¿Qué es la depresión y cómo detectarla?

Este artículo se actualizó hace:  10 meses ago

Casi todos hemos escuchado algo sobre la depresión en las noticias, las redes sociales y entre pares de amigos. Y esto sucede así porque la depresión es una enfermedad común en la población y continúa generando preocupación en los profesionales de la salud por su alta tasa de prevalencia.

hombre con depresion

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2021), la depresión es la principal causa mundial de discapacidad e incapacidad laboral. Y alrededor del 5% de los adultos padece depresión actualmente.

Si te estás preguntando qué es la depresión, lo primero que debemos aclarar es que este trastorno es mucho más que una simple tristeza o bajón habitual de breve duración. Es esperable que los estados de ánimo varíen a lo largo de los días.

Sin embargo, esos estados de ánimo pueden volverse patológicos si se mantienen en el tiempo y repercuten de manera negativa en los ámbitos de la vida de una persona.

De esta manera, podría definirse a la depresión como un trastorno mental que presenta síntomas afectivos como tristeza e irritabilidad, que se sostienen en el tiempo y que repercuten en el funcionamiento general de la persona. Se trata de un problema de salud mental que impacta en la esfera biopsicosocial del individuo.

La depresión suele aparecer en la adolescencia y los jóvenes adultos, siento las etapas de mayores transformaciones y toma de decisiones. Sin embargo, algunos niños también presentan síntomas de depresión a muy temprana edad. Durante estos periodos, los adultos deben ajustar su mirada para detectar posibles signos y evitar que los problemas se acentúen.

Causas de la depresión

La depresión es una enfermedad multifactorial, no sólo por la complejidad de sus síntomas sino también por no tener una causa única. Después de años de investigaciones científicas, no se ha logrado arribar a una causa específica de la depresión (Belloch, Sandín & Ramos, 2010).

Las hipótesis más aceptadas plantean que la depresión puede producirse por la interacción de varios factores:

  • Factores biológicos, cambios hormonales, componentes genéticos y alteraciones en neurotransmisores como la serotonina.
  • Factores psicosociales, como acontecimientos estresantes.
  • Factores de personalidad, como la predisponibilidad por algún estilo en particular.
  • En ocasiones, la depresión puede asociarse a enfermedades orgánicas y estrictamente biológicas.

Los tipos de depresión: ¿qué trastornos depresivos existen?

La depresión también toma el nombre de trastornos depresivos, debido a las diferentes maneras en que puede manifestarse. Esta es una de las razones por las cuales no es fácil detectar la depresión. Sin embargo, existen una serie de características comunes para poder identificar de qué tipo de depresión hablamos.

En el campo de la salud mental, existe un consenso al momento de diagnosticar los trastornos depresivos y así implementar el tratamiento más adecuado. Los profesionales se guían por los criterios establecidos por el Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales (DSM-V) respaldado por la APA (2013) y la Clasificación Internacional de las Enfermedades (CIE-10).

Los tipos de trastornos depresivos más comunes son los siguientes:

  • Trastorno depresivo mayor o depresión clínica.
  • Trastorno de la desregulación del ánimo disruptivo.
  • Trastorno depresivo crónico (distimia).
  • Trastorno disfórico premenstrual.
  • Trastorno mixto depresivo-ansioso.

Síntomas de la depresión: ¿cómo detectarla?

Si bien existen distintos tipos de depresión, también es cierto que los trastornos depresivos comparten una serie de características básicas. Estos signos y síntomas en común, ayudan a detectar la presencia de la enfermedad.

Poder identificar estos síntomas es el primer paso hacia la cura. Pero es fundamental que se acuda a consulta psicológica o psiquiátrica para poder obtener un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado que mejore notablemente la calidad de vida.

Los síntomas principales son:

  • Sentimiento persistente de tristeza, ansiedad y desesperanza.
  • Baja autoestima, expresada en sentimientos de culpa e inferioridad.
  • Irritabilidad recurrente.
  • Pérdida de confianza en uno mismo y/o en los demás.
  • Pérdida de la capacidad de disfrute de actividades que antes se disfrutaban.
  • Bajo deseo sexual.
  • Fatiga y cansancio extremo.
  • Falta de concentración y pérdida de memoria.
  • Alteraciones en el sueño, como el insomnio o dormir demasiado.
  • Pérdida de apetito o comer de manera excesiva.
  • Ideas sobre la muerte o intentos de suicidio.
  • Dolores corporales persistentes, con síntomas digestivos o musculares.
  • Aislamiento social.

Para considerar un diagnóstico de depresión, deben reunirse ciertos criterios y deben aparecer estos síntomas durante largos periodos de tiempo, dependiendo del tipo de depresión. Si estos signos se manifiestan diariamente durante más de dos semanas, es momento de prestar atención y acudir a psicoterapia.

Las personas que padecen depresión tienen dificultades para sostener la motivación y para tomar decisiones. Por lo cual, los vínculos más cercanos de esa persona serán los principales motores en la búsqueda de apoyo y ayuda profesional.

Tratamiento de la depresión

Las experiencias e investigaciones de los últimos años, como los de Bauer et. al. (2013) evidencian que existen tratamientos eficaces para la depresión. Los profesionales de la salud mental pueden ofrecer distintos tratamientos de acuerdo a la intensidad y tipología de los episodios depresivos.

Terapia cognitiva conductual

Esta terapia es la más indicada para tratar la depresión leve a moderada (McCullough, 2003). Por lo general, en estos casos no hace falta complementar con tratamientos farmacológicos.

Estas terapias también acompañan los casos de depresión más graves, ya que de cualquier manera es imprescindible continuar un proceso terapéutico.

Dentro de la terapia cognitivo-conductual se encuentran:

  • La terapia de activación conductual, promoviendo actividades que antes generaban disfrute en el paciente.
  • La terapia cognitiva, trabajando fundamentalmente en la identificación y modificación de pensamientos disfuncionales.
  • La atención plena, como una herramienta fundamental para que el paciente entrene su capacidad de concentración y no aumenten los síntomas de ansiedad.

La familia y personas cercanas de los pacientes cumplen un papel fundamental para garantizar que se continúe con el tratamiento. Uno de los primeros pasos es lograr un compromiso con la curación. Y es una tarea sumamente difícil cuando se presentan síntomas de desesperanza y poca motivación. Sin embargo, no es imposible.

Psicofármacos

Son medicamentos recetados por médicos y contribuyen a la disminución de la intensidad de los síntomas. Algunos de estos medicamentos pueden ser antidepresivos (como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y los antidepresivos tricíclicos), ansiolíticos y otros medicamentos como hormonas o psicoestimulantes.

Tratamientos en grupo

Se trata de un tratamiento que ha generado gran eficacia ya que se trata de un método de acompañamiento, que intenta reconstruir los vínculos sociales del paciente, evitando su aislamiento.

Muchos pacientes con depresión optan por ingresar a alguno de estos grupos y crear redes de apoyo en personas que también han sufrido o continúan padeciendo la enfermedad.

Importante: Este artículo es exclusivamente informativo. En Psicomentando no diagnosticamos ni recomendamos tratamientos. En caso de que necesites ayuda, consultá con un profesional.

Referencias bibliográficas

  • American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorder (5th ed.). Washington, DC: Author.
  • Bauer, M., Pfennig, A., Severus, E., Whybrow, P. C., Angst, J., Moeller, H. J., & Šon behalf of the Task Force on Unipolar Depressive Disorders (2013). World Federation of Societies of Biological Psychiatry (WFSBP) guidelines for biological treatment of unipolar depressive disorders, part 1: update 2013 on the acute and continuation treatment of unipolar depressive disorders. The world journal of biological psychiatry, 14(5), 334-385.
  • Belloch, A.; Sandín, B. y Ramos, F. (2010). Manual de Psicopatología. Volumen I y II. Madrid: McGraw-Hill.
  • McCullough Jr, J. P. (2003). Treatment for chronic depression: Cognitive behavioral analysis system of psychotherapy (CBASP) (Vol. 13, No. 3-4, p. 241). Educational Publishing Foundation.
  • Instituto de Sanimetría y Evaluación Sanitaria (2021). Global Health Data Exchange (GHDx).
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