¿Cómo elegir el mejor tratamiento psicológico?

Este artículo se actualizó hace:  10 meses ago

Durante la vida de una persona suceden una gran cantidad de situaciones que pueden conllevar tanto bienestar como malestar. Muchas circunstancias llegan a afectarnos emocional o psicológicamente, lo que nos lleva a preguntarnos si es momento de pedir ayuda.

Y esa ayuda puede provenir de amigos, familiares, actividades placenteras o también de profesionales de la salud mental. Es aquí donde nos preguntamos cómo elegir el mejor tratamiento psicológico o el mejor terapeuta.

Elegir el tratamiento adecuado no es tarea sencilla. Muchos pacientes eligen a sus terapeutas por simple comodidad o por recomendaciones, lo cual es absolutamente válido, pero… ¿sabías que existen muchos tipos de terapias psicológicas?

Spoiler alert: a lo largo de este artículo te darás cuenta de la importancia de elegir una psicoterapia basada en la evidencia, que cuente con demostraciones científicas en la eficacia de sus resultados.

terapia psicológica

Pero, antes que nada, queremos que sepas qué es un tratamiento psicológico y cuál es la terapia psicológica más efectiva hoy en día.

¿En qué consiste un tratamiento psicológico?

Podemos definir al tratamiento psicológico como una intervención profesional que tiene como objetivo la prevención y asistencia en problemas de salud mental. Un tratamiento puede tomar la forma de terapias individuales o grupales, presenciales o de modalidad online.

A través del tratamiento psicológico, el terapeuta observa, interpreta, evalúa y diagnostica a sus pacientes, para elegir el método de intervención más adecuado y que logre modificar el sufrimiento que fue motivo de consulta (Caballo, 2008; Pérez Álvarez et al., 2018).

En sencillas palabras, si queremos responder a la pregunta sobre qué es un tratamiento psicológico, podríamos resumirlo en la búsqueda de incrementar el bienestar y contribuir al desarrollo de recursos emocionales.

Es importante mencionar que un tratamiento puede ser útil para todas las personas que quieran mejorar su desempeño en algún área o alcanzar mayor bienestar, y no simplemente para pacientes con psicopatologías graves.

Y ahora, vamos a la pregunta del millón: ¿cuánto dura un tratamiento psicológico? ¿Es normal que un paciente se mantenga durante años con el mismo terapeuta?

¿Cuánto dura un tratamiento psicológico?

Las personas que están dudando si comenzar o no un tratamiento, probablemente se estén preguntando cuánto dura.

Durante nuestras vidas pueden pasar una gran cantidad de situaciones que nos hagan mantener o retomar la terapia… pero lo cierto es que, en términos éticos, debería tener un cierre.

En muchas ocasiones, existen algunos terapeutas que no se mantienen actualizados en investigaciones sobre psicoterapia, ni se han formado en prácticas validadas científicamente. Esto lleva a que mantengan a sus pacientes en tratamiento psicológico por tiempo indeterminado por no poder resolver los problemas que los aquejan.

Si hablamos de la psicoterapia basada en la evidencia, se ha demostrado que las intervenciones suelen durar algunas semanas o sesiones, sobre todo cuando se trata de problemas urgentes que requieren de soluciones inmediatas (Chambless et al., 1996; Kraus et al., 2011).

Por supuesto, cada caso particular depende de la gravedad de la situación. Sin embargo, siempre hay que estar atentos a las psicologías más efectivas.

¿Cuál es la terapia psicológica más efectiva?

Generalmente se piensa a un psicólogo como una persona que sólo escucha y anota cosas en su libreta, mientras su paciente recostado en un diván le cuenta sus traumas. Pero esta situación difiere mucho de lo que sucede realmente.

Un psicoterapeuta hace mucho más que escuchar y dar consejos. Por lo general, realiza preguntas, interviene, brinda tareas. Y no sólo eso. Todo terapeuta debería basar su trabajo en la evidencia disponible que ofrecen los distintos enfoques psicológicos.

Esto que acabamos de mencionar implica que un tratamiento psicológico es mucho más que un simple “arte” que se basa en la intuición y en ser buenas personas. Los resultados eficaces de una terapia dependen de los conocimientos y destrezas técnicas que el profesional posea.

Guía de tratamientos psicológicos eficaces

Tener presente una cierta guía de tratamientos psicológicos eficaces es tan importante para el terapeuta como para el paciente.

Muy diferente a lo que suele creerse desde el sentido común, los pacientes o consultantes deben tomar un papel activo en su tratamiento. Esto significa que deben conocer el enfoque de su psicólogo y también deben tomar decisiones respecto a la continuidad (o no) de su terapia.

Una guía de referencia rápida de tratamientos psicológicos con apoyo empírico, tiene en cuenta las preferencias del paciente, el historial clínico, las competencias del terapeuta y los factores socioculturales que hacen que un enfoque sea más adecuado que otro (Pérez Álvarez et al., 2018).

Por un lado, tenemos a la terapia cognitivo-conductual (TCC) que es de las más utilizadas en la actualidad. Este enfoque cuenta ya con más de medio siglo de investigaciones y manuales de intervención. Por ejemplo, el manual para el tratamiento cognitivo conductual de los trastornos psicológicos de Caballo (2008) es uno de los compendios más populares y que cuenta con una sólida evidencia.

Este tipo de terapia prioriza las intervenciones breves, estructuradas y con objetivos claros. Una vez que se cumplen los objetivos del tratamiento psicológico, el paciente es dado de alta. Para lograrlo, el terapeuta trabaja para modificar conductas, hábitos, creencias y pensamientos automáticos.

Por otro lado, también existen intervenciones que son denominadas como “terapias de la tercera generación”. Aquí encontramos a la Terapia Cognitiva Basada en Mindfulness (MBCT, por sus siglas en inglés) cuyos precursores fueron Segal, Williams y Teasdale (2018).

Esta terapia se centra en la creación de técnicas de relajación y control de la ansiedad o la angustia. Puede combinarse con la TCC ante el tratamiento psicológico de determinados trastornos como el de la ansiedad generalizada o la depresión.

Por último, dentro de la tercera generación también existe un tratamiento denominado Terapia de Aceptación y Compromiso (TAC). Su objetivo es crear una vida plena, llena de sentido, aceptando el dolor como necesario para alcanzar el bienestar. Le presta suma atención al lenguaje, las narraciones y la cognición (Pérez Álvarez et al., 2018).

Ejemplo: tratamiento psicológico para trastornos del sueño

Si nos enfocamos en el caso del tratamiento psicológico para trastornos del sueño, podríamos afirmar que la Terapia Cognitivo-Conductual es de las que cuenta con mayor evidencia para poder brindar un tratamiento adecuado.

¿En qué consiste el tratamiento psicológico para trastornos del sueño? En términos generales, el terapeuta se interesa en ayudar al paciente a crear pautas para conseguir la desactivación cognitiva y física antes de ir a dormir.

Seguramente, el psicólogo se base en algún manual para el tratamiento cognitivo conductual de los trastornos psicológicos y deba realizar algunas rápidas investigaciones para saber qué método se adecúa mejor a su paciente (Caballo, 2008).

Es probable que haya algunos problemas asociados al trastorno del sueño. De hecho, es común que se mencione que todo síntoma esconde algo más profundo… y es cierto.

Por ejemplo, la ansiedad y las creencias fuertemente arraigadas son una de las causas principales de los síntomas de los trastornos del sueño: no poder parar de pensar, tener una alta activación fisiológica, sentir incomodidad, entre otros.

Para lograr una mejoría, es necesario trabajar en los hábitos higiénicos y saludables. De esta manera, sesión a sesión, el paciente irá mejorando su desempeño (mejor conocida como autoeficacia) para poder manejar los pensamientos que lo aquejan y de esta forma poder alcanzar un sueño saludable cada vez más rápido (Barber, 2018).

Como siempre decimos: no existen recetas mágicas. Pero la ciencia y su evidencia nos permite encontrar aquello que más se le parece: resultados eficaces.

Importante: Este artículo es exclusivamente informativo. En Psicomentando no diagnosticamos ni recomendamos tratamientos. En caso de que necesites ayuda, consultá con un profesional.

Referencias bibliográficas

  • Barber, J. P., Connolly, M. B., Crits-Christoph, P., Gladis, L., & Siqueland, L. (2000). Alliance predicts patients’ outcome beyond in-treatment change in symptoms. Journal of consulting and clinical psychology, 68(6), 1027.
  • Caballo, V. E. (Ed.). (2008). Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos (Vol. 2). Siglo Veintiuno de España.
  • Chambless, D. L., Sanderson, W. C., Shoham, V., Johnson, S. B., Pope, K. S., Crits-Christoph, P., … & McCurry, S. (1996). An update on empirically validated therapies. The clinical psychologist, 49(2), 5-18.
  • Kraus, D. R., Castonguay, L., Boswell, J. F., Nordberg, S. S., & Hayes, J. A. (2011). Therapist effectiveness: Implications for accountability and patient care. Psychotherapy research, 21(3), 267-276.
  • Pérez Álvarez, M., Fernández Hermida, J. R., Fernández Rodríguez, C., & Amigo Vázquez, I. (2018). Guía de tratamientos psicológicos eficaces II (Vol. 2). Comercial Grupo ANAYA, SA.
  • Segal, Z., Williams, M., & Teasdale, J. (2018). Mindfulness-based cognitive therapy for depression. Guilford Publications.
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