¿Por qué ir a terapia?

Ir a terapia es una de las cosas más comunes del mundo. Sin embargo, aún en 2024, sigue estando estigmatizada, cargada de preconceptos y prejuicios.

¿Cuántas veces has escuchado decir alguna de las siguientes frases?

  1. “La terapia es para locos”
  2. “Si tenés amigos no necesitás un psicólogo”
  3. “Si la gente se entera de que vas a terapia van a pensar mal de vos”
  4. “Los psicólogos no son confidenciales, cuentan chismes sobre tu vida”

Dejame decirte que estas son falacias fácilmente derrotables…

  1. En primer lugar, desterremos el término “loco” que carece de empatía y comprensión. En segundo lugar, no es necesario tener un padecimiento mental grave para acudir a terapia; podés hacerlo con fines de autodescubrimiento, para cambiar conductas que no te hacen bien, para vivir mejor, para solucionar un problema puntual, etc.
  2. Por más que tus amigos puedan escucharte o aconsejarte, los terapeutas estamos formados para abordar las problemáticas que traés a sesión de una forma integral y constructiva, utilizando técnicas de evaluación, diagnóstico y tratamiento.
  3. El miedo al qué dirán siempre va a existir. Sin embargo, “lo que Juan dice de Pedro dice más de Juan que de Pedro” ¿verdad? Si sentís que en tu círculo cercano van a juzgarte por hacer terapia, tal vez es mejor no contarlo y hacerlo en el momento en que te sientas preparado.
  4. Los psicólogos en México, España, Argentina y cualquier parte del mundo, estamos regidos por un código de ética que nos obliga a cumplir con el “secreto profesional”. Es decir, que estamos obligados a mantener la confidencialidad de lo acontecido en las sesiones terapéuticas.

La terapia no es solo para quienes están en medio de una crisis; es para cualquiera que quiera entenderse mejor y vivir de manera más plena. En este artículo, te voy a hablar de por qué podría tener sentido dar el paso hacia la terapia, cómo elegir a un buen terapeuta y qué esperar de ese proceso.

¿Qué es la terapia psicológica?

La terapia psicológica es un proceso en el cual un profesional de la salud mental trabaja con un individuo o un grupo para abordar problemas emocionales, conductuales o vinculares. El objetivo principal es mejorar la salud mental y el bienestar emocional del paciente.

En términos generales, los psicólogos realizamos diversas intervenciones terapéuticas, adaptadas a las necesidades específicas de cada persona. ¿Querés conocerlas más en profundidad? Continuá leyendo.

Evaluación

Los psicólogos iniciamos el proceso psicoterapéutico realizando una evaluación para comprender la estructura mental del paciente, su estilo de personalidad, sus modos de afrontamiento y el estado actual de la sintomatología.

Se recopila información sobre la historia personal, las experiencias de vida, los síntomas y los objetivos de tratamiento.

Test psicológicos

Establecimiento de Objetivos

Desde la psicología cognitivo-conductual y en colaboración con el paciente, se establecen metas específicas y medibles para el tratamiento.

Estas metas pueden centrarse en cambiar patrones de pensamiento, mejorar habilidades de afrontamiento, fortalecer relaciones, entre otros.

Intervención Terapéutica

Los psicólogos utilizamos una variedad de enfoques terapéuticos basados en la evidencia, como la terapia cognitivo-conductual, sistémica, gestáltica, humanista, entre otros.

Las sesiones pueden incluir la exploración de pensamientos y emociones, el desarrollo de habilidades de afrontamiento, la resolución de conflictos y la promoción del autoconocimiento.

Apoyo Emocional

Los terapeutas proporcionamos un espacio seguro y confidencial para que los pacientes compartan sus pensamientos y sentimientos sin juicio. Fomentamos la expresión emocional y ayudamos a procesar experiencias difíciles.

Psicoeducación

Proporcionamos información educativa sobre la salud mental, los patrones de pensamiento, las estrategias de afrontamiento y las habilidades para la vida.

Seguimiento y Evaluación Continua

Los psicólogos realizamos un seguimiento regular del progreso hacia los objetivos establecidos. Ajustamos el enfoque terapéutico según sea necesario para abordar las necesidades cambiantes del paciente.

Es importante destacar que la terapia puede ser breve o de largo plazo, según la naturaleza y la complejidad de los problemas. También es un proceso colaborativo, donde la relación entre el terapeuta y el paciente juega un papel fundamental en el éxito del tratamiento.

¿Por qué ir a terapia?

Empezar terapia implica reconocer el valor de cuidar nuestra salud mental en un mundo que constantemente nos somete a tensiones y desafíos. Uno de los motivos que más frecuentemente encontramos en el consultorio es la gestión del estrés, ya que enfrentamos jornadas laborales intensas, plazos apretados y compromisos diarios que pueden sobrecargarnos. En terapia, aprendemos estrategias para equilibrar estas demandas, permitiéndonos enfrentar la vida con mayor calma y resiliencia.

La ansiedad, omnipresente en la sociedad moderna, también impulsa a muchas personas hacia la terapia. La constante presión de cumplir con expectativas, ya sea en el trabajo, en relaciones o consigo mismo, puede generar preocupaciones. La terapia brinda un espacio para explorar estas preocupaciones, entender su origen y desarrollar herramientas prácticas para enfrentarlas.

La depresión, con sus efectos en el ánimo y la motivación, es otra de las problemáticas que más llegan al consultorio. Aquí, se busca comprender las raíces de estos sentimientos, trabajando hacia una recuperación que restaure la vitalidad y el interés por la vida cotidiana. Problemas en las relaciones, ya sea con la pareja, familiares o amigos, también son razones frecuentes para buscar ayuda. La terapia se convierte en un espacio para explorar y mejorar las dinámicas interpersonales, fortaleciendo los lazos afectivos y mejorando la calidad de las conexiones humanas.

La terapia no solo se centra en resolver problemas, sino que también se dirige hacia el autodescubrimiento y el crecimiento personal. Algunas personas llegan buscando respuestas a preguntas fundamentales sobre quiénes son, sus metas y sus fortalezas. Es un proceso que va más allá de las dificultades inmediatas y se adentra en el desarrollo continuo de la persona.

Imaginemos a alguien que, enfrentando una crisis en el trabajo, busca terapia para manejar el estrés y desarrollar habilidades de afrontamiento efectivas. Durante las sesiones, descubre patrones de pensamiento que contribuyen a su ansiedad y aprende técnicas para abordarlos. A medida que avanza, no solo gestiona el estrés laboral, sino que también experimenta un crecimiento personal que se refleja en una mayor autoconfianza y satisfacción en múltiples aspectos de su vida.

¿Cómo elegir al psicólogo adecuado?

Encontrar al terapeuta adecuado para cada caso es un paso crucial. Para hacer esta elección con confianza, es esencial considerar varios aspectos. Buscar en Google puede ser un punto de partida efectivo. Explorar plataformas que permitan filtrar terapeutas según la ubicación y especialización deseada brinda una lista inicial de profesionales para evaluar. En Psicomentando somos un equipo interdisciplinario que ofrece la opción de encontrar el psicólogo que mejor se adapte a tus necesidades.

Por otro lado, no subestimes el poder de las recomendaciones personales. Pedirle a amigos, familiares o colegas que hayan tenido experiencias positivas con psicólogos puede proporcionar insights valiosos. Las historias de personas cercanas pueden ofrecer una perspectiva más personal y ayudarte a anticipar lo que podés esperar de un terapeuta en particular.

La especialización del psicólogo también juega un papel clave. Cada profesional tiene áreas en las que se especializa, ya sea ansiedad, depresión, terapia de pareja, entre otras. Considerá tus necesidades específicas y buscá a alguien con experiencia en esas áreas para garantizar una atención más precisa y efectiva.

Finalmente, no podemos dejar de lado la conexión personal. La relación con tu terapeuta es fundamental para el éxito del tratamiento. En las entrevistas iniciales, deberás evaluar cómo te sentís con el psicólogo que elegiste; te recomiendo que le hagas todas preguntas que te surgen, que discutas tus preocupaciones y, lo más importante, que evalúes si hay una conexión y una sensación de comodidad mutua.

Este proceso es similar a una entrevista de trabajo en el sentido de que estás buscando a alguien que no sólo tenga la experiencia necesaria, sino que también sea alguien con quien te sientas cómodo compartiendo tus pensamientos más íntimos y vulnerables.

El proceso terapéutico

Bien, estás ahí sentado frente al terapeuta listo para empezar. ¿Cómo funciona todo esto? Es más fácil de lo que parece, te lo juro.

En una sesión típica, básicamente estás charlando, pero es un charlar profundo, el tipo de charla que hace que te conozcas de una manera diferente. Hablás sobre lo que te está molestando, lo que te emociona, lo que sea que esté dando vueltas en la cabeza.

Por qué ir al psicólogo

El psicólogo escucha, hace preguntas para hacerte replantear ciertas cuestiones, o que encuentres otros puntos de vista que no habías considerado y juntos, como un equipo, tratan de descifrar y superar cualquier cosa que esté perturbando tu paz mental.

Ah, y lo de la confidencialidad es una cuestión clave. Todo lo que sucede en el consultorio queda ahí. Es como un seguro de confianza absoluta. Los psicólogos nos regimos por un código de ética que nos obliga a guardar el llamado “secreto profesional” a menos que expreses manifiestamente que vas a hacerte daño a vos o a un tercero.

El psicólogo no es tu “jefe emocional”, ni tu juez. Es más como un guía. No te va a decir qué hacer, pero te va a ayudar a que lo descubras solo. Es un trabajo en equipo, donde ambos están remando en la misma dirección.

Superando los miedos y las resistencias

A ver… sé que pensar en terapia puede llenarte de miedos y ansiedades, pero dejame despejarte las dudas. Es normal sentir resistencia al principio, como cuando intentás convencer a un amigo de que escuche nueva musica, pero créeme, la terapia no muerde.

¿Te preocupa que buscar ayuda sea una señal de debilidad? ¡Nada más lejos de la verdad! Es todo lo contrario. Decidir dar el paso hacia la terapia es como decir: “Eh, me cuido. Me valoro lo suficiente como para trabajar en mi bienestar emocional”. Es un acto de valentía y de salud, no de debilidad.

Por otro lado, no quiero que dejes de tener en cuenta los beneficios a largo plazo de la terapia. Es algo así como si te pusieras unos anteojos mágicos que te permiten ver y entender tus pensamientos y emociones de una manera totalmente nueva.

Manejar el estrés se convierte en una especie de superpoder. Las herramientas que vas a obtener en terapia son como tus armas para enfrentar el estrés cotidiano.

Así que, sí, puede que al principio te cueste dar el paso, pero los beneficios a largo plazo son tangibles y cuantificables.

Conclusión

Bueno, llegamos al final del artículo. Si leíste hasta acá, es porque realmente estás considerando comenzar un proceso terapéutico. Recordá que lejos de ser un signo de debilidad, consultar con un psicólogo habla de salud, de las ganas que tenés de estar mejor.

A lo largo de mi carrera, me he encontrado con pacientes que tenían muchísimo miedo y dudas respecto a comenzar terapia y, luego de un tiempo, estuvieron más que satisfechos con la decisión tomada.

Ojalá que decidas animarte a intentarlo. El equipo de Psicomentando está a tu disposición para escuchar tus demandas, te invitamos a que agendes tu primera entrevista.

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