Tratamiento psicológico para la ira en niños y adolescentes

La niñez, la preadolescencia o la adolescencia en sí misma son etapas sumamente agitadas en la vida de las personas. Por esta razón, no es nada llamativo que los jóvenes comiencen a mostrar algunos cambios de conducta, sobre todo aquellos que tanto fastidian a los adultos.

Todos sabemos que la característica principal del adolescente es la rebeldía y la desobediencia. Incluso podría decirse que es una conducta esperable en ellos. Sin embargo, en ocasiones esta rebeldía puede escalar hasta convertirse en verdaderos problemas de conducta: falta de control de la ira e impulsividad.

Para los padres, el control de la ira en los niños y adolescentes es una gran preocupación. ¿A qué se debe? ¿Serán síntomas de alguna enfermedad? ¿Cómo se puede manejar?

Te traemos este artículo para despejar todas tus dudas.

¿Qué trastornos se asocian a la falta de control de la ira?

Lo cierto es que la ira no siempre es sinónimo de patología, pero sí es importante estar atentos por si estos comportamientos son en realidad señales de algún problema que comienza a desarrollarse.

En cualquier caso, todo tratamiento psicológico para la ira incluirá una evaluación psicológica que ayude a confirmar o descartar algún diagnóstico. Y este proceso debe hacerse lo antes posible para poder brindarle al niño o adolescente el mejor plan de acción, y evitar que empeore su calidad de vida.

ira en adolescente

Echemos un vistazo a los diagnósticos que más se relacionan con la falta de control de la ira en adolescentes y niños: TDAH y Trastorno Negativista Desafiante.

TDAH y Trastorno Negativista Desafiante

El Trastorno Negativista Desafiante (también llamado trastorno oposicionista desafiante) es uno de los diagnósticos que más se asocian a las explosiones de ira en adolescentes y pre adolescentes. Pero… ¿cómo nos damos cuenta de su aparición?

Si observas que el joven manifiesta patrones persistentes de ira, con irritabilidad fácil, desobediencia y resentimiento a la autoridad, es probable que padezca este trastorno.

El otro trastorno compatible con la ira podría ser el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad en niños y adolescentes (TDAH), el cual generalmente se asocia simplemente con una dificultad atencional pero que también tiene repercusiones en el comportamiento (Brown et al., 2017).

En muchos casos incluso el TDAH y Trastorno Negativista Desafiante están tan relacionados, que uno de ellos termina desencadenando al otro. ¡Es muy importante estar alertas!

Seguramente el joven niño o adolescente no piense que su conducta es un problema. De hecho, muchos se quejan de que sus padres exageran y los culpan sin razón (Navarrete Acuña & Ossa, 2013).

Además, el TDAH y Trastorno Negativista Desafiante son padecimientos no tan conocidos por la población. Por lo que, en muchos casos, estas enfermedades pasan desapercibidas o no se les da la importancia que deberían tener, siendo imposible su tratamiento psicológico.

Para ajustar la mirada, tenemos que conocer los síntomas del trastorno negativista desafiante y también los síntomas del TDAH en niños y adolescentes.

Síntomas del Trastorno Negativista Desafiante

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (American Psychiatric Association, 2013) se utiliza a nivel internacional para establecer diagnósticos. Allí se enumeran ciertos criterios que deben estar presentes por lo menos durante seis meses como mínimo.

  • Estado de ánimo inestable e irritable.
  • Conducta desafiante, oposicionista y en búsqueda de generar discusiones constantes.
  • Resentimiento y conductas vengativas ante el enfrentamiento con los adultos.

Síntomas del TDAH en niños y adolescentes

Por su parte, los síntomas del TDAH en niños o adolescentes pueden ser muy variados, por lo que resulta sumamente difícil poder identificarlo y diferenciarlo de otros trastornos. Podemos observarlo en los siguientes indicadores, establecidos también por el DSM-V (APA, 2013):

  • Facilidad para distraerse, junto con la incapacidad para mantener la atención durante largo tiempo.
  • La búsqueda constante de nuevos estímulos.
  • Impaciencia.
  • Dificultad para organizarse.
  • Impulsividad verbal y de la conducta.
  • Cambios bruscos del estado de ánimo.
  • Inquietud.
  • Dificultad para relacionarse con otros.
  • Ataques de ira.
  • Dificultad para reflexionar sobre las consecuencias de las propias acciones.

Tratamiento para el control de la ira: ejemplos

Si eres un adulto preocupado por el control de la ira en los niños o adolescentes, seguramente te estarás preguntando cuál es el mejor tratamiento posible… y vas por buen camino.

A menudo no se le da la relevancia que merece este problema, y se ignora el hecho de que un tratamiento psicológico para la ira puede llegar a mejorar totalmente la calidad de vida de todos los implicados.

Lo primero que debes saber es que un tratamiento debe incluir necesariamente la participación de los padres o entorno familiar. Las personas a cargo del joven, pueden hacer mucho para cambiar esta situación tan dramática para la familia (Navarrete Acuña & Ossa, 2013).

Durante las entrevistas, el psicólogo analizará los factores que se encuentran implicados: la escuela, los amigos, la historia familiar, el consumo de sustancias, la genética, entre otros.

Luego de arribar a un diagnóstico, se podrá elegir el tratamiento para el control de la ira en adolescentes y niños más adecuado.

Tratamiento para Trastorno Negativista Desafiante

Ahora sí, ¿cómo tratar el trastorno negativista desafiante? Se ha demostrado que el tratamiento psicológico ideal incluye la terapia cognitivo-conductual, por un lado, y el tratamiento farmacológico por otro.

La terapia incluye algunas famosas técnicas de control del comportamiento, como la llamada “economía de fichas”, utilizada tanto en niños como en adolescentes (Soler, et al., 2009). El propósito es eliminar una conducta, por lo que requiere de una gran consistencia y disciplina por parte de los adultos.

Los padres y maestros deberían buscar todas aquellas actividades que resultan placenteras para el joven, y las cuales disfrutan libremente sin restricciones. Con la economía de fichas, esas actividades pasan a tener un precio simbólico (las fichas) que el niño o adolescente puede comprar sólo si realiza determinadas tareas.

Poco a poco, y con ayuda de la medicación prescrita, los síntomas del trastorno negativista desafiante irán disminuyendo.

Tratamiento psicológico para niños con TDAH

Similar al tratamiento psicológico anterior, aquí la terapia cognitivo-conductual y la psicofarmacología vuelven a ser las protagonistas. El principal objetivo es buscar la mejor manera de adaptarse al TDAH, ya que se trata de un trastorno crónico.

la ira en niños

El terapeuta buscará potenciar aquellas características positivas y saludables de la enfermedad, tales como la creatividad y la capacidad de iniciativa. Estas habilidades pueden desarrollarse para que el niño o adolescente realice aquellas actividades en las cuales le irá mucho mejor.

También se trabaja en la tolerancia a la frustración, la creación de rutinas y normas para obtener recompensas luego de realizar ciertas tareas.

¡Atención! No todo es patología

Por supuesto, es necesario aclarar que no todo problema de control de la ira en adolescentes y niños es indicio de una patología subyacente.

Por eso es tan importante acudir a un profesional de la salud, y no realizar diagnósticos apresurados y sin asesoramiento técnico.

Un psicólogo contará con las herramientas necesarias para arribar o no arribar a un diagnóstico. En cualquier caso, sabrá elegir el tratamiento psicológico para la ira más adecuado.

Importante: Este artículo es exclusivamente informativo. En Psicomentando no diagnosticamos ni recomendamos tratamientos. En caso de que necesites ayuda, consultá con un profesional.

Referencias bibliográficas

  • American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorder (5th ed.). Washington, DC: Author.
  • Brown, N. M., Brown, S. N., Briggs, R. D., Germán, M., Belamarich, P. F., & Oyeku, S. O. (2017). Associations Between Adverse Childhood Experiences and ADHD Diagnosis and Severity. Academic pediatrics, 17(4), 349–355.
  • Navarrete Acuña, L., & Ossa, C. (2013). Estilos parentales y calidad de vida familiar en adolescentes con conductas disruptivas. Ciencias psicológicas, 7(1), 47-56.
  • Soler, F., Herrera, J. P., Buitrago, S., & Barón, L. (2009). Programa de economía de fichas en el hogar. Diversitas: perspectivas en Psicología, 5(2), 373-390.
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