Este artículo se actualizó hace: 10 meses ago
Esta es una pregunta que los adolescentes y adultos jóvenes se hacen muy seguido. ¿Por qué procrastino? ¿por qué me cuesta tanto empezar una tarea? ¿por qué me la paso horas con el celular sin hacer lo que tengo que hacer?
¿Querés saber las respuestas? Te doy una pista: todo está en las teorías de la motivación. Seguí leyendo esta nota y entérate como recuperar tus ganas de hacer las cosas que debes hacer.
La motivación y el uso de las redes sociales
Como bien sabemos, estamos atravesando un enorme crecimiento en el uso de las distintas aplicaciones, redes sociales y juegos. Más allá de los grandes beneficios que le aportan a la sociedad, es nuestra responsabilidad hacer un uso consciente de las mismas.
¿Cuántas veces les ha pasado que dicen “solo un video más” y, sin darse cuenta, pasaron dos horas? O ¿cómo es posible que, de pronto, nos cueste ver un video de dos (si, DOS) minutos por que nos parece la largo y aburrido?
La ecuación y la respuesta a estos interrogantes es sencilla: lamentablemente estamos acostumbrando y entrenando a nuestro cerebro a obtener solo recompensas externas de manera rápida con un mínimo de esfuerzo.
Pongámoslo de otra forma: ¿Qué es más fácil? ¿Obtener una recompensa gratificante (algo de placer) estando acostados usando el celular, o estudiando y trabajando en nuestras metas a futuro? Claramente, nuestro cerebro adaptativo va a preferir la recompensa rápida, a corto plazo, porque cuando se trata de ganar placer inmediato poco lugar tienen nuestras aspiraciones y objetivos personales.
El camino más rápido
Nuestra mente está programada para escoger siempre el camino más rápido; pero CUIDADO, estas recompensas externas, fáciles y rápidas hacen que el cerebro se ponga más “vago” y mucho más sensible a la frustración, necesitando cada vez más estímulos placenteros para llegar a un punto óptimo de equilibrio sin tolerar aplazar el premio o la recompensa. ¿A qué les suena esto?: un video más, bueno, otro más, bueno, en cinco dejo el celular y video, video, video infinitamente.
Sin embargo, esto no es casual. ¿Qué es lo que buscan las grandes empresas que manejan las redes sociales? Sencillamente, que pases más tiempo en su plataforma para hacer más dinero.
Pero ¿cómo lo hacen? A través de los tan nombrados y aclamados algoritmos: las personas detrás de las redes sociales monitorean constantemente tus gustos, qué videos volvés a reproducir, cuales salteas, cuales guardas, qué tipo de cuentas consumís y así, sin que te anoticies, te van mostrando contenido similar a tus gustos, alimentando esas recompensas externas que tan mal le hacen a tu cerebro.
Esta explicación parece sencilla, pero ¿qué tal si le damos una vuelta más desde el lado más científico de la Psicología?
Concepto de motivación en psicología
Si bien sabemos que definir es limitar, tomémonos el atrevimiento de empezar por definir qué es la motivación y por qué es clave a la hora de responder la pregunta ¿por qué no tengo ganas de hacer nada?
De acuerdo con Santrock (2002), la motivación es “el conjunto de razones por las que las personas se comportan de las formas en que lo hacen. El comportamiento motivado es vigoroso, dirigido y sostenido” (p. 432).
Ajello (2003) señala que la motivación debe ser entendida como la trama que sostiene el desarrollo de aquellas actividades que son significativas para la persona y en las que esta toma parte. En el plano educativo, la motivación debe ser considerada como la disposición positiva para aprender y continuar haciéndolo de una forma autónoma
En palabras más sencillas, si bien hay diversas teorías de la motivación la más consensuada por los profesionales de la salud mental es entenderla como un estado interno que dirige, activa y mantiene la conducta de las personas hacia metas y objetivos determinados; es algo así como un impulso que mueve al humano a realizar acciones y ser persistentes hasta terminarlas. Es la causa del comportamiento.
¿Podemos vivir sin motivación? NO. La motivación es esa “chispa” que nos hace activar y movernos en pos de lo que queremos lograr.
Herrera, Ramírez, Roa y Herrera (2004) indican que la motivación es una de las claves explicativas más importantes de la conducta humana con respecto al porqué del comportamiento. Es decir, la motivación representa lo que originariamente determina que la persona inicie una acción (activación), se dirija hacia un objetivo (dirección) y persista en alcanzarlo (mantenimiento).
Estos autores, luego de recopilar las opiniones de muchos otros, formulan la siguiente definición de motivación: proceso que explica el inicio, dirección, intensidad y perseverancia de la conducta encaminada hacia el logro de una meta, modulado por las percepciones que los sujetos tienen de sí mismos y por las tareas a las que se tienen que enfrentar (p. 5).
Ahora sí, llega la parte interesante.
¿Cómo recupero mis ganas de hacer lo que tengo que hacer?
Si todavía seguís preguntándote ¿por qué no tengo ganas de hacer nada? Acá llego tu respuesta.
Dijimos que nuestro cerebro se “emboba” o se vuelve más “vago” al acostumbrarlo a recibir recompensas externas y rápidas. ¿Cómo podemos arreglarlo? Con la motivación intrínseca. Parece sencillo, pero no es tan así.
La clave principal es alejarse de las recompensas rápidas y de aquellas actividades intrascendentes y vacías porque entrenan al cerebro de una forma errónea. De lo contrario, debemos acercarnos a lo más interior, a nuestros objetivos, a nuestros pensamientos que dictan quienes somos y qué queremos conseguir.
Cuando nos conectamos realmente con nuestros objetivos somos más propensos a la activación. Es algo casi obvio: si estamos todo el día viendo videos o jugando juegos (cosa que nos da placer inmediato) no vamos a tener ganas de ponernos a hacer cosas que requieren de un gasto mayor de energía como para ganar esa misma cantidad de placer.
Pero vamos a ponernos un poco más técnicos.
Tipos de motivación
Entonces, cuando hablamos de recibir recompensas rápidas y fáciles nos referimos a la motivación extrínseca. Por el contrario, cuando hablamos de conectarnos con nuestro “inner self” con nuestros propios objetivos estamos haciendo alusión a la motivación intrínseca.
Deci y Kasser y Ryan (2004, p. 39) definen la motivación extrínseca como “cualquier situación en la que la razón para la actuación es alguna consecuencia separable de ella, ya sea dispensada por otros o autoadministrada”.
En la actualidad, es considerada multidimensional. En este caso, de acuerdo a lo que veníamos hablando, un ejemplo de motivación extrínseca es el placer inmediato que nos otorgan las redes sociales.
Por otro lado, Deci y Ryan (2000, p. 233) explican que las actividades intrínsecamente motivadas son “las que los sujetos consideran interesantes y que desean realizar en ausencia de consecuencias” o “aquellas que son interesantes por sí mismas y no necesitan reforzamiento alguno”.
Precisando algo más, Ryan y Deci (2002, p. 70) las definen como “las actividades cuya motivación está basada en la satisfacción inherente a la actividad en sí misma, más que en contingencias o refuerzos que pueden ser operacionalmente separables de ella”
Entonces, para dejar de procrastinar y recuperar nuestras ganas de hacer lo que debemos hacer, debemos disminuir las recompensas externas, la motivación extrínseca, y empezar a guiarnos por la motivación intrínseca, por aquellas conductas que se llevan a cabo por sí mismas, por el sentimiento satisfactorio que despierta en la persona.
Debemos reactivar nuestra curiosidad e interés para poder implicarnos en tareas “aburridas” o carentes de gratificación inmediata.
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Referencias bibliográficas
- Ajello, A. M. (2003). La motivación para aprender. En C. Pontecorvo (Coord.), Manual de psicología de la educación (pp. 251-271). España: Popular.
- Deci, E. L. y Ryan, R. M. (2000). The “what” and “why” of goal pursuits: human needs and the self-determination of behavior. Psychological Inquiry, 11(4) 227-268.
- E. L. y Ryan, R. M. (2004). Intrinsic Motivation Inventory (IMI). Disponible on line en http://www.psych.rochester.edu/SDT/measures.
- Herrera, F., Ramírez, M. I., Roa, J. M., y Herrera, I. (2004). Tratamiento de las creencias motivacionales en contextos educativos pluriculturales. Revista Iberoamericana de Educación, Sección de Investigación, N° 37/2. España.
- Santrock, J. (2002). Psicología de la educación. México: Mc Graw-Hill.
Adela Crovara es Licenciada en Psicología en la Universidad Nacional de Mar del Plata (República Argentina).
En el ámbito académico forma parte de equipos de cátedra como adscripta y de grupos de extensión universitaria a la comunidad.

