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La terapia transgeneracional nos ofrece herramientas para conectarnos con nuestro árbol genealógico y descubrir recursos y posibilidades que nos permitan experimentar nueva información de vida.
Descubre por qué indagar en la historia de tu familia puede ser útil para cortar patrones repetitivos, y cómo los dramas no resueltos y silenciados pueden manifestarse en nuestras vidas.
¡Acompáñanos en este fascinante viaje por el mundo de los secretos familiares y descubre cómo abordarlos de manera consciente y transformadora!
El secreto familiar: lo que no se habla nos afecta.
Cada ser humano nace con una huella filogenética que puede llegar a regular nuestras vidas de forma significativa, en la salud o en la enfermedad. Y aunque este trauma ancestral silencioso es una de esas realidades que juegan un papel importante en la vida diaria, poco conocemos de ellos y de nuestra propia historia ancestral.
En este artículo te mostramos cómo opera el secreto familiar, desde la óptica de la terapia transgeneracional.
¿En qué consiste la terapia transgeneracional?
El trabajo terapéutico transgeneracional colabora ofreciendo herramientas para conectar con el campo de recursos y posibilidades que nos ofrece nuestro árbol genealógico y la autorización que me puede otorgar, de experimentar nueva información de vida.
- ¿De qué me sirve indagar en las historias de mi familia?
- ¿Acaso, no es mejor dejar atrás las historias o las situaciones dolorosas?
- ¿Cómo debo cortar si me encuentro repitiendo el mismo patrón de dificultades que mis padres?
La salida terapéutica, implica como primer paso un acto de conciencia adulto de reconocerme como parte de una cadena generacional que me ha traído al mundo y de la que soy parte (SalomonSellam, 2009). Sería absurdo querer cortar esas fuerzas que me han dado existencia. La tarea es experimentar desde ese campo de información, iluminando con la conciencia e integrando todas las partes de un gran todo, del que soy parte. Así como el brote de un roble reconoce de qué madera está hecho y no pretende ser un nogal.
La herencia de los dramas no resueltos.
Un movimiento natural queda detenido, estancado, forzado. Por ejemplo, ante una muerte injusta de un niño por negligencia, no puedo reclamar o hacer Justicia. Algo queda sin metabolizar, sin salida. Sin embargo, en cada nueva generación, existe la posibilidad de que vuelva aparecer ese archivo oculto, para que de alguna manera pueda ser reconocido, arreglado, reparado.
Francoise Dolto, Nicolas Abraham y sus alumnos, así como también Ivan Boszormenyi-Nagy (1987) hace ya varias décadas, se planteaban el problema de la trasmisión transgeneracional de los conflictos no resueltos, de secretos “no dichos”, y llegan a conclusiones tales como que “la experiencia psíquica es el producto de experiencias colectivas que se codifican de manera inconsciente, a la cual la persona no tiene explicación”, como se citó en Anne Schutzemberger en su libro “¡Ay mis ancestros!” del año 2008.
¿Cómo percibo en mi vida esta información heredada?
Aprendo que tengo que armar una vida en función de detener una emoción de dolor, tristeza, bronca, ira. Naturalizo un modo de gestionar las emociones como el victimismo, la manipulación, la depresión, las adicciones, modos de gestionar que me detienen o bloquean mi fuerza vital.
Y la palabra emoción proviene etimológicamente de emovere. La emoción pide un movimiento. Aprender a gestionar las emociones tiene que ver con darle a la emoción la posibilidad de expresión, del gesto, de la acción, de la palabra que necesite para ser reconocida y abrazada.
Silenciar una emoción o una información requiere una exigencia de trabajo psíquico a todo el sistema familiar. Esto implica reconocer el trasfondo intersubjetivo, es decir un inconsciente grupal de la vida psíquica de cada persona. Desde esta perspectiva extendemos las fronteras de la comprensión del inconsciente. Cómo todo aquello que está conservado como campo de información de mi linaje.
Se hereda lo que se niega, en forma de alianza inconsciente. Y los descendientes del ancestro portador de un duelo bloqueado o un secreto perturbador, no están enterados de manera consciente de que están exigidos a realizar todo un trabajo psíquico destinado a comprender lo que sucede.
¿Cómo se manifiestan los dramas no resueltos y silenciados?
Y este esfuerzo psíquico llega como un molde o formato con un contenido que no fue dicho, por lo tanto, se presenta como un “Im-Pensado” que se presiente. Y entonces las vidas corren sobre el sustrato de sostener un silencio. Este será el molde que insistirá aparecer en formas variadas:
- No hay explicación que alcance
- Sensación de vergüenza y culpa
- Percepción persecutoria
- Que no se enteren los vecinos
- Naturalizo la mentira o la justifico
- Obsesión por la limpieza
- Tiendo a engañar y mentir
- Genero secretos propios
- Vivo con angustia mi propia soledad
- Desconfianza en mí, y en los demás en general.
- Aparecen en mi vida situaciones o personas que me hacen vivir violencia, engaños, (algo en resonancia a la escena dramática que ha quedado silenciada)
- Tengo un juicio muy estricto sobre los demás
- Susceptibilidad a la crítica ajena
- Deudas
- Amores imposibles
- Síntomas físicos.
Un fantasma informático: ese “algo” que se intuye.
Todo aquello que ha quedado por fuera de un reconocimiento simbólico, o emocional, o de la palabra, corre el riesgo de seguir funcionando dentro del sistema familiar bajo la forma de un “fantasma”, de algo que se intuye, pero que no se puede nombrar o pensar.
La transmisión de la vida psíquica entre las generaciones dentro del sistema familiar, nos sostiene dentro de una red de identificaciones que permite dar sentido al mundo. Posibilita también la conservación de la historia, la sensación de pertenecer, de ser parte de un linaje, de mantener sus costumbres y valores.
De la misma manera, impulsa a las fuerzas psíquicas tener que elaborar y comprender lo no resuelto por generaciones anteriores. Y esta dinámica puede ser una trampa de repetición, o un motor de cambio, de crecimiento, y de desarrollo de nuevas perspectivas.
Existo por las historias de mis antecesores, cada uno de sus movimientos, decisiones, fueron fundamentales para que ocurra mi existencia. Soy el resultado de todas esas historias, me componen y me dan un modelo para percibir y estar en el mundo.
¿Existe una salida terapéutica?
Cuando comienzo a comprender que formo parte de una cadena Transgeneracional, aprendo a leer los sucesos de mi vida en una historia más amplia que la propia individual.
¿Qué hago con todo esto, ahora que comienzo a comprender?
En primer lugar, dejo al inconsciente hacer su trabajo, éste ya está avisado de que la información guardada, está siendo develada actos de conciencia que me permite el estado de mayor presencia. Me mostrará los recursos, las sincronicidades, las personas, que permitan desarrollar nuevos aspectos, nuevos potenciales al servicio de mi desarrollo conciencial.
Le doy un espacio a la información, pero sobre todo a la sensación en el cuerpo que me acompaña, la escucho: al traer al presente esa sensación de fondo de insatisfacción, o tristeza, la permito, la dejo ser en su propio movimiento.
Este es un nuevo acto de conciencia, de reconocimiento. Y puedo distinguir cómo esa sensación tiene que ver conmigo, y a la vez que surge, se expresa a través mío, y paradójicamente, esa emoción no es quien Soy.
Lic. M. Eugenia Calvo
Referencias bibliográficas
– Abraham, N. y Torok, M. (1978). La corteza y el núcleo, Amorrortu, Buenos Aires.
Formada como Psicóloga en la UBA. Fue docente de la cátedra de Psicología Institucional en la facultad de Psicología de la UBA. Ejerció en el Hospital Rivadavia, (Bs As Argentina), en el Servicio de Dermatología con el equipo de psicólogas en la atención de pacientes y en la capacitación de médicos Dermatólogos en el ámbito de las enfermedades Psicosomáticas.
Realizó el Posgrado en “Psicología aplicada al campo de la Medicina” en la Universidad Favaloro (Argentina).
Participante y disertante de la 1ra y 2da Jornadas de Psicosomáticas del Hospital Rivadavia en el Servicio de Salud Mental.
Su última búsqueda se volcó hacia la Psicología Transpersonal y se capacitó en Bioneuroemción, PNL e Hipnosis Eriksoniana por el ieBNE (Instituto de Bioneuroemoción Español) y la facultad de Ciencias Médicas de la UNR.
Continuó su formación con el Dr. Salomon Sellam en el campo de la Psicosomática Clínica Humanista.
Formada en Las Cinco Leyes Biológicas del Dr Hamer, por el Dr. Felipe Espinosa. Cursó Seminario básico y Nivel de Profundización: Reinterpretando la clínica desde el modelo de las 5 Leyes Biológicas. Y Constelaciones Cerebrales Primer Nivel
Capacitadora de nuevos terapeutas en las técnicas de Biodescodificación aplicadas al Transgeneracional.
Dirigió el primer Curso de Biodescodificación y Transgeneracional, con puntaje docente por resolución Nro. 5972 del Consejo de Educación de Paraná, Entre Ríos (Argentina).

