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Desde que se tiene registro en la historia de la humanidad, las personas hemos convivido con animales de diferentes especies y las hemos domesticado para convertirlas casi en nuestros mejores amigos. Y debemos decir que esto no es pura casualidad.
Nuestros ancestros conocían bien los beneficios de la compañía de los animales. Hoy en día se sabe a ciencia cierta que pueden ser de gran ayuda, no sólo como nuestras mascotas, sino también como parte fundamental de determinado tratamiento.
¿No sabías que los animales pueden ser grandes aliados de una terapia? Y no sólo eso. En algunos casos, resulta fundamental para poder continuar con el resto del tratamiento habitual. La terapia asistida con animales se ha convertido en un recurso valioso de médicos y psicólogos.
Es clave entender qué tipos de terapia con animales existen, cómo funcionan y cuáles son sus beneficios en la calidad de vida de las personas que cursan un tratamiento.
¿Cuáles son los objetivos de la terapia asistida con animales?
La terapia asistida con animales, o TAA según sus siglas, se considera como complementaria de las terapias médicas o psicológicas habituales, y se denomina de dicha manera porque incluye el uso de animales en el tratamiento (Kruger & Serpell, 2006).
La terapia con animales forma parte de un conjunto más amplio de Intervenciones Asistidas con Animales (IAA), dentro de la cual se encuentran otras como los servicios de asistencia y actividades puntuales.
¡Es importante mencionar que no funciona en cualquier contexto! La terapia asistida con animales debe estar dirigida por profesionales de la salud o la educación. La evidencia científica plantea que las terapias con animales son altamente efectivas, siempre que se mantengan dentro de un tratamiento a largo plazo.
La tarea principal es seleccionar y entrenar animales para que sirvan de apoyo en tratamientos de pacientes de todas las edades y con diferentes afecciones, produciendo mejoras en las áreas emocional, física y cognitiva.
En cualquier caso, los animales de terapia pueden encontrarse en hospitales, centros educativos, centros ambulatorios de tratamiento, ¡incluso en prisiones!
El vínculo entre el ser humano y el animal siempre puede ser beneficioso para la salud de todas las personas. Pero cuando se habla de animales de terapia, estamos hablando de una relación especial que ayudará a alguien a salir de un gran estado de malestar.
Según la investigación de Cabra (2012), la terapia asistida con animales ha resultado más efectiva en pacientes con poca motivación, con dificultades en el aprendizaje o la capacidad de socializar, e incluso con problemas cardiovasculares. Los padecimientos que incluyen este tipo de tratamiento pueden ser crónicos o temporales, de menor o mayor gravedad.
Por ejemplo, los animales de terapia han resultado de gran ayuda en niños de todas las edades. Los infantes y niños mayores suelen acudir a tratamientos por fobias, dificultades en el control de la ira, la socialización o la atención.
En estos casos, la terapia asistida con animales colabora en el aprendizaje de actitudes empáticas, el habla, el respeto por los seres vivos, la reducción de la agresividad y el temor. ¡Y todo esto se logra a partir de actividades recreativas!
¿Todas las mascotas son aptas para terapia?
A lo largo de estos últimos años, se ha evidenciado que todas las mascotas pueden ser aptas para terapia, ya que habrá algunas personas que prefieran la compañía de un gato, un perro o un conejo.
Sabemos que las mascotas pueden ser de diferentes especies y que cada una tiene unas determinadas características que las hacen más apropiadas para algunos tratamientos y no otros (Cabra, 2012).
Sin embargo, las mascotas no se convierten de un día para otro en animales de terapia. Para lograrlo, deberán ser entrenados y certificados. Y una vez que estén aptos, las mascotas podrán acompañar a sus dueños humanos donde sea que las necesiten… ¡Incluso dentro de un vuelo!
Incluso una persona que no esté cursando un tratamiento también puede entrenar a su mascota, ya sea como método preventivo o para realizar voluntariados con pacientes.
Es importante mencionar que no todos los animales de terapia son mascotas. Algunas especies de animales forman parte de establecimientos, y éstos son visitados con supervisión profesional o paterna. Este es el caso de los caballos o los delfines.
Veamos cuáles son los tipos de terapia con animales más conocidos hoy en día y cuáles son sus objetivos principales.
¿Qué tipos de terapia con animales existen?
Entre los tipos de terapia con animales más comunes, la principal es la terapia con caninos. Los animales de terapia en estos casos son llamados como “perros de servicio”, y se ha evidenciado que favorecen las condiciones de salud desde varios aspectos.
Se emplean para mejorar la movilidad de una persona y promover su autonomía. Por esto, conllevan beneficios en pacientes con dificultades motoras: son habilidosos para alcanzar objetos, empujar sillas de ruedas, apretar interruptores y ladrar en caso de que el paciente requiera mayor atención.
También son grandes colaboradores para reducir la ansiedad. Se han empleado en diagnósticos asociados al estrés, las vivencias traumáticas, la atención y la hiperactividad.
Los psicólogos aseguran que los perros de servicio son grandes figuras de apego. Su actitud afectiva es reguladora de la tensión arterial, el ritmo cardíaco y la respiración (Cabra, 2012). Esto no quiere decir que deban bajar la guardia. ¡Los perros de servicio están atentos todo el tiempo!
Otra especie de animales de terapia son los gatos. La terapia asistida por gatos ha tenido grandes resultados en la reducción de la ansiedad e incluso en la prevención de enfermedades como el cáncer y las cardiopatías.
El ronroneo y el afecto del gato favorece las emociones positivas y, al igual que sus compañeros perrunos, son grandes reductores del estrés. Suelen emplearse en tratamientos ligados al estado de ánimo, como la depresión.
Por último, existe una terapia asistida por caballos. Los estudios de Bivens et. al. (2007) han demostrado que las clases de equitación y la compañía de un caballo, tiene grandes impactos en la salud de una persona.
Las actividades con estos animales de terapia favorecen la rehabilitación de músculos, el equilibrio y la concentración. Asimismo, tiene un gran efecto positivo en el aumento de la autoestima de las personas, al tomar conciencia de su propia habilidad para controlar un animal de ese tamaño.
¿Cuáles son los beneficios de la terapia con animales?
En términos generales, podemos resumir los beneficios de la terapia con animales en los siguientes puntos principales:
- Promueve la recreación y habilita un espacio de juego.
- Conlleva responsabilidad, respeto y cuidado por el otro.
- Aumenta la autoestima.
- Mejora la relación entre el paciente, el profesional de la salud y las familias.
- Aumenta el deseo por involucrarse en actividades grupales.
- Reduce todos los síntomas de la ansiedad.
- Promueve la expresión de afectos y la empatía.
- Aumenta los niveles de atención en una tarea.
- Colabora en la autonomía del paciente en los casos de movilidad reducida.
Todos estos beneficios de la terapia con animales han sido registrados y evidenciados a través de diversas técnicas psicológicas y otros métodos como la medición de los niveles hormonales de estrés y placer, la presión arterial, las neuroimágenes, entre otras (O’haire, Guérin & Kirkham, 2015).
¡Nunca es tarde para conocer a los animales de terapia en acción! Tan sólo al primer contacto entre persona y animal, se pueden empezar a ver los efectos. Y no te preocupes por los riesgos. Si cuentan con certificación de entrenamiento y vacunación, estos amigables seres son totalmente seguros.
Referencias bibliográficas
- Bivens, A., Leinart, D., Klontz, B., & Klontz, T. (2007). The effectiveness of equine-assisted experiential therapy: Results of an open clinical trial. Society & Animals, 15(3), 257-267.
- Cabra, C. (2012). Terapia asistida con animales. Efectos positivos en la salud humana. Journal of Agriculture and Animal Sciences, 1(2), 32-45.
- Kruger, K.A. & Serpell, J. A. (2006). Animal-assisted interventions in mental health: definitions and theoretical foundations. In: Fine AH, ed. Handbook on Animal-Assisted: Theoretical Foundations and Guidelines for Practice. 2nd ed. Amsterdam, Neth: Elsevier: 21-38.
- O’haire, M. E., Guérin, N. A., & Kirkham, A. C. (2015). Animal-assisted intervention for trauma: A systematic literature review. Frontiers in psychology, 1121.

Gabriela Millaman Rickert es estudiante avanzada de la carrera de Psicología de la Universidad Nacional de Mar del Plata (República Argentina).

