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La discriminación puede definirse como cualquier acción que resulte en un trato desigual o injusto hacia un individuo o grupo. El estigma y la discriminación pueden hacerse de forma directa, como negar a alguien un trabajo debido a su origen étnico, o indirecta, como aquellas políticas o prácticas que parecen “neutrales” pero tienen un impacto desproporcionado y desigual.
Resulta evidente afirmar que se trata de algo indeseable y perjudicial. Como sociedad, añoramos la posibilidad de erradicar para siempre los diferentes tipos de discriminación que existen. Pero ¿cómo lograrlo? ¿Realmente es tan difícil? ¿Qué puede enseñarnos la psicología social al respecto?
En este artículo explicaremos la psicología detrás del estigma y la discriminación. Para eso, vamos a abordar teorías que lo explican y qué relación existe entre estereotipo, prejuicio y discriminación.
¿Qué tipos de discriminación existen?
La discriminación puede pasar tan desapercibida que apenas nos percatamos de que está sucediendo. La realidad es que estos actos de exclusión pueden observarse en lugares de trabajo, la escuela, la atención médica, el transporte público, en los hogares y muchos más. Entonces, ¿cómo darnos cuenta de que estamos ante un acto de injusticia? ¿qué tipos de discriminación existen?
Discriminación por aspecto físico
La discriminación por aspecto físico es quizás la más reconocida a nivel social. En efecto, la gran mayoría de las personas hemos sido víctimas, testigos o incluso victimarios de estos actos.
Se refiere a la práctica de juzgar, tratar o discriminar a las personas en función de su apariencia física, como la altura, el peso, la complexión, el color de piel, el cabello, la discapacidad física o cualquier otra característica física que se perciba como diferente.
Hoy en día, se está empezando a reconocer que existe un estigma muy grande sobre qué cuerpos se consideran hegemónicos y cuáles no. Afortunadamente, están surgiendo estándares de belleza más flexibles y menos perjudiciales para la salud mental de los jóvenes.
Discriminación hacia personas con discapacidad
La discriminación hacia personas con capacidad también puede entenderse como “capacitismo”. Entre los diferentes tipos de discriminación, este se basa en la idea de que las personas con discapacidad son inferiores a las personas sin discapacidad y que su discapacidad es una deficiencia o una enfermedad que debe ser corregida o curada.
A menudo, las personas con discapacidad son vistas como menos capaces, menos inteligentes o menos valiosas que las personas sin discapacidad, lo que puede llevar a la marginación y a la falta de respeto por sus derechos y dignidad.
Puede traducirse en un trato desigual y puede incluir la exclusión social, la falta de oportunidades de empleo o educación, la falta de acceso a servicios y lugares públicos, y la falta de adaptación razonable para sus necesidades. La Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (2006) surgió a partir de la necesidad de erradicar este tipo de estigma y discriminación.
Racismo y etnocentrismo
El racismo y etnocentrismo son formas de estigma y discriminación que se basan en la creencia de que un grupo étnico o racial es superior a otro.
El etnocentrismo se refiere a la tendencia a ver y juzgar las prácticas y valores culturales propios como superiores a los de otras culturas. Esto puede llevar a la creencia de que las personas de otras culturas son inferiores o “bárbaras”.
El racismo, por otro lado, se refiere a la creencia de que ciertos grupos raciales son superiores a otros en términos de habilidades y características innatas, lo que a menudo se utiliza para justificar la opresión y la discriminación.
Homofobia, bifobia y transfobia
La homofobia, bifobia y transfobia comparten en común el hecho de ser diferentes tipos de discriminación que se basan en la identidad de género y orientación sexual de una persona. A pesar de que se refieren a diferentes aspectos de la identidad de género y orientación sexual, las tres formas de discriminación pueden manifestarse en actitudes y comportamientos negativos hacia las personas LGBTQ+, así como en la exclusión social, la falta de acceso a oportunidades y servicios, y la violencia.
¿Por qué discriminamos? Aportes desde la psicología social
Los diferentes tipos de discriminación son fenómenos complejos que pueden tener múltiples causas y pueden manifestarse de diversas maneras. Existe una rama de la psicología que puede enseñarnos algunos procesos que pueden explicar por qué discriminamos.
Autores de la psicología social como Allport, Clark y Pettigrew (1954; 1962), Moscovici (1984) y Tajfel (1982) nos dicen que la discriminación no es solo el resultado de prejuicios individuales, sino que también puede ser el resultado de sistemas y estructuras sociales que perpetúan la desigualdad. Por lo tanto, es importante comprender tanto las causas individuales como las estructurales para saber cómo combatir la discriminación.
Psicología de las relaciones interpersonales
Entre las teorías y desarrollos más destacados, se encuentra lo que se denomina como psicología de las relaciones interpersonales, que tiene a Tajfel (1982) como uno de sus grandes impulsores. Se enfoca en el estudio de las relaciones sociales y emocionales que las personas tienen con otras personas: cómo interactúan, se comunican, forman vínculos y resuelven conflictos.
Los psicólogos que estudian la discriminación se centran en cómo las personas forman actitudes y prejuicios, cómo se desarrollan las relaciones entre grupos diferentes y cómo se puede reducir o prevenir la discriminación.
Para entender más profundamente los aportes de la psicología de las relaciones interpersonales, echemos un vistazo a uno de los términos también estudiados: hostilidad intergrupal.
El papel de la hostilidad intergrupal
La hostilidad intergrupal es un factor clave en la discriminación y se refiere a la tendencia de las personas a sentir aversión o antagonismo hacia los miembros de grupos a los que no pertenecen (Tajfel, 1982).
Esta hostilidad intergrupal puede surgir cuando las personas se sienten amenazadas por grupos percibidos como diferentes o desconocidos. Por ejemplo, cuando los grupos compiten por recursos limitados o cuando los grupos tienen diferencias de valores, costumbres o creencias. La hostilidad intergrupal también puede ser fomentada por las instituciones y la cultura, incluidos los medios de comunicación y las políticas gubernamentales.
Aquella hostilidad intergrupal que servía a nuestros ancestros a sobrevivir ante amenazas por la supervivencia, actualmente se convierten en herramientas de perpetuación de la discriminación y no dejan lugar a la solidaridad, el cuidado y el respeto.
Las teorías psicosociales como la psicología de las relaciones interpersonales demostraron que existen complejos mecanismos cognitivos, emocionales y sociales detrás de la hostilidad intergrupal y la discriminación. Una explicación posible puede encontrarse si conocemos qué relación existe entre estereotipo, prejuicio y discriminación.
Qué relación existe entre estereotipo, prejuicio y discriminación
Las teorías psicológicas de la discriminación se centran en cómo se forman los estereotipos, las actitudes y los prejuicios. ¿Por qué? Sencillamente porque las formas de estigma y discriminación pueden nacer de algunos estereotipos y prejuicios que se naturalizan desde que somos pequeños.
A menudo, las personas forman estereotipos y prejuicios sobre otros grupos debido a la falta de contacto y experiencia con miembros de esos grupos, o debido a la influencia de la cultura y los medios de comunicación. El prejuicio también puede ser aprendido a través de la socialización y el refuerzo social (Allport et al., 1954; Tajfel, 1982).
Los estereotipos pueden ser positivos o negativos, pero en general, se refieren a una simplificación excesiva de las características de los miembros del grupo, sin tener en cuenta su diversidad individual. Los estereotipos pueden ser influenciados por factores culturales y personales, como la educación, los medios de comunicación y las experiencias personales.
Estos estereotipos pueden llegar a transformarse en formas de prejuicio. Implican una evaluación negativa de los miembros del grupo en cuestión, que a menudo se basan en percepciones y estereotipos erróneos. El prejuicio puede manifestarse en forma de rechazo, miedo o desprecio hacia el grupo, y puede ser sutil o evidente.
¿Cómo se puede evitar la discriminación?
La psicología de las relaciones interpersonales también ha investigado cómo se puede evitar la discriminación, el racismo y etnocentrismo, la homofobia, bifobia y transfobia o la discriminación hacia personas con discapacidad.
Una estrategia eficaz es aumentar la exposición de las personas a miembros de diferentes grupos, lo que puede ayudar a reducir los estereotipos y mejorar las actitudes hacia los grupos minoritarios. Otras estrategias incluyen la educación y el diálogo intercultural, la promoción de la igualdad de oportunidades y la implementación de leyes y políticas que prohíban la discriminación (Allport et al, 1954; Allport, 1962).
En resumen, podemos mencionar las siguientes estrategias que todos podemos adoptar para combatir la discriminación:
- Conciencia y educación: es importante aprender acerca de las diferencias culturales y respetar las costumbres y creencias de las demás personas.
- Sensibilidad y empatía: les ayuda a las personas a comprender mejor las perspectivas y experiencias de los demás. Esto puede conducir a comportamientos más inclusivos y respetuosos.
- Enseñanza desde la infancia: enseñar a los niños a ser respetuosos y tolerantes con los demás desde una edad temprana.
- Acciones concretas: las empresas y organizaciones pueden implementar políticas y procedimientos que promuevan la igualdad de oportunidades. Asimismo, las figuras públicas como influencers o periodistas tienen un rol fundamental para transmitir mensajes con empatía, libres de prejuicios.
Actualmente, nos encontramos en una época de transformaciones sociales y mayor apertura a la diferencia. Podemos aprovechar este momento para erradicar, poco a poco, las prácticas discriminatorias que a veces permanecen ocultas.
Referencias bibliográficas
- Allport, G. W., Clark, K., & Pettigrew, T. (1954). The nature of prejudice.
- Allport, F. H. (1962). A structuronomic conception of behavior: Individual and collective: I. Structural theory and the master problem of social psychology. The Journal of Abnormal and Social Psychology, 64(1), 3.
- American Psychological Association. (2015). Guidelines for psychological practice with transgender and gender nonconforming people. American psychologist, 70(9), 832-864.
- Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (2006).
- Moscovici, S. (1984). Psicología social. Anthropos Editorial.
- Tajfel, H. (1982). Social psychology of intergroup relations. Annual review of psychology, 33(1), 1-39.

Gabriela Millaman Rickert es estudiante avanzada de la carrera de Psicología de la Universidad Nacional de Mar del Plata (República Argentina).

