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“Cuando un padre no se autoriza a hacer el duelo de un ser querido, tampoco autoriza a sus hijos a comenzar a hacerlo y terminarlo. Estos se ven en medio de una especie de Fidelidad Familiar Inconsciente que no les permite avanzar en su camino sin la autorización de sus ascendientes»
Salomón Sellam: El Síndrome del Yacente, un sutil hijo de reemplazo
¿Qué es un yacente en biodescodificación?
El Dr. Salomón Sellam, a quien tuve el gusto de conocer y tomar algunos seminarios de sus temáticas de Psicosomática Clínica Humanista, es quien acuñó este concepto y elaboró con ello un gran aporte, recapitulando también los desarrollos de la Psicogenealogía.
En la práctica, el Síndrome del Yacente o (Yaciente) recoge un gran abanico de manifestaciones físicas, conductuales y anímicas que tienen un factor en común. Todas ellas responden a la manifestación inconsciente de una fidelidad a un duelo bloqueado, no digerido por el sistema familiar.
¿Qué ocurre ante una muerte traumática familiar?
Cuando en una familia se vive el trauma de una muerte dramática, inesperada o temprana, el proceso de duelo queda coagulado ante la imposibilidad de tramitarlo o metabolizarlo por el exceso de carga emocional. Esto también se considera un verdadero Bioshock: aquello para lo cual no estamos preparados.
La muerte por accidente, o una muerte absurda, por mala praxis, por negligencia, por homicidio, suicidio, abortos, enfermedades en gente joven o niños, o padres que dejan a niños huérfanos, etc.
Muertes inesperadas o injustificables, dice el Dr Sellam.
Entonces frente a la imposibilidad de integrar la muerte de ese ser querido que sigue formando parte del sistema, ante su ausencia física, se intenta resolver el trauma silenciando el nombre de esa persona y/o bloqueando el dolor. De ello no se habla más, “para que no se pongan tristes”, para evitar sentir el desgarro de la pérdida, o no se menciona más a la persona, etc.
En definitiva, se niega la “presencia” de ese integrante del sistema como parte de él, porque su ausencia física es una herida abierta.
Duelos congelados en el tiempo
El trabajo del duelo nos obliga a dejar morir una parte de nosotros mismos. Y al atravesar todas las capas de dolor, estoy invitado a transformarme, a reinvertir en la vida. A veces es tan profunda la herida y no me siento con los recursos anímicos adecuados, que toda una dinámica familiar aprende a seguir adelante, sin hablar de lo que duele o a anestesiarse emocionalmente.
Las generaciones siguientes heredan esta estrategia, y ante un duelo simbólico como una separación, no tienen más recursos que insensibilizarse o por el contrario sentir una ruptura tan profunda que parece desproporcional ante el rompimiento de una pareja. A veces sucede que entonces, no puedo separarme de un vínculo que ya no es bueno para mí, porque no sé cómo asumir esa separación.
Pero el sistema familiar, como todo sistema tiene sus propias legalidades, y entonces va a intentar reparar esa pérdida (de la persona que no se menciona más), o la exclusión del dolor, y/o la tristeza y/o rabia, pasando a las generaciones siguiente la gestión de este archivo inconcluso.
Va a aparecer algún “sutil” hijo de reemplazo. Aquellos que porten algún aspecto de ese expediente perdido, para volver a traerlo.
Síntomas de un yacente o fantasma emocional
Un yacente, entonces, es una persona que nace para suplantar la memoria de un familiar muerto frente a la imposibilidad de aceptar ese destino. Es como si su vida manifestara estar moviéndose dentro del sistema mirando y señalando aquello que quedó sin integrar.
Estas son algunas de las características que señala en su libro el Dr. Sellam y también algunas más que he visto personalmente en mi propia experiencia de consultas de la entidad clínica denominada Yacente.
En la mayoría de los casos encontraremos el bloqueo en la tristeza. Gente que dice “Siempre me he sentido triste y no sé por qué”. Es gente que siempre está triste, pocas veces sonríen.
La vida es difícil o dramática o abonan una narrativa mental de víctimas o de inmolarse por los demás. O militan en alguna causa contra la injusticia, pero esto lo viven con bronca o resentimiento.
Muchas veces también además de la tristeza, hay rasgos de ira y malhumor con todo el entorno. Sentirse bajo una amenaza invisible de que algo les va a pasar, o de que se tiene que cuidar de alguna intriga o estafa o traición. Pueden tener arranques de furia o ira, como respuesta a una hipersensibilidad.
No se sienten con derecho al placer. Prefieren quedarse en casa que salir a dar un paseo o asistir a reuniones sociales reunión. No encuentran muchas motivaciones. Sienten culpa de sentirse amados por una pareja y se rompe el equilibrio entre el dar y el recibir, sintiéndose en deuda con los demás. Pueden también sentir culpa al gastar plata en ellos mismos. Y no se hallan cómodos con la sexualidad, pues no encuentran disfrute.
Se expresan hablando con un tono bajito, como si quisieran susurrar, y lo hacen para “no despertar al muerto”. O en el otro extremo tienen una energía desbordante y necesitan llamar la atención, son hiperkinéticos o son los payasos de las fiestas.
Algunas características de un yacente
Para reconocerlos (o reconocernos) podemos echar un vistazo a la forma de expresarse. Algunas de las expresiones habituales entre estas personas son:
– “Pareciera que los demás supieran vivir la vida y yo no”
– “Me merezco los fracasos”
– “No vivo mi vida”
– “Las cosas buenas le pasan a los demás”
– “Si hubiera podido hacer otra cosa…si pudiera cambiar las cosas…”
– “Tengo la impresión de que somos dos en mi interior”
– “Estoy desplomado, no me puedo mover”
– “Soy como un muerto viviente”
– “La vida es injusta”
– “Estoy muerto en vida”
– “Vivo colgado”
– “Siento una tristeza de fondo todo el tiempo”
– “Nada me apasiona”
– “Cuando todo termine y vea la película de mi vida…”
No hay que conocer al difunto. Para ser Yacente, es básico que la persona no haya conocido al muerto. Es decir, el familiar muerto, falleció antes de que se concibiera al yacente.
Tienen predilección por el color negro para vestirse, o colores oscuros o tristes: café, morado, gris. Los tatuajes y piercings también manifiestan la necesidad de llevar grabado en la piel un mensaje de por vida.
A veces es justo al contrario y compensan usando mucho blanco. Casi como etéreos.
Escuchan música triste, melancólica. Preferencia por rock sinfónico, música de película, nostálgica, tango, bolero, etc.
Los que llevan el mismo nombre del difunto o bien, llevan nombres de Ángeles o de sustantivos inmateriales: Cielo, nombre de estrellas, Brisa, Abril, etc.
O nombres como Renato, Donato, Bruno, Viviana, etc
Fechas:
- a) Fecha de Nacimiento, coincidente con la fecha de fallecimiento del difunto.
- b) Fecha de Concepción, coincidente con la fecha de fallecimiento del difunto.
- c) Fecha de Nacimiento, coincidente con la fecha de concepción del difunto.
Las enfermedades más típicas de un yacente
Las “ENFERMEDADES” asociadas al Síndrome del Yacente son aquellas que estarían ligadas a un duelo bloqueado transgeneracional.
Estas enfermedades nos pueden orientar a hacer una lectura del Transgeneracional buscando la reparación de un Yacente. NO quiere decir que esto es directamente la causa de “la enfermedad”, en mi experiencia como psicóloga, ubicar este “contrato inconsciente” favorece la toma de conciencia del proceso biológico que estemos atravesando y ubicar más recursos terapéuticos.
- Arterioesclerosis y Esclerosis Múltiple.
- Poliartritis reumatoide.
- Obesidad, sobrepeso, muchas veces, traemos cargando a un muerto.
- Enfermedades incapacitantes pulmonares: Bronquitis crónicas, asmas, insuficiencias respiratorias… Relacionadas con temáticas de miedo a la muerte o a la muerte de un ser querido. O a miedo, susto de amenaza en el territorio.
- Bruxismo: No permitirnos expresar el movimiento a través de la palabra o la mordida. Se detiene un movimiento con descarga emocional
- La diabetes: Tener que hacer vivir a un muerto que llevo dentro, necesito muchas reservas de azúcar para que se mueva
- Niños hiperactivos
- Apnea del sueño
- Sonambulismo
- Enfermedades mentales
- Problemas de fertilidad
¿Cómo sanar el Síndrome del Yacente?
Es importante destacar, que esta información no tiene como función crear o generar un problema donde no lo hay, sino iluminar algún aspecto de la vida que sintamos está deteniendo o bloqueando el flujo de nuestra expresión vital. Ya sea que tengo problemas con mis financias, la pareja, la profesión, síntomas molestos, etc.
Puedo tener un tatuaje, vestirme oscuro, ser anestesiólogo, escalar montañas, tener un grupo de rock progresivo y sentirme muy bien con quien soy.
Esto es un pantallazo de una temática profunda y reveladora. Todos llevamos un aspecto de Yacente, nos podemos reconocer en alguna de estas expresiones. Y sin embargo este archivo transgeneracional también me favorece a procesos de búsqueda artística, espiritual, filosófico, creativos que ofrecen una alternativa saludable y vital a este paquete de información que he recibido en herencia.
Nunca es tarde para trabajar el conflicto transgeneracional
Tomar conciencia de que vamos por la vida atravesados por hebras de información que se enlazan en nuestro ADN biológico y emocional es un paso fundamental para romper automatismos y creencias endurecidas, o rígidas acerca de la vida, del destino y de mi identidad.
Bienvenidos a este viaje por el tiempo, para darnos el permiso de conectar en un acto adulto de conciencia de que “soy responsable de la vida que fluye dentro mío y a través mío”.
Responsable: Respondo a la vida. Y eso ya es mi decisión. Puedo dejar de ser un poco menos fiel las estas lealtades invisibles del sistema familiar al cual pertenezco que me alejan del disfrute y de la conexión con aquello que me permita desplegar mis potenciales y ofrecerlos al mundo.
María Eugenia Calvo
Referencias bibliográficas
Sellam (2010). El Síndrome del Yacente. Un Sutil Hijo de Reemplazo. Editorial Bérangel: España.
Formada como Psicóloga en la UBA. Fue docente de la cátedra de Psicología Institucional en la facultad de Psicología de la UBA. Ejerció en el Hospital Rivadavia, (Bs As Argentina), en el Servicio de Dermatología con el equipo de psicólogas en la atención de pacientes y en la capacitación de médicos Dermatólogos en el ámbito de las enfermedades Psicosomáticas.
Realizó el Posgrado en “Psicología aplicada al campo de la Medicina” en la Universidad Favaloro (Argentina).
Participante y disertante de la 1ra y 2da Jornadas de Psicosomáticas del Hospital Rivadavia en el Servicio de Salud Mental.
Su última búsqueda se volcó hacia la Psicología Transpersonal y se capacitó en Bioneuroemción, PNL e Hipnosis Eriksoniana por el ieBNE (Instituto de Bioneuroemoción Español) y la facultad de Ciencias Médicas de la UNR.
Continuó su formación con el Dr. Salomon Sellam en el campo de la Psicosomática Clínica Humanista.
Formada en Las Cinco Leyes Biológicas del Dr Hamer, por el Dr. Felipe Espinosa. Cursó Seminario básico y Nivel de Profundización: Reinterpretando la clínica desde el modelo de las 5 Leyes Biológicas. Y Constelaciones Cerebrales Primer Nivel
Capacitadora de nuevos terapeutas en las técnicas de Biodescodificación aplicadas al Transgeneracional.
Dirigió el primer Curso de Biodescodificación y Transgeneracional, con puntaje docente por resolución Nro. 5972 del Consejo de Educación de Paraná, Entre Ríos (Argentina).

