hacer nada. La activación conductual y la organización es fundamental.
- Céntrate en tu red de apoyo de amigos o familiares. Estar con ellos ayudará a aliviar tu malestar.
Recomendaciones finales
Recuerda que no estás solo. Tómate tu tiempo para contarle tu diagnóstico a quienes tú quieras, no te apresures. Rodéate de gente que te quiera, amigos o familia, te ayudarán en todo momento y te acompañarán.
Es aconsejable que acudas a alguna asociación de pacientes con trastorno bipolar. Escuchar a personas que están sufriendo lo mismo que tú hace más tiempo podrá ayudarte a sentirte acompañado y ver las cosas de forma más clara.
Sé consciente del manejo del estrés y de tu autocuidado. Los estresores suelen ayudar a que se desarrollen con más frecuencia los episodios. Date tiempo para cuidarte y conocer tus propias señales de alarma.
Finalmente, no te limites. No permitas que tu condición interfiera en el cumplimiento de tus metas, objetivos y sueños. Definirse es limitarse: un diagnóstico solo sirve para tener claro el camino a seguir en lo que respecta al tratamiento, no te define en absoluto.
Referencias bibliográficas
- American Psychiatric Association. (2014). DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales.
- Arrieta, M., & Santos, P. M. (2019). Trastorno bipolar. Medicine-Programa de Formación Médica Continuada Acreditado, 12(86), 5052-5066.
- Igoa, A., Bottini, A., Martino, D., & Gagliesi, P. (2008). Trastorno Bipolar: guía para pacientes, familiares y allegados. Fundación Foro.
- Kendall, T., Morriss, R., Mayo-Wilson, E., & Marcus, E. (2014). Assessment and management of bipolar disorder: summary of updated NICE guidance. Bmj, 349.
Adela Crovara es Licenciada en Psicología en la Universidad Nacional de Mar del Plata (República Argentina).
En el ámbito académico forma parte de equipos de cátedra como adscripta y de grupos de extensión universitaria a la comunidad.

