Este artículo se actualizó hace: 10 meses ago
Seguramente alguna vez te preguntaste cómo una persona llega a manipular a todo el mundo a su antojo.
Lo cierto es que muchas veces es difícil darse cuenta cuando estamos siendo manipulados y caemos en la trampa.
Por esta razón, es importante ajustar la mirada y tener precaución ante aquellas técnicas de manipulación que solemos pasar por alto.
Antes que nada, es importante empezar por definir la manipulación.
¿Qué es la manipulación?
Los expertos (Porrúa et. al., 2010) definen a la manipulación como una conducta que se expresa en la comunicación y las interacciones con otras personas.
Socialmente la manipulación tiene connotaciones negativas ya que transgrede las normas sociales e implica un abuso del poder. El objetivo de la manipulación es ejercer control sobre los demás, generalmente en contra de su voluntad.
Existen muchas técnicas de manipulación, pero seguramente la más común es la manipulación psicológica o manipulación emocional. Se la conoce con este nombre porque involucran tácticas psicológicas muy sutiles que sirven para controlar las emociones, pensamientos y decisiones de las personas.
Las personas que ejercen esta manipulación son sumamente calculadoras. Van generando sentimientos de confusión e impotencia en las víctimas, sin llegar necesariamente a la violencia física.
¿Qué tipo de personalidad tiende a usar más la manipulación?
Estudios científicos en los últimos años evidencian que el tipo de personalidad que más se relaciona con el uso de técnicas de manipulación es el narcisista. Uno de esos estudios fue llevado a cabo por Coderch (2003). El autor plantea que la persona narcisista puede llegar a ser un experto en manipular a los demás, ya que carece de habilidades afectivas básicas como la empatía y no teme usar a las personas para su propio beneficio.
Otro autor como Moraga (2015) asegura que los narcisistas se adaptan socialmente y pueden parecer las mejores personas del mundo. Por eso al principio sus técnicas de manipulación pueden pasar desapercibidas. Sin embargo, tienen conductas que llaman la atención y a veces pasamos de largo.
De hecho, la manipulación psicológica (o manipulación emocional) es el arma preferida de los narcisistas para controlar a las personas. Por eso, es importante que aprendas a detectar aquellos signos de manipulación y así saber cuándo poner límites a un narcisista.
7 signos para detectar la manipulación psicológica
1. En un principio parece la persona más encantadora del mundo, pero…
Las personas con personalidad narcisista suelen ser muy seductoras y amigables cuando comenzás a conocerlas. Pueden llegar a ser los mejores profesionales, amigos, familiares o vecinos. Sin embargo, en algún momento sale a la luz su verdadera identidad.
Su egocentrismo y necesidad de admiración constante van generando un resentimiento hacia las personas que los rodean, y pueden llegar a explotar o realizar comentarios desagradables hacia ellas.
Por eso, cuánto más conozcas a un narcisista es más probable que te encuentres con esas conductas disruptivas y amenazantes. Allí es cuando comienza a encenderse la alarma y deberías empezar a poner la atención en los rasgos de manipulación.
2. Es muy exigente con los demás
Las frases de manipulación muy comunes en un narcisista son las de “nadie lo hace mejor que yo” o “no vas a poder con eso”.
El narcisista critica constantemente a los demás menospreciando su esfuerzo y haciéndolos sentir inferiores.
Una técnica muy utilizada por el narcisista es hacer chistes o comentarios hirientes que luego justifican diciendo que “no fue para tanto” o “sólo era un chiste”. Por eso, va a utilizar el sarcasmo para burlarse de todos los defectos que encuentre y así reafirmar su aparente superioridad.
3. Es arrogante y no acepta las críticas
El manipulador es sumamente egocéntrico y soberbio. Su falta de empatía lo lleva a humillar a los demás, provocando intimidación y una búsqueda constante de confrontación.
Con esta técnica de manipulación psicológica, nunca te va a dejar ganar una discusión, ya que tiene una fuerte tendencia a querer tener la razón y busca ser admirado por otros.
Por fuera muestra una imagen de grandeza, pero detrás se oculta una autoestima débil, un sentimiento de insuficiencia y una carencia afectiva muy grande. Por eso, cuando llega el momento de asumir alguna responsabilidad… la culpa siempre es de los demás.
4. Suele victimizarse de manera exagerada
Cuando ocurre alguna discusión o conflicto con el narcisista, suele fingir una debilidad exagerada para obtener el cuidado de los demás. A veces esa debilidad puede ser una enfermedad, un malestar o una conducta como “romper en llanto”.
El objetivo de esta manipulación psicológica es abusar de la voluntad de la persona que se preocupa por él, despreciándolo si no cumple con sus deseos. De hecho, muchas veces se dice que están ejerciendo gaslighting sobre otros, lo que perpetúa aún más la manipulación.
5. Tiene una notoria necesidad de llamar la atención
Su inseguridad lo lleva a buscar la atención de los demás y está dispuesto a hacer lo que sea para lograrlo. Tiene un impulso de mostrarse todo el tiempo para ser validado y admirado, opacando a los demás e incluso menospreciándolos.
El manipulador narcisista puede llamar la atención de muchas maneras, que pueden ir desde fingir una dolencia… hasta exponerse a situaciones de riesgo. En cualquier caso, su objetivo principal es ejercer manipulación emocional para ganarse el interés de las personas.
6. Tiene dificultades para reconocer los límites
Su egocentrismo los lleva a ponerse metas demasiado ambiciosas y difíciles de alcanzar. Por esto, el narcisista llega a sobrepasar la voluntad de los demás ejerciendo formas sutiles de manipulación emocional para obtener lo que quiere. Y cuando obtiene un no como respuesta puede estallar de la ira o generar sentimientos de culpa en los demás.
Esta ambición exagerada provoca que el narcisista desee manipular a todo aquel que se interponga en su camino, lastimando a quienes lo rodean y también a sí mismo.
7. No puede conservar amistades durante mucho tiempo
Aunque el manipulador parezca carismático y amable, es difícil que pueda sostener un vínculo a largo plazo. Y esto ocurre porque generalmente va sobrepasando los límites de los demás hasta que éstos deciden alejarse.
Incluso a veces puede asegurar que esas personas no eran lo suficientemente buenas o inteligentes como para formar parte de su vida.
Si estás sospechando de una manipulación, este es un indicador clave para detectarla.
Hasta acá, te hemos dado una serie de herramientas muy importantes para identificar la manipulación psicológica. Es muy importante que se la detecte a tiempo ya que el narcisista va dejando una huella en sus víctimas, destruyendo su autoestima. Nunca es tarde para poner límites a un narcisista.
Sin embargo, también deberías saber que es difícil lograr que un narcisista logre recapacitar sobre sus conductas de manipulación. Es decir que por más que deseemos que la persona cambie, esto no siempre ocurrirá. Y a veces la opción más saludable es tomar precauciones y alejarnos.
Referencias bibliográficas
– Coderch, J. (2003). La personalidad narcisista de nuestro tiempo. Temas de psicoanálisis, 8, 11-33.
– Moraga, F. R. G. (2015). La tríada oscura de la personalidad: maquiavelismo, narcisismo y psicopatía. Una mirada evolutiva. Criminalidad, 57(2), 253-265.
– Porrúa, C., Rodríguez-Carballeria, A., Almendros, C., Escartín, J., Martín-Peña, J., & Santaña, O. (2010). Análisis de las estrategias de abuso psicológico en la violencia de pareja. Información psicológica, (99), 53-63.

Gabriela Millaman Rickert es estudiante avanzada de la carrera de Psicología de la Universidad Nacional de Mar del Plata (República Argentina).


