¿Por qué no me gustan los bebés?

Este artículo se actualizó hace:  10 meses ago

Si eres de esos que no sienten ternura hacia los bebés e incluso les desagradan, seguramente habrás notado reacciones de asombro. ¿Cómo puede ser que no te gusten esos seres tan adorables? La realidad es que, hoy en día, son cada vez más los jóvenes que expresan con total seguridad “no me gustan los niños y no quiero tener hijos”.

Socialmente se asume que todos los bebés son preciosos. Sus mejillas, sus sonrisas y balbuceos, junto con sus pequeñas manos, deberían ser la combinación perfecta para generar una tendencia a querer cuidarlos.

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En los últimos años se ha comenzado a romper este tabú social. Muchos millenials (y más aún los centennials) desafían las costumbres, revelando “¡no me gustan los bebés!” o, también “no me gustan los bebes y soy mujer” como si debiera ser una obligación. La presión social es tan grande que incluso llegan a preguntarse ¿porque no me agradan los niños? ¿Es algo malo?

Para un adulto jóven, decir que no le gustan los niños, es similar a la expresión… “no me gustan los perros” o “no me gusta la navidad”. Se trata de gustos personales como cualquier otro. Sin embargo, sentir disgusto hacia los bebés pareciera estar a otro nivel.

Las razones por las cuales hay varones y mujeres que no les gustan los niños, pueden ser muchas. Muchos adultos están acostumbrados a relacionarse con otros adultos y los infantes simplemente no forman parte de sus vidas. ¡No cualquiera sabe cómo lidiar con los pequeños!

Desde que tenemos memoria, nos han inculcado la idea de que debemos ser padres algún día. ¿Pero esto realmente debe ser así? Pocas personas estarían dispuestas a admitir en voz alta “a mí no me gustan los niños”. La imposición social genera sentimientos de temor y ambivalencia, ya que no todos los seres humanos estamos preparados ni tenemos ganas de tener hijos.

En términos generales, estas incomodidades se desprenden de una idea muy arraigada socialmente: el instinto maternal. Continúa leyendo para saber de qué se trata.

¿Existe el instinto maternal?

Algunos llegan a preguntarse por qué hay mujeres que no les gustan los bebés. La idea de que existe un instinto maternal es tan común que a veces no sabemos si es verdad o es un mito. Antes de arribar a una respuesta concreta a esta pregunta, deberías comprender bien de qué se trata un instinto.

Hace referencia a un comportamiento innato que se transmite de generación a generación, como podrían ser los llamados “instintos de supervivencia”. Todos los animales nacemos con algún grupo de instintos que son independientes del aprendizaje.

Pero decir “no me gustan los niños y no quiero tener hijos”… ¿va en contra de mis instintos? La ciencia desestimó por completo la existencia de algo parecido a un instinto maternal (Palomar Verea, 2005).

La investigación de Blázquez Rodríguez y Montes Muñoz (2010) revela que lo que en realidad existe son una serie de respuestas químicas que implican la producción de hormonas como la oxitocina. Sin embargo, esta respuesta no forma parte de algo natural.

De hecho, lo que socialmente se entiende como instinto maternal, no son más que una serie de conductas de cuidado que vamos aprendiendo de nuestro entorno. E incluso aunque aprendamos cómo cuidar a un niño, esto no significa que nos agraden ni mucho menos que estamos preparados para ser padres.

Estas ideas están explicadas en detalle en el estudio reciente de Obregón Brocher et. al. (2020). Los autores plantean que existen nuevas formas de concebir maternidad y paternidad responsable, que se alejan de los modelos tradicionales donde una persona tenía su destino sellado. Los intereses y gustos personales pueden derivar en diferentes caminos.

La importancia de una paternidad y maternidad deseada

El camino por el cual una persona elige ser padre, es muy largo y dependerá de varias circunstancias. Pero en todo momento, ten esto en claro: ¡es una elección tuya! Pensemos en la cantidad de ocasiones en las cuales los jóvenes comienzan una familia sin estar seguros.

Por esta razón, la maternidad responsable debe ir acompañada de un genuino deseo de traer una vida más al mundo y ser consciente del compromiso que eso requiere (Arvelo, 2004). Muchas mujeres crecieron con la idea de que ser madres es su misión principal en la vida. Sin embargo, podemos encontrarnos con muchas mujeres que no les gustan los niños… y está bien.

Sabemos que los intereses familiares pueden presionarte para desarrollar tu deseo de tener hijos. Pero lo cierto es que no te puedes obligar. Aunque te preguntes una y otra vez “¿por qué no me gustan los bebés?” … Debes comprender que quizás no sea compatible con tu personalidad o no estés lista por el momento.

Lo más importante es que no te apresures. Una mujer, o cualquier otro adulto, puede elegir caminos distintos. La maternidad deseada puede llegar o no llegar. ¡Y estará todo bien!

Otros intereses y gustos poco comunes

Como mencionamos al principio, decir ¡no me gustan los bebés! debería ser respetado, así como son respetados otros gustos personales, también poco usuales.

Apuesto que también te ha resultado raro escuchar “a mí no me gusta la navidad”. Aunque no lo creas, existe una gran cantidad de personas que evitan todo tipo de fiestas y habrá algunas que a su vez también odian la navidad. Las razones pueden ser muchas, incluso impensadas, y por eso en principio recomendamos no juzgar ni criticar.

Otra idea poco común en la sociedad hace referencia al amor por los perros. Algunas personas se escandalizan cuando escuchan que alguien dice “no me gustan los perros”. Y esta reacción se debe, probablemente, a que despiertan emociones similares a los bebés.

Los perros son seres más pequeños que deberían resultarnos adorables. Pero no obligatoriamente. Siempre que tu disgusto no implique maltrato, tus intereses son más que válidos.

Y si te estás preguntando “por qué no me gusta el contacto físico” … no te preocupes. Muchas personas, más de las que creemos, deben ir por la vida aclarando “no me gustan los abrazos”. En la cultura latinoamericana, el abrazar al otro está implantado casi como una necesidad. Pero esto no debe ser así en todos los casos.

Lo interesante de estos gustos no convencionales, es que no se ponen en juego las respuestas hormonales que comúnmente se despiertan en la población. Un abrazo, el afecto de un perro, o la calidez de una fiesta familiar, son circunstancias que a la mayoría le genera hormonas de placer, como la dopamina y la oxitocina.

¿Esto significa que está fallando algo en la persona? ¡Por supuesto que no! Existirán otras actividades donde poder destinar el deseo, la motivación y la sensación de disfrute.

La clave es respetar los gustos personales

En este artículo insistimos en la idea de respetar todos los intereses y a toda aquella gente que no le gustan los niños. Grábate esto para responderle a la próxima persona que te critique tu decisión: todos los intereses y gustos deben ser respetados, siempre que no perjudique a otra persona.

Cuando te preguntes por qué a una persona no le gustan los niños, la respuesta casi siempre se encuentra en que simplemente se trata de un gusto personal o una preferencia.

Importante: Este artículo es exclusivamente informativo. En Psicomentando no diagnosticamos ni recomendamos tratamientos. En caso de que necesites ayuda, consultá con un profesional.

Referencias bibliográficas

  • Arvelo, L. (2004). Maternidad, paternidad y género. Otras Miradas, 4(2),92-98.
  • Blázquez Rodríguez, M. I., & Montes Muñoz, M. J. (2010). Emociones ante la maternidad: de los modelos impuestos a las contestaciones de las mujeres.
  • Obregón Brocher, N., Armenta Hurtarte, C., Arari Zayat, D., & Ortiz-Izquierdo Herington, R. (2020). Maternidad cuestionada: diferencias sobre las creencias hacia la maternidad en mujeres. Revista de Psicología-Tercera época, 19.
  • Palomar Verea, C. (2005). Maternidad: Historia y Cultura. Revista de Estudios de Género. La ventana, (22),35-67.
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