Responsabilidad Afectiva, una forma más sana de vivir las relaciones

Este artículo se actualizó hace:  10 meses ago

El concepto de responsabilidad afectiva comienza a sonar más en redes sociales y en las conversaciones sobre relaciones de todo tipo. ¿Pero qué es esto de responsabilidad afectiva? ¿Qué es lo que podemos aprender al pensar sobre esto?

En El Principito, el zorro le dice al protagonista que somos responsables de lo que decidimos domesticar. La responsabilidad afectiva implica hacernos cargo de nuestras emociones y nuestros actos y ser conscientes del impacto que tienen en los demás.

Se trata de volvernos conscientes de que nuestras acciones afectan a otros y que al crear un vínculo con otra persona, tenemos también cierta necesidad de tomarlo en consideración.

Responsabilidad afectiva y Ghosting

Vamos a ver un ejemplo. Podemos visualizar una primera cita que va bien para uno de los presentes, pero mal para el otro. En este caso, el vínculo que se genera no es todavía muy fuerte y, obviamente, no es obligatorio que continúen las citas si una de las personas no lo quiere. Pero, ¿qué pasa si la persona que no quiere, elige ignorar los mensajes o dar largas en lugar de decir que no?

mujer ghosteada

Aquí tenemos un ejemplo de una conducta que es contraria a la responsabilidad afectiva – el famoso ghosteo o ghosting que implica no contestar mensajes o llamadas y no comunicarse con la otra persona. Esto generalmente deja a la persona que está siendo ghosteada con una experiencia emocional negativa.

Genera ansiedad, frustración y angustia, así como dificulta más el dejar ir de esta relación. Recibir un no puede ser frustrante, pero a la larga es más sano y constructivo.

Al ghostear, la persona demuestra cierta falta de responsabilidad afectiva, fuera de situaciones donde se sintió amenazada o en peligro y buscó cortar el contacto de tajo. Esa responsabilidad se habría visto si hubieran dicho que no directamente o hubieran comunicado a la persona lo que estaban sintiendo. Al no hacerlo, le generan al otro una experiencia emocional negativa por sus actos y angustia que se pudo haber evitado.

Empatía y cuidado mutuo

La idea de la responsabilidad afectiva no es algo que se regula por el ámbito legal, pero más por el ámbito de la empatía y el deseo de tener cuidado con los sentimientos de los demás.

Implica la idea de un cuidado mutuo y la búsqueda de una comunicación honesta que reduce el sufrimiento, los malentendidos y el dolor. Tener responsabilidad afectiva no se trata de nunca decirle a los demás algo que les haga sentirse mal, sino comunicar de forma oportuna y correcta lo que se siente y lo que se vive, aunque se trate de un rompimiento o un problema.

Con el concepto de responsabilidad afectiva, se busca evitar que alguna de las personas involucradas se sienta engañada, herida o decepcionada. Se busca poner en claro las expectativas y establecer un patrón de comunicación que sea sincero, inclusive si duele.

Empatía.

Romper con una pareja con la que uno ya no quiere estar implica responsabilidad afectiva más allá de ignorar sus mensajes o engañarla, esperando que se dé cuenta. Poner un límite claro sobre algo que molesta o expresar algo que gusta mucho son también ejemplos de responsabilidad afectiva.

Esta idea va en contra de la visión cultural de que “nadie le debe nada a nadie.” Cuando establecemos un vínculo con otra persona, sea de trabajo, romántico, de amistad o de cualquier tipo, asumimos también que nos importa y nos vamos a preocupar sobre sus sentimientos y vamos a buscar evitarle dolor que sea innecesario. Sabemos que lo que hacemos tiene un impacto sobre otros y nos hacemos responsables de eso, entrando a una relación con la madurez y la apertura necesarias para comunicar lo que estamos buscando y como son nuestros sentimientos en cada momento.

Retos de la responsabilidad afectiva

La responsabilidad afectiva tiene sus retos, pero ofrece una forma más sana de vivir las relaciones. Nos ayuda a construir vínculos sanos y liberarnos de culpas. Ayuda a construir relaciones sin engaños ni juegos mentales ni la expectativa de leer la mente del otro, sino relaciones más adultas en todos los ámbitos de la vida. Al adoptar esta mentalidad, también podemos generar un mundo más amigable y empático, pues implica hacernos responsables de nuestras emociones y nuestros actos que pueden impactar en los demás.

enamorados

La responsabilidad afectiva no significa tomar la responsabilidad por las emociones de los otros, sólo por aquello sobre lo que tenemos control. Implica comunicar de forma oportuna inclusive lo negativo y ser abiertos para generar relaciones donde no necesitamos evitar los mensajes de la pareja con la queremos cortar, sino que podemos simplemente decirle. Es una mentalidad basada en la empatía y en el respeto por los propios límites y los límites de los demás.

A continuación, les presentamos las preguntas frecuentes que más nos hacen a los psicólogos.

Preguntas Frecuentes sobre Responsabilidad Afectiva

¿Qué es responsabilidad afectiva?

Al tener responsabilidad afectiva estamos comprendiendo las relaciones (de pareja, familiares, de amistad) en un marco de mutuo respeto, cuidado de los sentimientos y emociones que surgen en los distintos vínculos. 

Ser responsable afectivamente implica tener una consciencia emocional del impacto que tienen nuestras acciones en las demás personas; consiste en ser respetuosos, claros y empáticos con los sentimientos de los demás.

La responsabilidad afectiva no aplica solo a las parejas, sino a todos los vínculos interpersonales que generamos a lo largo de nuestras vidas: amistades, familiares, compañeros de trabajo, compañeros del gimnasio, etc. 

¿Qué implica tener responsabilidad afectiva?

La responsabilidad afectiva es un concepto complejo y multideterminado. En primer lugar, tener responsabilidad afectiva implica entender que las relaciones van mucho más allá de nosotros mismos: hay un otro que también tiene sentimientos y pensamientos propios. 

Consiste en dejar de lado el egoísmo, dejar de centrarnos en nosotros mismos, en lo que queremos y entender que la otra persona también tiene metas y gustos propios. La palabra ideal es conciliar, es decir, llegar a un acuerdo entre lo que quiere uno y otro. 

Tener responsabilidad afectiva también consiste en asumir responsabilidad de las propias acciones, aprender a pedir perdón cuando nos equivocamos y saber perdonar junto a hacerse cargo de las emociones. ¿Qué significa esto? Entender que no es culpa del otro lo que sentimos.

Piensa en este ejemplo:

Estabas andando en bici, te caíste y te salió un moretón en el brazo. Viene tu pareja y, al saludarte, te aprieta el brazo en dónde te duele. Entendiendo al moretón como una herida previa, ¿es culpa de tu pareja que te duela el brazo? ¿Sabía esa persona que te habías lastimado? 

Herida emocional.

A veces, ni siquiera nosotros mismos somos conscientes de nuestras heridas. El otro puede hacer muchas cosas, es elección nuestra el cómo nos sentimos, el cómo nos afecta. Los otros “no nos hacen cosas” simplemente “hacen cosas” y depende de nosotros de qué manera las tomamos y cómo nos sentimos. 

¿Qué es NO tener responsabilidad afectiva?

  • Una persona que no tiene responsabilidad afectiva se encargará de invalidar las emociones del otro, restándoles peso. Por ejemplo: le comentás a tu pareja que estás muy triste porque una amiga dejó de hablarte. Tal vez, tu pareja, te responda “no te puedes poner mal por esa pequeñez” restando importancia  a tus sentimientos.

Pero OJO:

TODOS LOS SENTIMIENTOS SON VÁLIDOS E IMPORTANTES.

No importa si te sientes mal porque se te rompió una uña. Te sientes así y punto. Está bien no estar bien. No necesariamente tienes que vivir una tragedia para que tu malestar esté justificado. 

  • No tener responsabilidad afectiva también implica ir más allá de los límites que fueron planteados o no tener la posibilidad de cambiar esos límites. 

Por ejemplo, en una etapa de tu vida en la que estabas más desocupado o desocupada, con tu pareja pasaban mucho tiempo mirando series. Sin embargo, ahora tienes un trabajo y no puedes desperdiciar tu tiempo.  

Una pareja que no respeta tus límites, te intentaría convencer de que miren esa serie juntos, o se inventaría un conflicto para lograr su cometido.

  • En el caso de que estemos recién conociendo a una nueva persona, no tener responsabilidad afectiva implicaría tener conductas que lleven al otro a ilusionarse sabiendo que nosotros no queremos una relación. 

Por ejemplo, estás conociendo a una chica que te gusta mucho pero sabes muy bien que quieres estar soltero. Si no tuvieras responsabilidad afectiva, le escribirías constantemente, le harías regalos, le dirías “te quiero”, haciendo que la chica piense que es muy factible que terminen en una relación, cuando tus intenciones son otras. 

  • Otro caso de falta de responsabilidad afectiva es dar por sentado que la otra persona va a saber lo que pensamos, queremos o sentimos. ¡NO! Nadie tiene telepatía, nadie puede leer tu mente. Es clave comunicar de forma asertiva todo lo que nos pasa para que nuestra pareja nos entienda. 

¿Cómo ser responsable afectivamente?

A continuación, te comentamos algunas cuestiones que deberás tener en cuenta si quieres comenzar a construir una relación con responsabilidad afectiva:

  1. Las relaciones son de a dos (o más): el punto número uno es entender que en una relación van a entrar en juego los sentimientos, deseos y pensamientos de dos personas, no solo los tuyos. Hay que dejar de lado el egoísmo y comenzar a conciliar, para co-construir algo entre los dos.

La empatía, es decir, la capacidad de ponerse en el lugar de otro, es imprescindible. Comienza a preguntarte: ¿qué le pasa a mi pareja? ¿cómo se siente? ¿hay algo en mi conducta que haga que se sienta mal?

  1. Acuerdos: para evitar conflictos, establecer acuerdos entre dos es un paso fundamental. Independientemente del tipo de relación que sea, se deben poner en palabras los límites de cada uno, qué se puede hacer y qué no, que nos gusta y qué no. 

Por ejemplo, tal vez a tu pareja no le guste que le des besos o abrazos en público porque se siente incómoda. Si no establecieron acuerdos, posiblemente lo hagas sin saberlo y sin darte cuenta, generando situaciones de tensión.

La clave para tener una relación sana es la buena comunicación. Es muy importante que, ni bien comiencen a salir, se tomen un tiempo para hablar de las necesidades de cada uno y lograr llegar a acuerdos; el diálogo es la mejor forma de conocer qué es lo que quiere nuestra pareja.  

  1. Comunicación asertiva: de la mano de lo anterior, la comunicación asertiva es elemental para alcanzar la responsabilidad afectiva. 

¿En qué consiste la comunicación asertiva? en comunicarle a tu pareja qué es lo que buscas, lo que quieres, lo que te gusta, lo que te molesta, lo que sientes, etc. de forma honesta, clara y directa.

Recordemos que no tenemos la capacidad de leer la mente del otro, entonces, por el camino de la comunicación asertiva podremos lograr una relación sana con responsabilidad afectiva. 

Esta forma de comunicarse aplica para todos los vínculos y todas las áreas de nuestra vida.

  1. Entender que las acciones tienen consecuencias. Uno de los axiomas de la comunicación dice “es imposible no comunicar”. ¿A qué se refiere? a que, hagamos lo que hagamos, siempre vamos a generar una reacción en el otro.

Por ejemplo, estás en el bus y una señora se pone a hablarte sin parar.  Si te quedas callado, le estás dando un mensaje, le estás dando a entender que no quieres seguir conversando.

Entonces, tenemos que ser empáticos y conscientes de que todo lo que hagamos va a generar una reacción en nuestra pareja. Antes de actuar, debemos detenernos a pensar: ¿por qué voy a hacer esto? ¿qué gano? ¿Cómo lo tomará mi pareja?

El principal objetivo de la responsabilidad afectiva es lograr que la otra persona no sufra, haciéndonos cargo de lo que nuestras acciones pueden ocasionar en los demás. Si has llegado hasta aquí esperamos que te haya servido y que puedas comenzar a relacionarte con más responsabilidad.

Importante: Este artículo es exclusivamente informativo. En Psicomentando no diagnosticamos ni recomendamos tratamientos. En caso de que necesites ayuda, consultá con un profesional.

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