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Cuando pensamos en un líder, no siempre se nos vienen buenas imágenes a la mente. Por películas, series o experiencias personales, solemos imaginarnos al líder como una persona autoritaria, distante, egocéntrica y que tiene bajo su poder a una gran cantidad de subordinados.
Pero la realidad es que, aunque no nos damos cuenta, estamos rodeados de líderes: en la escuela, en la familia, en los grupos de amigos, en el trabajo. El poder del liderazgo se ejerce en todas partes, y de eso queremos hablar el día de hoy.
Como el liderazgo en sí mismo es un fenómeno tan presente, es importante saber de qué se trata y cuáles son las características de un líder positivo… ese líder que todos queremos ser.
El poder del liderazgo está presente en todas partes
Investigadores como Vroom y Yetton (1973) u otros más actuales como Daft (2006), definen al liderazgo como un conjunto de destrezas gerenciales y habilidades para influir en la forma de actuar de las personas, posibilitando el logro de ciertos objetivos y fomentando el trabajo en equipo.
En este sentido, la capacidad de liderazgo y toma de decisiones se puede observar en distintas funciones sociales. Un maestro debe tener aptitudes de un líder. Lo mismo ocurre con un referente sindical, un capitán de fútbol, un oficial de policía, un gerente o incluso un hermano mayor.
Y es que el liderazgo y trabajo en equipo son aspectos esenciales del ser humano. Dicho esto, queda claro que, siempre que se trate de un líder positivo, esta cualidad es absolutamente necesaria.
Sabemos que uno de los liderazgos más habituales, y más influyentes, es el que se establece en los lugares de trabajo. En este artículo, nos queremos enfocar en conocer cómo es el liderazgo en una empresa y, en definitiva, cómo ser un buen líder en el trabajo.
¿Por qué es importante el liderazgo en una empresa?
Toda empresa debe funcionar con algún tipo de liderazgo. Eso es un hecho.
Las empresas que no poseen un guía en alguna línea de producción, posiblemente tienen muchísimas dificultades para concretar sus objetivos. Y es que las aptitudes de un líder permiten que todos los esfuerzos individuales se unan en un propósito en común, y que no lo hagan sólo por obligación, sino por el deseo del éxito grupal.
Justamente, el liderazgo es el ingrediente fundamental que ayuda a un grupo de personas a coordinar sus acciones de la mejor manera posible (Daft, 2006).
Incluso las organizaciones más horizontales y democráticas poseen algún tipo de dirigente o guía, aunque sea sólo por asesoramiento.
Pero si te estás preguntando cómo ser un buen líder en el trabajo, necesitas conocer algunas diferencias entre un líder y un jefe. ¡Y cuidado! No todos los líderes pueden identificarlas, y por esta razón nos hemos cruzado con tantos jefes que poco tenían que ver con ser líderes eficientes.
Diferencias entre un líder y un jefe
Lo primero que debemos aclarar es que un jefe no necesariamente es un líder.
Un jefe es aquella persona designada para cumplir un rol de dirigente en algún departamento o área de una organización, por lo cual suele tener cierta cantidad de trabajadores a su cargo. El jefe tiene el poder de tomar decisiones y a su vez puede designar tareas y controlar avances.
Tradicionalmente, un jefe representaba una figura de autoridad tal que podía causar miedo en sus subordinados, y se veía este miedo como el motor para que estos individuos sean productivos.
Hoy en día, esa representación está cambiando y se comenzaron a encontrar nuevas formas de ser jefes. Desde entonces se empezó a hablar de liderazgo participativo o liderazgo democrático (Antonakis et al., 2003). Es en estos casos cuando ser jefe y ser líder se unen.
Tipos de liderazgo y sus características
Para saber cómo ser un buen líder, necesariamente debes conocer qué tipos de liderazgo existen, y cuáles son más esperables según el puesto de trabajo. Existen miles de empresas diferentes, y cada sector va a fomentar algún tipo de liderazgo y no otro.
El liderazgo es un fenómeno sumamente complejo, por lo cual han existido diversas teorías y clasificaciones a lo largo de los últimos cien años.
La literatura científica en el tema tiene mucho para ofrecer, por eso hemos reunido los tipos de liderazgo propuestos por el Modelo de Liderazgo de Rango total de Bass y Avolio (1994) junto con las teorías propuestas por Conger y Kanungo (1987; 1988).
Echemos un vistazo a las características de cada uno.
Liderazgo democrático
El liderazgo democrático, o también llamado liderazgo participativo, es aquel que promueve el entusiasmo de sus empleados, fomentando las discusiones en grupo, la diversidad de opiniones y la valoración de cada uno de sus aportes.
En estos casos, liderazgo y trabajo en equipo son dos caras de la misma moneda.
El líder democrático no deja de tomar decisiones, ni tampoco deja de establecer normas y criterios. De hecho, en el liderazgo participativo los criterios de evaluación están mucho más claros que en los estilos autoritarios.
Liderazgo transformacional y liderazgo carismático
Si un jefe o gerente posee un liderazgo transformacional, tendrá la habilidad para que sus empleados modifiquen sus actitudes, creencias y conductas en relación al trabajo o incluso en su vida diaria.
El objetivo principal de este tipo de líder es la transformación de lo que se mantiene establecido, de lo tradicional y conservador, promoviendo nuevas alternativas a nivel empresarial y también personal. Logra que sus empleados asuman riesgos y logren avances.
El liderazgo transformacional está necesariamente ligado al liderazgo carismático. Estos líderes buscan inspirar entusiasmo en sus empleados.
Liderazgo transaccional
Aquí ya estamos ante las aptitudes de un líder que fomenta las negociaciones y las relaciones basadas en un intercambio.
Los empleados recibirán recompensas siempre que puedan cumplir con sus objetivos y el líder, que representa una figura total de autoridad, pueda beneficiarse.
Liderazgo autocrático o autoritario
El liderazgo autocrático puede entenderse como una versión extrema del liderazgo transaccional, ya que la autoridad del líder se expresa en su máximo poder. Liderazgo y toma de decisiones son prácticamente sinónimos en estos casos.
Las sugerencias de los empleados raras veces son tenidas en cuenta, y la última palabra siempre la tendrá el jefe, quien también decidirá cómo es el sistema de recompensas por el trabajo realizado.
El liderazgo autocrático puede tener tantas ventajas como desventajas.
Por ejemplo, algunos puestos de trabajo inevitablemente requieren de un líder autoritario ya que los empleados no tienen los recursos para tomar decisiones y es preferible que un superior les indique qué hacer. En otras ocasiones, el liderazgo autocrático genera malestar, disconformidad y desvalorización.
Cómo no ser un líder: liderazgo laissez faire
Este tipo de liderazgo se caracteriza por la no intervención y la falta de comunicación. El jefe adopta un papel totalmente pasivo, y delega todas las responsabilidades en los miembros de su equipo.
Por un lado, los empleados pueden sentirse más aliviados al no sentirse controlados. Pero por otro lado, la falta de apoyo y asesoramiento provoca desconcierto o disconformidad ante las obligaciones que pesan sobre ellos.
El liderazgo laissez-faire es prácticamente un no liderazgo, y muchas veces es vivido como abandono. Sólo es eficiente cuando los empleados cuentan con una experiencia amplia en sus tareas laborales y tienen capacidad de tomar decisiones.
Entonces… ¿Cómo ser un buen líder en el trabajo?
Ya vimos que el liderazgo en una empresa es un fenómeno tan complejo como amplio. Como siempre decimos en psicología, no existe una receta mágica ni una forma de ser que resulte ejemplar en todos los casos.
La respuesta a cómo ser un buen líder en el trabajo, se encuentra primero en las características de tu puesto laboral y luego en tu estilo de personalidad. Deberás tener en cuenta ambos factores al momento de desarrollar las características de un líder positivo (Vroom & Yetton, 1973).
Por supuesto, a pesar de la complejidad y las dificultades, es posible aprender a ser el líder que todos aman. En este sentido, hoy en día se entiende al liderazgo más como un proceso y no como un rol estable y fijo.
Lo primero que debes saber es que ser un líder no es ser un héroe. Es esperable que un jefe no pueda con todo, y por eso siempre es importante contar con el apoyo de un equipo de trabajo, de sus opiniones, y sus capacidades.
Si adoptas un estilo de liderazgo democrático, habrá ocasiones en las cuales deberás presentarte como un líder transformacional y en otras ocasiones también adoptar características de un líder autocrático.
Aquellos líderes que fomentan la creatividad, la autonomía y que también inspiran poder… son aquellos que tienden a ser más exitosos, y por supuesto, más apreciados por el resto.
Referencias bibliográficas
- Antonakis, J., Avolio, B. J., & Sivasubramaniam, N. (2003). Context and leadership: An examination of the nine-factor full-range leadership theory using the Multifactor Leadership Questionnaire. The leadership quarterly, 14(3), 261-295.
- Bass, B. M., & Avolio, B. J. (1994). Transformational leadership and organizational culture. The International Journal of Public Administration, 17(3-4), 541-554.
- Conger, J. A., & Kanungo, R. N. (1987). Toward a behavioral theory of charismatic leadership in organizational settings. Academy of management review, 12(4), 637-647.
- Conger, J. A., & Kanungo, R. N. (1988). Charismatic leadership: The elusive factor in organizational effectiveness. Jossey-Bass.
- Daft, R. L. (2006). La experiencia del liderazgo. Cengage Learning Editores.
- Vroom, V. H., & Yetton, P. W. (1973). Leadership and decision-making (Vol. 110). University of Pittsburgh Pre.

Gabriela Millaman Rickert es estudiante avanzada de la carrera de Psicología de la Universidad Nacional de Mar del Plata (República Argentina).
