Este artículo se actualizó hace: 10 meses ago
La adolescencia es quizás la etapa más turbulenta en la vida de una persona. Los problemas y necesidades que aquejan a los adolescentes han llamado la atención de los psicólogos y educadores desde hace ya varios años. Y es que no es un periodo fácil de comprender.
La adolescencia tiene similitud con la palabra “adolecer” y por eso desde el sentido común suele decirse que los adolescentes sufren y padecen. Sin embargo, esta descripción negativa centrada en el dolor es más un mito que una realidad. Su verdadera etimología proviene del latín “adolescens” que significa aquel que está en periodo de crecimiento (Lorens & Pasqualini, 2010).
La ciencia psicológica, y otras ciencias afines, le dan importancia al estudio de los cambios en la adolescencia a nivel físico, emocional y social. Las teorías actuales hablan sobre cuáles son aquellos recursos positivos que tienen los adolescentes, y no se enfoca sólo en la mirada negativa y sufriente.
Puede afirmarse que cada adolescente es único y diferente. Los jóvenes están influenciados por los hechos históricos y socioculturales de su contexto, su género, la genética, el ambiente y más. Debido a esta heterogeneidad de factores, los científicos actuales e incluso organizaciones internacionales como UNICEF (2002) emplean el término de “las adolescencias” en plural.
A pesar de estas diferencias culturales e individuales que se reflejan en los adolescentes, hay algunos cambios que son comunes a todos los jóvenes y son esperables según la etapa de la adolescencia en la que se encuentren (Neinstein, 2009).
Etapas de la adolescencia
La definición más usual es la que entiende la adolescencia a partir de sus etapas. Generalmente se la define como un periodo de transición entre la infancia y la vida adulta, que ocurre desde los 10 hasta los 21 años de edad.
Es importante saber que las características de la adolescencia van variando de acuerdo a la etapa en la que se encuentre el adolescente y hay comportamientos que son típicos en una edad y no en otra.
Allen y Waterman (2019) desarrollan tres etapas de la adolescencia. A continuación te explicamos cuáles son estos cambios y a partir de qué edad se puede establecer un pasaje de un periodo a otro.
Adolescencia temprana
Esta etapa se produce entre los 10 y los 13 años. Bunge y Carrea (2016) plantean que el cambio más notorio durante estos primeros años de la adolescencia es el corporal. A nivel fisiológico se producen cambios hormonales que producen un crecimiento veloz de varias partes del cuerpo. Durante esta etapa se producen cambios en la voz y también en los órganos sexuales. También comienza a aparecer el acné.
Estos cambios en la adolescencia que se generan tan rápidamente pueden llegar a generarles curiosidad y extrañeza a los jóvenes. Algunos pueden incluso sentir que no se sienten del todo cómodos con su cuerpo.
Además de los cambios fisiológicos o biológicos, también se producen otros a nivel social. Estos jóvenes lentamente se van distanciando de la supervisión paterna y la opinión de los amigos cobra mayor importancia. Durante esta etapa se ven los primeros intentos del adolescente por “encajar” o pertenecer a algún grupo de pares.
Los cambios psicológicos en la adolescencia aún no se pueden observar en toda su magnitud en esta primera etapa. A nivel cognitivo, el adolescente aún no desarrolla del todo el pensamiento abstracto, y por ende es común que se enfoque sólo en el presente y no en proyectos a largo plazo.
Adolescencia media
Comprendida entre los 14 y 16 años, en esta etapa se continúan los cambios biológicos y comienzan a aparecer los cambios psicológicos en la adolescencia.
Comienzan a sentir cada vez más necesidad de independizarse de sus padres y tener espacios de privacidad. La palabra de los amigos empieza a tener peso y se esfuerzan constantemente en pertenecer, lo cual puede conllevar conductas de riesgo o desobediencia a la autoridad.
En este sentido el adolescente va construyendo su identidad y una imagen de sí mismo, en relación con los demás. En esta etapa de la adolescencia es común observar que el adolescente se identifica con algunas personas y las toma como modelos a seguir.
Se desarrolla el pensamiento abstracto y pueden comenzar a tomar decisiones más importantes, asumiendo responsabilidades sobre su propio proyecto de vida.
Los cambios hormonales continúan apareciendo y se considera una etapa de aumento de la sexualidad en la adolescencia.
Adolescencia tardía
Se produce desde los 17 y puede extenderse hasta los 21 años. En esta etapa los cambios hormonales van mermando y dan lugar a otros cambios psicológicos en la adolescencia muy notorios.
Coleman y Hendry (2003) afirman que en esta etapa evolutiva ocurren alteraciones cognitivas importantes y que tienen consecuencias a nivel intelectual. Los comportamientos más usuales tienen que ver con la posibilidad de realizar un pasaje hacia la independencia y la capacidad de diferenciar entre pensamiento y acción.
En esta etapa, los cambios psicológicos en la adolescencia permiten un desarrollo de la perspectiva temporal. Ahora en sus decisiones pueden incluir el futuro, el pasado y el presente. Este es el primer paso para asumir un rol adulto en la sociedad.
A nivel social, los adolescentes logran un progreso hacia la madurez en las relaciones y sus habilidades de comunicación. El grupo de amigos deja de tener tanta importancia y pueden mantener opiniones diferentes y originales.
Los padres dejan de ser percibidos como figuras de autoridad, o como enemigos. Ahora pasan a ser adultos a quienes se les puede consultar sobre problemas y responsabilidades de la vida adulta.
Todos estos cambios emocionales en la adolescencia pueden traer aparejadas muchas situaciones de estrés y sufrimiento. Ocurren a gran velocidad y desde afuera podría generarse un temor ante estas enormes fluctuaciones del estado de ánimo. Sin embargo, esto no es todo lo que define a la adolescencia.
Es importante comprender que los adolescentes necesitan acomodarse a una situación nueva en la que todas las medidas, que anteriormente servían de marco, sostén y adaptación, pasan a ser cuestionadas (Domenech, 2003).
Tanto padres, maestros, profesionales e incluso los mismos adolescentes pueden contribuir a desarrollar recursos que promuevan la salud y la capacidad de afrontar las situaciones adversas de manera adaptativa.
¿Cómo afrontar estos cambios de la adolescencia?
Saber cómo afrontar los cambios de la adolescencia es una tarea que nos compete a todos, y no sólo a quienes están atravesando esa etapa.
En primer lugar, es fundamental derribar los mitos de la adolescencia y reconocer sus características (Palacios, 2019). Para lograrlo debemos quitarle prejuicios y estereotipos a la adolescencia, promoviendo la empatía y el acompañamiento (aunque sea sólo a partir de la escucha). Normalizar esta etapa vital es el primer paso.
Acá abajo te dejamos una serie de recomendaciones para saber cómo afrontar los cambios en la adolescencia:
Mantener una comunicación asertiva y sin tabúes
La sexualidad en la adolescencia, las transformaciones corporales y los cambios psicológicos en la adolescencia son los grandes tabúes en la sociedad y muchas veces daría la impresión de que tratamos de “no tocar el tema”.
Es importante que los adolescentes conozcan que los cambios que se están generando en su cuerpo son normales.
A su vez, es fundamental evaluar los riesgos de algunas conductas como el consumo del alcohol, ayudando a prevenir su consumo sin una actitud explícita de prohibición. Otra recomendación es contribuir al desarrollo de actitudes preventivas en salud como el uso de métodos anticonceptivos.
Fomentar el desarrollo de competencias psicosociales
Durante la adolescencia se ponen en marcha muchos recursos saludables que no estaban preparadas en la infancia. Estos recursos hacen referencia a lo que se llama competencias psicosociales: autonomía, inteligencia emocional, habilidades sociales, afrontamiento, toma de decisiones, control de impulsos y más.
Estas competencias pueden servir como factores de protección ante aquellas situaciones estresantes y novedosas que experimentan las personas durante su adolescencia.
Poner límites sin autoritarismo
Es probable que los adolescentes se comporten de manera riesgosa y nos genere cierta sensación de desconcierto, porque ya dejaron de ser los niños que eran. Durante esta etapa los límites continúan siendo muy importantes, pero ahora deben ser planteados de otra manera.
En la adolescencia, es recomendable que puedas establecer límites claros y firmes, sin llegar al autoritarismo y las prohibiciones que tanto rechazo generan. Los límites razonables pueden llegar a ser muy convenientes para que el adolescente comprenda qué esperar de vos y qué se espera de él.
Y este es un consejo que pueden adoptar adultos y también el mismo grupo de pares. Son muchas las ocasiones en las cuales los mismos compañeros o amigos deben poner límites a ese jóven inquieto.
Delegar responsabilidades en el adolescente
El adolescente aún no es un adulto pero está en camino a serlo. Por eso, es ideal que vaya adquiriendo conductas de autonomía progresiva dependiendo de las etapas de la adolescencia en la que se encuentre.
Una capacidad que se va desarrollando implica conocer cómo funcionan algunos aspectos de la sociedad: tomar pequeñas decisiones sobre sus actividades, ir de compras solos, salir con amigos, controlar sus horarios y más.
En síntesis, no es necesario considerarse un experto o especialista en las características de la adolescencia para conocer sus cambios y de alguna manera… aprender a no patologizarlos.
Referencias bibliográficas
-Allen, B., & Waterman, H. (2019). Etapas de la adolescencia. Healthy children.
-Bunge, E., & Carrea, G. (2016). Fundamentos e intervenciones cognitivas en niños y adolescentes. En M. Gomar, J. Mandil & E. Bunge (comp.). Manual de Terapia Cognitiva Comportamental con Niños y Adolescentes. Buenos Aires: Librería Akadia Editorial.
-Coleman, J., & Hendry, L. (2003). Psicología de la adolescencia. Madrid: Ediciones Morata.
-Domenech, E. «Adolescencia, el malestar y las reglas». Archivos Argentinos de Pediatría, 2003.
-Lorens & Pasqualini (2010). Salud y Bienestar de los adolescentes y jóvenes: una mirada integral. 1a ed. Buenos Aires: Organización Panamericana de la Salud, OPS, 2010.
-Organización Mundial de la Salud OMS (2017). Salud de Adolescentes y Jóvenes.
-Palacios, X. (2019). Adolescencia: ¿una etapa problemática del desarrollo humano? Revista Ciencias de la Salud, 17(1), 5-8.
-UNICEF. (2002). Adolescencia: una etapa fundamental. Unicef.

Gabriela Millaman Rickert es estudiante avanzada de la carrera de Psicología de la Universidad Nacional de Mar del Plata (República Argentina).
