Este artículo se actualizó hace: 10 meses ago
Desde el surgimiento de las computadoras durante la década del sesenta, la sociedad no ha sido la misma: cambió la forma en que resolvemos problemas y también nacieron las redes sociales como medio de comunicación.
Las redes sociales en la actualidad continúan en plena transformación. ¿Por qué? ¿Qué desean mejorar? Deben convertirse en las mejores plataformas para compartir información, describirnos, conocer a otros. En definitiva, buscan ser el mejor medio para socializar.
Las compañías que son dueñas y regulan las redes sociales, tienen la base de datos más grande de toda la población. Saben tanto de nosotros, que pueden mostrarnos específicamente aquello que deseamos o a quienes son más compatibles para nosotros.
Este contexto, que parece sacado de un capítulo de la serie Black Mirror, es la realidad de nuestro día a día, y aún más cuando se trata del uso de las redes sociales en adolescentes.
Ahora bien, sabiendo esto… ¿Cómo nos afectan las redes sociales en la actualidad? ¿nos transformó a los seres humanos? ¿hasta qué punto? Los estudios científicos más recientes aseguran que el manejo de las redes sociales tuvo un impacto a nivel psicosocial.
En este artículo desvelaremos todos aquellos efectos encubiertos del uso de las redes sociales. Veremos cuáles son los riesgos de las redes sociales y también sus utilidades.
El uso de las redes sociales: ¿Cambia nuestro cerebro?
Recientemente, se han realizado estudios que evidencian un impacto del uso de las redes sociales en las funciones del cerebro (Nabel, 2017; Restrepo, 2014). La experiencia del usuario en estas aplicaciones conlleva increíbles transformaciones a nivel neurológico y psicológico.
Un nuevo lenguaje
Por un lado, algunos autores plantean que el manejo de las redes sociales facilitó la expresión de emociones y sentimientos, incluso a través de mensajes cortos o audiovisuales.
Por otro lado, están quienes aseguran que los mensajes telegráficos y visuales han empobrecido el lenguaje escrito, al utilizar menos cantidad de palabras, lo cual en realidad dificulta la comunicación eficiente.
Lo cierto es que los emoticones, los stickers y las reacciones han reemplazado gran parte del lenguaje escrito u oral. En algunos casos, este factor resultará beneficioso. En otros, y acompañados de un mal uso de las redes sociales, podrán ser tomados como una gran desventaja.
Cambios en los niveles de atención
La investigación de Restrepo (2014), y otra gran cantidad de estudios que lo han sucedido, evidenciaron que las redes sociales alteraron la capacidad atencional. ¿Cómo ocurre este fenómeno?
El interés por lo inmediato y la aparición constante de estímulos atrayentes ha mejorado la capacidad de dividir nuestra atención, pudiendo realizar varias tareas a la vez. Sin embargo, también se presentan mayores dificultades en la concentración, y cada vez con mayor disminución.
A su vez, es importante dejar en claro que la atención está sumamente relacionada con otros procesos como la memoria y el aprendizaje. ¿Acaso estamos perdiendo nuestra capacidad de generar aprendizajes profundos a largo plazo?
Lo cierto es que dependerá del mal uso de las redes sociales y los hábitos que mantengamos. Actualmente convivimos con grandes niveles de distracción, lo cual dificultará cualquier tarea que requiera cierta concentración.
Menor capacidad de análisis de la información
Aunque el acceso a la información se democratizó y ahora resulta más fácil encontrar respuestas… Los expertos hablan de un gran peligro de las redes sociales.
La aparición de las fakes news y la enorme difusión de información, provocó que los seres humanos tengamos menos capacidad de análisis de la calidad de dicha información. ¿Cómo sabes si la información en las redes sociales es real o no? Es difícil detectar si la fuente es fiable, e incluso en muchos casos ni nos interesa corroborarlo.
Intolerancia ante la espera
El contenido audiovisual breve, tales como las historias o los reels, son los favoritos de los usuarios de las redes sociales en la actualidad.
Este contenido sumamente inmediato, nos ha acostumbrado a prestar atención solamente unos pocos segundos. De esta manera, cuando algo supera esa cantidad de segundos, nos sentimos irritados o aburridos y entonces pasamos a otro contenido.
Cuando se trata de videos más largos y extendidos en el tiempo, los desestimamos por sentir que estuvimos esperando demasiado tiempo. Y este fenómeno psicológico se traslada al resto de nuestra vida: buscamos la recompensa y que sea rápida.
El manejo de las redes sociales afecta la salud mental
Actualmente estamos en condiciones para afirmar que las redes sociales impactaron fuertemente en el bienestar emocional de las personas, y no precisamente con efectos positivos.
Y el peligro de las redes sociales que más preocupa, es el hecho de que no nos damos cuenta de sus efectos en nuestra vida diaria.
Los estudios de Brailovskaia et al. (2020) y Twenge (2019) permitieron ver la relación entre las horas que pasamos en las redes sociales con el impacto en el bienestar psicológico. ¿Acaso las personas que pasan menos tiempo en Tik Tok o Instagram son más felices? De eso hablaremos en este apartado.
El dilema de las redes sociales: ¿Qué tan real es lo que mostramos?
El ciberespacio generado por una red social, es el contexto ideal para armar la identidad que más nos guste. Este espacio nos da un anonimato, junto con la libertad para ser quienes queramos ser. ¿Cómo sabes si la información en las redes sociales es real o no?
Hoy en día se habla de una identidad virtual, que puede estar muy alejada de la identidad que realmente tenemos. Entonces, los jóvenes comienzan a vivir una especie de mundo paralelo que genera mayor bienestar que el real, provocando aislamiento (Arab & Díaz, 2015).
En las redes sociales comúnmente sólo se muestra el lado agradable y feliz de las personas, y nos generamos una percepción sobre cómo debería ser la felicidad, qué es mostrable y qué no. En este sentido, la expresión de emociones negativas no tiene lugar.
Las redes sociales en adolescentes y adultos han transformado incluso la manera en que vestimos, comemos y lo que hacemos.
El sistema de validación de likes y comentarios, va alimentando nuestra necesidad de ser reconocidos. ¿Pero somos reconocidos por quienes realmente somos? ¿Qué tan real es lo que mostramos? Son preguntas que continúan en debate para sociólogos y psicólogos.
La necesidad de pertenecer y el síndrome FOMO
La necesidad de socializar y pertenecer a un grupo, es algo esperable en todo ser humano. ¿Pero hasta qué punto tratamos de satisfacer esa necesidad?
La búsqueda de pertenecer a un grupo ha impactado fuertemente en el uso de las redes sociales en adolescentes. Un ejemplo de este fenómeno es lo que se denomina como FOMO: “miedo a perderse algo” o “fear of missing out” por sus siglas en inglés. ¿De qué se trata?
Se trata de un temor a no pertenecer, a estar perdiéndonos de algo o quedar fuera (Hunt et al., 2018). No queremos pasar desapercibidos, queremos estar, mostrarnos, comentar. Como consecuencia no podemos estar desconectados de las redes sociales.
Adicción a redes sociales
La necesidad de acumular likes, de ser vistos y obtener reconocimiento se puede traducir en un riesgo de las redes sociales. La dinámica que se genera en estas plataformas, nos hace sumamente dependientes de la retribución externa, y al final del día nuestra valoración personal dependerá de la cantidad de reacciones que hayamos alcanzado.
De esta forma, el mal uso de las redes sociales está asociado a la aparición de una baja autoestima, e incluso de síntomas compatibles con depresión y ansiedad.
A su vez, el manejo de las redes sociales en sí puede generar una enfermedad: la llamada adicción a las redes sociales (podrás leer en este link un artículo interesante referido al manejo de las adicciones). Al afectar directamente el sistema de recompensa del cerebro, van atrapando a las personas, generando una compulsión a revisar constantemente y abrir la aplicación.
Entonces… ¿Para qué nos sirven las redes sociales?
Aunque todo lo que hemos comentado hasta ahora pueden considerarse peligros de las redes sociales, lo cierto es que también tienen grandes utilidades.
Las redes sociales como medios de comunicación han facilitado la interacción entre personas. De hecho, se demostró que los pacientes con fobia social pueden superar sus síntomas si comienzan sus interacciones a través de las redes sociales.
Las redes sociales en adolescentes pueden promover conductas prosociales y desplegar su personalidad de mejor manera.
Por supuesto, todo beneficio debe ir acompañado de un uso correcto de las aplicaciones. No es fácil identificar cuándo un consumo se convierte en problema, y menos aún cuando se trata del uso de las redes sociales que está tan naturalizado.
Referencias bibliográficas
- Arab, L. E., & Díaz, G. A. (2015). Impacto de las redes sociales e internet en la adolescencia: aspectos positivos y negativos. Revista Médica Clínica Las Condes, 26(1), 7-13.
- Brailovskaia, J., Ströse, F., Schillack, H., & Margraf, J. (2020). Less Facebook use–More well-being and a healthier lifestyle? An experimental intervention study. Computers in Human Behavior, 108, 106332.
- Hunt, M. G., Marx, R., Lipson, C., & Young, J. (2018). No more FOMO: Limiting social media decreases loneliness and depression. Journal of Social and Clinical Psychology, 37(10), 751-768.
- Nabel, L. C. T. (2017). Mente extendida y redes sociales.: Intersecciones entre cerebro, entorno social y virtualidad. Telos: Revista de Estudios Interdisciplinarios en Ciencias Sociales, 19(3), 545-558.
- Restrepo, L. M. R. (2014). Facultades cerebrales superiores alteradas por el uso inadecuado de Internet. Archivos de Medicina (Col), 14(1), 150-162.
- Twenge, J. M. (2019). More time on technology, less happiness? Associations between digital-media use and psychological well-being. Current Directions in Psychological Science, 28(4), 372-379.

Gabriela Millaman Rickert es estudiante avanzada de la carrera de Psicología de la Universidad Nacional de Mar del Plata (República Argentina).


