¿Por qué nos autoboicoteamos?

En el ser humano existe una paradójica tendencia, que sigue desconcertando a muchos expertos en el área de la psicología porque afecta la capacidad de las personas de tomar decisiones racionales y exitosas.

autoboicot

¿De qué se trata? Estamos hablando del autoboicot, autodestrucción o autosabotaje. Tres términos sinónimos que explican por qué a veces actuamos de forma contraria a lo que nos conviene.

A los psicólogos ya no les sorprende que a veces se convierta en el principal motivo de consulta en la terapia. Es habitual escuchar “tenía todo para lograrlo y no lo hice, ahora me siento culpable” o también el típico “mejor lo dejo para mañana”. En algunas ocasiones, detrás de estos pensamientos se esconden otros como “no voy a poder”.

En este artículo desvelaremos qué se esconde detrás de este comportamiento contradictorio que llamamos autosabotaje, y trataremos de identificar aquel enemigo interno que todos llevamos dentro. Finalmente, sabrás cómo obtener el éxito sin temor al fracaso.

¿Qué es el autosabotaje según la Psicología?

Esta tendencia autodestructiva puede definirse sencillamente como una conducta que perjudica a uno mismo, porque supone la acción de “ponerse trabas” a aquellas otras conductas que nos harían sentir bien y nos permiten alcanzar el éxito (Baumeister & Scher, 1988).

El autosabotaje implica un daño físico o psicológico para la propia salud. Por supuesto, hay conductas de autoboicot más graves que otras y de ellas dependen la repercusión de sus consecuencias.

Para responder a la pregunta de qué es el autosabotaje, necesitamos analizar su origen y saber de dónde proviene.

Pensemos… ¿cómo podemos identificarlo? En los diálogos que tenemos con nosotros mismos, y que se originan a partir de ideas negativas como “no me va a salir bien”, “voy a fracasar”, “hoy ya perdí el día”, “me merezco un cigarrillo”.

Estos diálogos internos generan un círculo vicioso de pensamientos que se van sumando, hasta hacernos creer que realmente no somos lo suficientemente buenos. Por esta razón, el autoboicot tiene consecuencias altamente preocupantes en la autoestima y el autoconcepto.

La mente humana es sumamente compleja y por esta razón necesitamos estudiar lo que verdaderamente se oculta. Muchas investigaciones, como las de Van der Kolk, Perry & Herman (1991), han logrado identificar aspectos claves del autoboicot, que en este artículo resumimos en tres principales.

Por un lado, las personas nos autoboicoteamos porque sentimos un fuerte miedo al cambio, al fracaso o incluso al éxito. Por otro lado, este temor puede coexistir con una incapacidad para controlar ciertos impulsos. Pero, además se esconde algo más profundo: creencias limitantes y pensamientos derrotistas.

Veamos a continuación de qué se trata cada uno.

El miedo al cambio, al fracaso o al éxito

El miedo es una emoción básica presente en todos los seres humanos, e incluso en todas las especies. Este temor nos advierte cuando una situación puede ser peligrosa y es fundamental para nuestra supervivencia. Pero… ¿qué pasa cuando lo usamos en nuestra contra?

El miedo se traduce en autoboicot cuando estamos a punto de lograr un objetivo y nos detenemos en la recta final. La incertidumbre nos hace quedarnos en la zona de confort para escapar a lo desconocido, incluso aunque sepamos que del otro lado se encuentra algo mejor (Carleton, 2016).

El autoboicot también se asocia con el miedo al fracaso. Nunca se tiene la certeza de que tendremos éxito en nuestras decisiones, y a veces nos aferramos a la derrota como la única opción posible, ignorando el resto de las posibilidades.

Incluso a veces podemos tener miedo al éxito, asumiendo que es demasiada responsabilidad o que no estamos preparados. Algunas personas llegan a pensar que no es posible que algo tan bueno pueda pasarles a ellos.

La impulsividad

Aunque parezca contradictorio, el autosabotaje se mueve por la búsqueda de bienestar y la evitación del dolor. ¿Cómo es posible? En ocasiones, la impulsividad puede empujarnos a caer en las gratificaciones inmediatas que nos reduzcan el malestar pero que por lo general duran poco (Van der Kolk, Perry & Herman, 1991).

Ejemplos de impulsividad en el autoboicot pueden ser aquellas actitudes y pensamientos como “mejor lo dejo para otro día”, “darse el gusto tampoco viene mal”, “sólo es una copa más”. Finalmente, nos enfadaremos por no ser lo suficientemente constantes o disciplinados.

La capacidad de demora de la gratificación permite que se alcancen metas a largo plazo, y que conlleven mayor bienestar. Esta es una primera llave hacia un éxito más duradero.

Las creencias irracionales y limitantes

El miedo y la impulsividad producen distorsiones cognitivas que refuerzan la tendencia al autosabotaje. Estas distorsiones se expresan en lo que el reconocido psicólogo Ellis (1991) denomina como creencias irracionales.

Estas creencias irracionales son trampas que nos ponemos a nosotros mismos y nos impiden lograr objetivos. A medida que nos acercamos a la meta, nos vamos poniendo obstáculos mentales que se traducen en creencias limitantes.

En ocasiones podemos llegar a pensar que no somos capaces de lograr algo ni somos merecedores de éxito. Son malinterpretaciones que “catastrofizan” la realidad y desencadenan el autoboicot.

Los autores en el área hacen referencia al concepto de imagen mental: son creencias de nuestro cerebro donde nos vemos a nosotros mismos fracasando. Y las repetimos tanto que se convierten en un hábito de nuestros pensamientos.

Las creencias limitantes se expresan en frases como “soy un fracasado”, “no soy bueno en esto”, “no estudié lo suficiente”, “nadie me quiere como soy”. De esta manera, vamos boicoteando relaciones, proyectos o puestos de trabajo. Las situaciones pueden ser variadas.

Los estudios de Wampold et. al., 2017, evidencian que las distorsiones cognitivas están en lo más profundo del mecanismo del autosabotaje, por eso la terapia cognitivo-conductual se encarga principalmente de desarmar estos pensamientos automáticos que nos impiden avanzar en la vida.

¿Cómo evitar el autosabotaje?

Desarmar el mecanismo del autoboicot es clave para saber cómo obtener el éxito. Por esta razón, el primer paso es identificar las razones por las cuales te autosaboteas: ¿te asusta el cambio? ¿no crees que eres suficientemente bueno? ¿te cuesta controlar los impulsos?

Además, este trabajo interior debe ir de la mano de una autoestima saludable. Comenzar a creer en las propias habilidades es un cambio importante para derrotar las creencias limitantes.

Quizás también conviene tener en cuenta aquellas actitudes de sobre exigencia desmedida. Si te consideras un perfeccionista, es posible que hayas creado metas demasiado ambiciosas y que no toleres los errores.

Saber de qué se trata el concepto de imagen mental es sumamente importante para imaginarte a ti mismo alcanzando tus metas.

No es nada sencillo tomar conciencia de todos esos pensamientos que se ocultan detrás del autosabotaje. Por eso es recomendable acudir a consulta psicológica y comenzar un trabajo terapéutico que te ayude a ponerle nombre a eso que te detiene. ¡Date una oportunidad más!

Importante: Este artículo es exclusivamente informativo. En Psicomentando no diagnosticamos ni recomendamos tratamientos. En caso de que necesites ayuda, consultá con un profesional.

Referencias bibliográficas

  • Baumeister, R., & Scher, S. (1988). Self-Defeating Behavior Patterns Among Normal Individuals: Review and Analysis of Common Self-Destructive Tendencies. Psychological Bolletin, 3-22.
  • Carleton, R.N. (2016). “Fear of the unknown: One fear to rule them all?”. Journal of Anxiety Disorders. 41 (June2016): 5 – 21.
  • Ellis, A. (1991). The ABC’s of RET. The Humanist, 51(1),19-49.
  • Van der Kolk, B. A., Perry, J. C., & Herman, J. L. (1991). Childhood origins of self-destructive behavior. American Journal of Psychiatry, 148(12), 1665-1671.
  • Wampold, B.E., Flückiger, C., Del Re, A.C., Yulish, N.E., Frost, N.D., Pace, B.T., et al. (2017). In pursuit of truth: A critical examination of meta-analyses of cognitive behavior therapy. Psychotherapy Research. 27(1): pp. 14 – 32.
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