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Actualmente el término “adicciones” se usa de manera coloquial en casi todos los ámbitos de nuestra vida. Es usual escuchar alguna amiga que afirma ser “adicta a su novio” o “adicta al trabajo”, como si la necesidad ya alcanzara para determinar esta dependencia.
Sin embargo, desde el ámbito de la salud mental se reconoce que una adicción es una enfermedad que debe tomarse con seriedad y que depende de varios factores.
Ahora bien… ¿Es posible dejar una adicción? La respuesta es sí. ¡Pero no es nada sencillo! Requiere mucho más que una “fuerza de voluntad”. Continúa leyendo para saber de qué se trata, qué adicciones existen y cómo terminar con ellas.
Primero… ¿Qué es una adicción?
Una adicción es una enfermedad crónica y recurrente, asociada a una actividad cerebral en particular que implica los sistemas de recompensa. Investigadores como Angres & Bettinardi (2008) plantean que se trata de una búsqueda de alivio a través del consumo de sustancias o conductas.
La persona que padece una adicción, no puede controlar el deseo de consumo y presenta dificultades para abstenerse. Se provoca una distorsión en la percepción del individuo, quien cree que los problemas de la adicción no son tan graves como parecieran.
Las consecuencias de la adicción son muchas, ya que poco a poco va afectando la calidad de vida en distintos ámbitos: en el trabajo, el hogar, las relaciones sociales y de pareja, los estudios académicos, entre otros.
Si te estás preguntando cómo reconocer cuando se considera adicción una conducta, es importante tener en cuenta sus criterios diagnósticos:
- Consumo frecuente.
- Impulso o necesidad de satisfacer el deseo de consumo.
- Intentos de abandonar el consumo.
- Afecta la rutina diaria, por ejemplo en las llegadas tarde al trabajo, discusiones familiares, conductas de riesgo para obtener dinero, insomnio, entre otros.
- Aumenta el grado de tolerancia, lo cual aumenta la cantidad y la frecuencia del consumo.
- Ante la privación, aparece la abstinencia.
Estos criterios son establecidos por el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la APA (2013). La enfermedad se clasifica como leve, moderada o grave, dependiendo de la cantidad de criterios que estén presentes.
Ahora que sabemos qué es una adicción, resta conocer qué adicciones existen. Quizás las más conocidas y estudiadas son las relacionadas a sustancias, aunque existen otras más relegadas, pero igual de importantes.
¿Cuál es la adicción más común?
Entre los tipos de adicción más comunes, se encuentra la adicción a las drogas. Esta enfermedad implica una dependencia a una sustancia determinada como podrían ser: el alcohol, el tabaco, el THC, alucinógenos, inhalantes, opiáceos, sedantes o drogas sintéticas.
Hoy en día, los profesionales de la salud concuerdan en considerar al tabaco y al alcohol como una droga más, aunque legal y aceptada socialmente. Actúan en el cerebro, alterando los circuitos de recompensa en la búsqueda constante de placer (Bettinardi-Angres, 2008).
Sin embargo, aunque las consecuencias de la adicción a las drogas sean la más visibles, existen otras que incluso tienen alta frecuencia en la población. Veamos cuáles son.
Otros tipos de adicción
Hace dos décadas se ha comenzado a hablar de la existencia de otras adicciones “novedosas”. Salas Blas (2014) plantea que estas enfermedades no convencionales son llamadas como adicciones psicológicas, comportamentales o conductuales. En menor medida, también se las clasifica como adicciones no químicas.
Las neurociencias coinciden en que la adicción a las drogas y la adicción psicológica comparten las mismas bases neurobiológicas, con el mismo efecto a nivel cerebral. Resulta preocupante afirmar que estos comportamientos son más difíciles de reconocer y detectar.
Echemos un vistazo a los siguientes tipos de adicción.
Adicción a la tecnología: celulares y redes sociales
La adicción a la tecnología puede implicar varias presentaciones clínicas, pero se traduce más comúnmente en la adicción a las redes sociales (Labrador & Villadangos, 2010).
La adicción a las redes sociales se basa en la búsqueda constante de estimulación y reconocimiento social. Las aplicaciones están hechas para que no puedas perderles la vista.
¿Consejo? Chequea la cantidad de horas que pasas utilizando cada aplicación de tu celular. ¡Te sorprenderá saber el tiempo que dispones para esa actividad a lo largo de tu semana!
Adicción a los videojuegos
Los videojuegos en línea proporcionan un anonimato al usuario, el cual puede abrir la puerta a todas aquellas conductas que no se atrevería a realizar cara a cara.
Una vez que comiencen estas conductas, el individuo puede llegar a sentir que está viviendo una “vida paralela” o que incluso percibe a los videojuegos como una “realidad” más placentera.
De esta manera, poco a poco se van abandonando las responsabilidades y las actividades de la vida real. Los estudios de Chóliz & Marco (2011) evidencian que la adicción a los videojuegos provoca una necesidad constante de volver a esa realidad virtual.
Adicción a las compras
Estamos viviendo en una sociedad altamente consumista, por lo cual no resulta extraño que existan enfermedades relacionadas directamente con la compulsión a comprar objetos. Por lo general, esta adicción conlleva una necesidad de evitar pensamientos y emociones que implican sufrimiento (Otero-López & Villaderfranco, 2011).
Los problemas de la adicción a las compras pueden implicar peligros para la propia supervivencia, al concentrarse en adquirir productos por encima de las posibilidades económicas.
Ludopatía
La ludopatía hace referencia a la adicción al juego, ya sea en línea o en establecimientos de apuestas. La idea de que la próxima jugada será la ganadora, estará presente constantemente en la persona con ludopatía. Y cualquier mínima recompensa será motor suficiente para continuar con la conducta (Estévez & Calvete, 2007).
Las consecuencias de la adicción al juego impactan a nivel emocional y económico. Esta persona tiene un nivel de implicación tal, que se olvida de su trabajo, su familia y su economía, hasta llegar al endeudamiento.
¿Cómo dejar una adicción?
Las consecuencias de la adicción pueden agravarse a medida que avanza la enfermedad. ¡Pero no te preocupes! Las buenas noticias son que, por un lado, las adicciones son totalmente prevenibles y, por otro lado, también pueden abandonarse a medida que se toma conciencia del problema.
Podrás decirles adiós a los problemas de la adicción, teniendo en cuenta los siguientes consejos.
- Reconocer cuando el problema se transforma en adicción: es fundamental estar atento a la frecuencia, tu grado de tolerancia y en cómo afecta a otras áreas de tu vida. Tomar conciencia y responsabilidad, es el primer paso.
- Buscar ayuda profesional: es altamente recomendable que acudas a algún tipo de tratamiento psicológico (y luego psiquiátrico, si así lo considera tu profesional). También existen grupos de autoayuda que te acompañarán en el proceso.
- Buscar apoyo emocional: nada mejor que la contención de un familiar o un amigo. Aunque quizás no pasen por lo mismo, serán personas que te ayudarán a tomar conciencia del problema, ya que lo verán desde afuera.
- No ceder ante las recaídas: es probable que una persona con alguna adicción, vuelva a incidir en ese comportamiento. Pero es importante saber que eso no implica el fracaso del tratamiento, y que la perseverancia es la actitud principal de este proceso. ¡Un tropezón no es caída!
Referencias bibliográficas
- American Psychiatric Association (APA). (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Arlington, VA: American Psychiatric Publishing.
- Angres, D.H.; Bettinardi-Angres, K. (2008). The disease of addiction: origins, treatment, and recovery. Disease-a-Month, 54(10): pp. 696 – 721.
- Chóliz, M. & Marco, C. (2011). Patrón de uso y dependencia de videojuegos en infancia y adolescencia. Anales de Psicología, 27(2), 418-426.
- Estévez, A. & Calvete, E. (2007). Esquemas cognitivos en personas con conducta de juego patológico y su relación con experiencias de crianza. Clínica y Salud, 18(1), 23-43.
- Labrador, F. J. & Villadangos, S. M. (2010). Menores y nuevas tecnologías: conductas indicadoras de posible problema, de adicción. Psicothema 2010, 22(2), 180-188.
- Otero-López, J. M. & Villaderfranco, E. (2011). Materialismo y adicción a la compra. Examinando el papel mediador de la autoestima. Boletín de Psicología, 103, 45-59.
- Salas Blas, E. (2014). Adicciones psicológicas y los nuevos problemas de salud. Cultura: Revista de la asociación de docentes de la USMP, 28.

Gabriela Millaman Rickert es estudiante avanzada de la carrera de Psicología de la Universidad Nacional de Mar del Plata (República Argentina).
