Este artículo se actualizó hace: 10 meses ago
¿Alguna vez te has preguntado por qué algunas personas irradian empatía naturalmente, mientras que otras, parece que carecen de esta cualidad fundamental, mostrando una marcada falta de comprensión hacia las emociones ajenas?
En un mundo donde la sociedad a menudo parece dividida y las relaciones interpersonales enfrentan desafíos crecientes, esta pregunta se vuelve cada vez más pertinente.
Todos los días, vemos ejemplos de cómo nuestras interacciones se ven afectadas por la capacidad (o la ausencia de ella) para empatizar con los demás. Desde el aislamiento individual hasta conflictos a gran escala, la empatía, o su ausencia, juega un papel crucial en la forma en que nos relacionamos y entendemos a los que nos rodean.
En este artículo, profundizaremos en el concepto de empatía, una habilidad a menudo mencionada como un antídoto para los problemas sociales y una clave esencial para mejorar nuestras relaciones interpersonales. Pero, ¿qué es exactamente la empatía y cómo puede ser cultivada, incluso por aquellos a quienes no les surge naturalmente? Acompáñanos en este viaje para descubrir las respuestas.
¿Qué es la empatía?
Se le ha descrito como la base del altruismo y la cooperación.
La empatía nos permite entender y sentir lo que otros viven, poniéndonos en su lugar para comprender mejor sus experiencias.
La empatía es algo que se puede cultivar, inclusive si no a todos les surge con la misma facilidad.
La empatía predice conductas como el perdonar, el ayudar y el ser prosocial, mientras que está negativamente asociada con conductas como ser agresivo. La empatía permite colaborar y estar dispuesto a entender a otros antes de emitir un juicio, así como la capacidad de construir relaciones más sólidas y duraderas.
Aunque la empatía es mayormente beneficiosa, no está exenta de desventajas. Por ejemplo, si se limita solo a personas de nuestro entorno inmediato, puede dificultarnos entender y apoyar a quienes están fuera de nuestro círculo cercano.
También puede ser algo muy cansador si no se practica de la mejor manera. Tener empatía no quiere decir sobreidentificarse con las emociones de los demás.
Esto refleja que la empatía es un fenómeno complejo. Aunque generalmente nos va a llevar a una forma más positiva de relacionarnos con los demás, podemos tener distintas formas de practicarla y algunas pueden ser más útiles que otras.
En las relaciones interpersonales es donde más vamos a ocupar la empatía. Nos permitirá entender lo que está viviendo el otro y que puede necesitar en estos momentos. Se trata de comprender las emociones de la otra persona y entenderlos en general. La emoción de la compasión, una experiencia de simpatía y comprensión hacia la otra persona puede motivarnos a tratar de ayudarle o apoyarle cuando vemos que lo necesita.
La empatía es algo que nos motiva a ayudar porque empezamos a entender lo que la otra persona está viviendo. En contraste, no tener empatía puede llevarnos a ignorar las necesidades y sentimientos de los demás, creando barreras en nuestras relaciones interpersonales.
Si compartimos sus emociones, podemos entender que se siente mal. Sin embargo, hay personas sin empatía que, al no tomar la perspectiva del otro o al evitar compartir sus emociones, contribuyen a la desconexión y el malentendido en las relaciones interpersonales.
Si tomamos su perspectiva desde una postura más cognitiva, también tenemos la capacidad de comprender lo que está viviendo inclusive sin tener que compartir sus emociones, lo que puede llegar a ser cansado. Ambas formas de vivir la empatía son válidas y tienen su lugar, sin embargo, hay personas a las que les cuesta en general el tratar de entender al otro.
Algunas personas son más empáticas con otras y se les facilita más leer las emociones de la otra persona o comprender su experiencia y su situación. Esto tiene que ver con varios factores. Por un lado, tiene que ver con el desarrollo de esta habilidad desde la infancia.
Por ejemplo, a menudo se espera que las mujeres desde pequeñas presten más atención a las emociones de los demás, recibiendo así una educación más enfocada en la empatía. Por el otro lado, tiene que ver con la disposición que la persona tiene en el momento de ser empática con alguien.
Podemos encontrar situaciones donde no queremos o estamos muy cansados para practicar la empatía con nuestra pareja o con alguien con el que estemos enojados. Ciertas personas tienen más dificultades con la empatía por situaciones neurológicas, sin embargo, siempre es posible desarrollar y cultivar esta habilidad para mejorar las relaciones interpersonales.
El primer paso para practicar la empatía es tener la disposición para hacerlo. A veces, no queremos ser empáticos porque eso nos tendrá que llevar al cambio. Podemos imaginar a una pareja donde uno de los dos está muy cansado o cargando con todo, mientras que el otro no buscará ser empático, porque entenderlo implicará tener que tomar más responsabilidad y cambiar la conducta.
A veces, estamos cansados y la empatía se siente como algo muy pesado y si es cierto que implica costos cognitivos. Sin embargo, el ser empáticos nos permitirá mejorar nuestras relaciones y abrirnos a entender al otro de una forma más profunda. No podemos hacerlo si nos resistimos, por eso el primer paso es siempre darnos permiso de hacerlo y aceptar que no será fácil, pero si que es necesario.
Otro paso importante es no quedarnos con la idea de “yo soy así y así seguiré.” Es decir, tenemos que aceptar que podemos crecer y cambiar en cuanto a la empatía. No es algo que es innato y se tiene o no se tiene. Es una habilidad que podemos cambiar si tenemos esa disposición y ponemos un esfuerzo. Inclusive si la empatía no es algo que es fácil o natural para nosotros, podemos buscar desarrollar esta habilidad.
¿Por qué la gente no tiene empatía?
La falta de empatía puede darse a nivel emocional, cognitivo o en un interjuego entre ambos. Debemos tener en cuenta, también, que esta carencia de habilidades empáticas está estrechamente relacionada con características de la personalidad. A continuación, mencionamos algunos signos que pueden llegar a presentar las personas que carecen de empatía:
1 – Pensar solo en uno mismo.
A lo largo de la vida seguramente se han cruzado con personas que les suscitan la pregunta: ¿no se da cuenta de que no es el ombligo del mundo? Justamente, esto es una característica en común que presentan las personas que carecen de empatía: sensación de estar inmersos únicamente en su mundo interno sin conciencia del mundo que los rodea.
2- Falla en la teoría de la mente.
Tal vez hayan leído que la teoría de la mente es una capacidad propia del ser humano para dar cuenta de que, al igual que nosotros, las otras personas tienen una mente propia, deseos, motivaciones y pensamientos que pueden ser distintos a los nuestros.
Probablemente, las personas que presenten falta de empatía tengan una disminución en estas capacidades presentando, justamente, una incapacidad para pensar que los otros pueden tener puntos de vista distintos.
3- Dificultades en la comprensión.
El estar tan centrado en uno mismo deriva en el hecho de no poder ponerse en “los zapatos del otro” , de no comprender las acciones o pensamientos de los demás. Esto indudablemente implica un sufrimiento en la propia persona, porque no puede relacionarse con los otros de manera efectiva.
4- Narcisismo exagerado
Las personas que carecen de empatía suelen desarrollar un alto grado de narcicismo, creyéndose superiores al resto e imponiendo sus propias necesidades ante las de los demás. Cuidado, porque el narcicismo está muy vinculado a las conductas manipulatorias para alcanzar sus objetivos.
5- Falta de paciencia.
Una característica que suele repetirse en las personas que no tienen empatía es la total impaciencia con los demás: no valoran ni comprenden las necesidades del resto. Consideran una pérdida de tiempo escuchar los “problemas” ajenos. Podrán identificar a una persona narcisista con falta de empatía por su discurso cargado de “yo”: interrumpen constantemente las conversaciones para ser autorreferenciales.
6- Falta de profundidad en las relaciones.
De la mano del punto anterior, una característica común en las personas que carecen de empatía es que no logran construir relaciones profundas o significativas, justamente, por no tener la capacidad de identificar los pensamientos y emociones del otro. ¿Quién quiere construir una relación duradera con alguien que solo piensa en sí mismo?
7- Usar a los demás.
Es muy frecuente en las personas con falta de empatía, relacionarse con las personas simplemente como medio para alcanzar un fin. Cosifican al otro, lo utilizan para cumplir sus caprichos y objetivos sin pensar lo que le pasa a la otra persona.
Algunas personas incluso, pueden llegar a ejercer gaslighting sobre otras. Este término, tan popular hoy en día, denota una forma de manipulación que provoca culpa, vergüenza y baja autoestima en otros, y que se utiliza para perpetuar relaciones de poder durante mucho tiempo.
¿Cómo podemos desarrollar nuestra empatía?
Hasta ahora vimos signos característicos de personas que carecen de empatía. Ahora, ¿cómo podemos desarrollarka?
Lo primero es buscar empatizar con personas que son lejanas a nosotros, tratar de comprender a gente cuya experiencia es distinta y poco familiar. Podemos exponernos más a las diferencias y explorar a través de la ficción y de los encuentros con personas de distintas situaciones como empatizar con alguien cuya experiencia es muy diferente a lo que vivimos en el día a día.
La literatura y otros medios pueden ayudarnos a sumergirnos en la experiencia de alguien cuya vida diaria es muy distinta, alguien de otra cultura o con otros valores a los nuestros. Gran parte de esto es permitirnos experimentar la emoción de su experiencia, aunque en otras situaciones podamos verla como algo poco importante o poco relevante para nosotros mismos.
La ficción
La ficción es una de las herramientas más poderosas para desarrollar la empatía. Podemos sumergirnos por completo en la vida de alguien nuevo, alguien que tiene ideas distintas. Esto nos permitirá tomar nuevas perspectivas y mientras más perspectivas tomemos, más sencillo será para nosotros practicar la empatía. Es como entrenar un músculo practicando diversos tipos de movimientos.
Se trata de consumir ficción que toma perspectivas de personas diferentes a nosotros, de otras culturas, vivencias, creencias y más. No es necesario estar de acuerdo con todo lo que se lee o se ve, pero tratar de entender su postura. Intentarlo con posturas y culturas lejanas a las nuestras representa un reto más grande, pero también nos permite llegar a mejores resultados.
Claro, la empatía no va a ser muy útil si solo se queda en lo ficticio. También necesitamos cultivar nuestra capacidad de entender a las personas a nuestro alrededor, especialmente las más cercanas. Nuevamente, podemos empezar siempre con la comprensión. ¿Qué está viviendo la otra persona? ¿De dónde viene su perspectiva? ¿Qué es lo que quiere comunicar?
Contacto físico y escucha activa
El contacto físico, como agarrar su mano o darle un abrazo, y ver a la otra persona a los ojos pueden favorecer la empatía. Pero una de las habilidades fundacionales es la escucha activa. Muchas veces, cuando escuchamos, solo escuchamos para intervenir después. Con las personas más cercanas, podemos tener la misma discusión muchas veces sin realmente escuchar lo que el otro está diciendo, ya que nos sentimos seguros de nuestra perspectiva.
En la escucha activa, vamos a tratar de ponerle completa atención al otro. Vamos a tratar de entender lo que está diciendo, dejando de lado nuestros prejuicios o concepciones existentes, así como la frustración o las expectativas que nos pueden generar. Es solo escuchar.
No quiere decir que vamos a aceptar lo que nos dicen, pero si vamos a tratar de entenderlo y escucharlo en el momento, ofreciendo la disposición de escuchar. Va a ser importante también saber hacerle preguntas a la otra persona con la intención de entender mejor. Podemos pedir que aclare algo que no entendimos o preguntarle la razón de sus ideas. Pero esas preguntas nos van a servir siempre que tengamos la disposición de abrirnos a escuchar y no utilizamos esas preguntas como una forma de confrontarla o hacer que se confunda.
Esto puede revelarnos nuevas formas de ver nuestras relaciones y entender mejor a la persona. A su vez, nos permitirá comunicarnos mejor inclusive si no estamos de acuerdo. Pero con la empatía, podemos desarrollar una comunicación más profunda y real.
La empatía con los seres queridos puede llegar a ser compleja. El ser empáticos a veces nos tendrá que llevar a cambios en nuestra conducta o sentimientos que no siempre van a ser agradables. Pero también se vuelve un camino para ir creciendo como individuo e ir mejorando nuestras propias relaciones que se vuelven más profundas y más satisfactorias. Con práctica y disposición, todos podemos desarrollar la habilidad de la empatía, enriqueciendo así nuestras relaciones y comprensión mutua.
La empatía nos confronta con la realidad de las otras personas, lo que llega a ser pesado y doloroso. Pero también nos permite conocer a los demás a profundidad y dejarnos conocer como somos y ser aceptados así.
Alina Sidorova, Psicóloga.
Universidad Anáhuac México
Licenciatura, Psicologia
2010 – 2013
Titulación: 9.8
Actividades y grupos: Programa de Liderazgo en Arte y Cultura CULMEN
Servicio Social y Servicio de Becario
ASUA Anahuac México Norte
ene. 2010 – ene. 2013 · 3 años 1 mes
Servicios sociales
Servicio de consejería emocional gratuita y apoyo psicológico para las personas de una comunidad de bajos recursos.



