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La evaluación psicológica y el uso de técnicas es quizás el ámbito más intrigante de la psicología.
Desde el sentido común, suele pensarse que la única herramienta que tiene la psicología es la escucha y la conversación. ¡Nada más alejado de la realidad! Aunque dialogar con otros es una parte importante de los psicólogos, lo cierto es que existe toda una gama de técnicas de evaluación psicológica que se utilizan día a día y que permiten develar aquello que se esconde a simple vista.
De hecho, la entrevista en sí misma es una técnica y un excelente ejemplo de evaluación psicológica.
En este artículo nos interesa que conozcas de qué se trata este campo de la psicología, cuáles son los objetivos de la evaluación psicológica y, fundamentalmente, qué diferencias tiene respecto a lo que llamamos “valoración psicológica”. ¡Muchos cometen el error de creer que hablan de lo mismo! Veamos de qué se trata cada una.
¿Qué son las técnicas de evaluación psicológica?
Toda evaluación psicológica debe recurrir a lo que se llaman técnicas o tests psicológicos. Si ya pasaste por un proceso terapéutico, un proceso de selección de personal o una cita en la justicia, seguramente te habrás dado cuenta de que el profesional te administró una serie de técnicas de evaluación psicológica.
Y es que todo profesional de la salud, como un psicólogo, debe recurrir en algún momento a ciertos recursos que le permitan obtener datos de aquello que no se ve con una simple observación.
En este sentido, la evaluación psicológica implica toda una serie de procedimientos que cuentan con rigurosidad científica, y que sirven para arribar a un diagnóstico.
Autoras reconocidas en el ámbito, como las psicólogas Fernández-Ballesteros (1993) y Borja (2015), hablan del proceso de evaluación psicológica, es decir, que evaluación psicológica implica una serie de pasos establecidos, y no simplemente un hecho único que determinará algo de una vez y para siempre.
Para recolectar toda la información necesaria, los psicólogos se valen de lo que se denominan técnicas psicométricas y proyectivas. ¿De qué se tratan?
¿Cuáles son las técnicas psicométricas y proyectivas en psicología?
Entre las técnicas psicométricas se pueden encontrar aquellas de “screening” para evaluar presencia de sintomatología, test de personalidad normal y patológica, test de inteligencia, de actitudes o rasgos, entre otros (Cortada de Kohan, 1999).
Aquí se habla más de “ponderar”, “calcular” o “medir” ciertas características de la persona, ya que arroja datos sumamente precisos que permiten comparar con el resto de la población.
Entre las técnicas proyectivas se encuentran las técnicas gráficas o las de estimulación visual como el famoso test de Rorschach, mejor conocido como “el test de las manchas”, que se enfocan en determinar aspectos generales de la personalidad del sujeto (García Arzeno, 1993).
Estas técnicas de evaluación psicológica indagan aquellos elementos que permanecen más ocultos. De hecho, las técnicas proyectivas en psicología buscan que el sujeto “proyecte” algo de su inconsciente.
Por supuesto, el profesional no tomará todas las pruebas al azar o por simple intuición. Debe elegir muy cuidadosamente aquellas técnicas que le servirán mejor para sus objetivos.
¿Cuáles son los objetivos de la evaluación psicológica?
Los objetivos de la evaluación psicológica pueden ser tantos como los motivos de consulta que existen (Borja, 2015). Pensemos en la gran cantidad de situaciones que exigen algún tipo de examen psicológico: los procesos judiciales, peritajes forenses, selección de personal en una empresa, un tratamiento de psicoterapia, entre muchas otras.
Toda evaluación tiene como objetivo medir, predecir o determinar algunas de las siguientes variables:
- Capacidades cognitivas tales como la atención, la memoria o el lenguaje.
- Los estilos y rasgos de personalidad.
- Las habilidades sociales y la relación con familiares, amigos o entorno laboral.
- Presencia de síntomas o posible patología.
¿Cuál sería un ejemplo de evaluación psicológica?
Para entender la importancia de la evaluación clínica psicológica, tomemos como ejemplo el caso de un paciente que acude a terapia por un gran malestar en varios ámbitos de su vida.
El profesional seguramente hará uso de su técnica predilecta: la entrevista. Ninguna prueba psicológica puede aplicarse sin la ayuda de la entrevista, que incluso puede dejar en evidencia las discrepancias entre lo que dice el paciente y los resultados posteriores en las otras pruebas.
Durante la primera consulta también deberá elegir una batería de técnicas de evaluación psicológica. Supongamos que nuestro paciente está preocupado porque tiene síntomas compatibles con alguna patología, como la depresión o la ansiedad.
Teniendo en cuenta la información que el sujeto nos trae, entonces el psicólogo podrá elegir aquellas técnicas psicométricas y proyectivas que mejor se adecúen: técnicas de screening o presencia de síntomas, de personalidad, o alguna que determine la presencia de una patología.
Una vez que se hayan realizado las pruebas, la siguiente tarea será interpretarlas a la luz de los criterios científicos. El análisis se realiza en función de una normalidad estadística, o aquellos factores que son esperables (o no) en cada persona.
En cada parte de este proceso, corresponde que el paciente sepa que está siendo evaluado y finalmente también deberá conocer qué resultados arrojaron las técnicas administradas.
La evaluación psicológica completa permitirá arribar a ciertas conclusiones y finalmente podremos avanzar con aquello que se llama “valoración psicológica”.
¿Qué es y cómo se hace una valoración psicológica?
La valoración psicológica involucra todos aquellos procesos que ayudarán a deducir y determinar cómo es la forma de ser de un sujeto, su comportamiento, su situación o su patología.
Pero… ¿Cómo se hace una valoración psicológica? Se realiza gracias a lo que muchos profesionales llaman “criterio clínico”. Esto quiere decir que la valoración depende principalmente de un análisis, una interpretación que alcanza el psicólogo luego de haber recolectado cierta cantidad de información.
La valoración psicológica está ligada a una percepción subjetiva del profesional evaluador. ¿Por qué? Porque se trata de una persona que también tiene formas de ser, y toda una formación teórica detrás, la cual servirá como un “lente” al momento de realizar deducciones o arribar a un diagnóstico (García Arzeno, 1993).
¿Cuál sería un ejemplo de una valoración psicológica?
Dentro del mundo de la psicología, existen profesionales que adhieren a tal o cual marco teórico, el cual funcionará como guía al momento de evaluar, diagnosticar y tratar a sus pacientes.
Por ejemplo, un terapeuta psicoanalista seguramente se valga de técnicas proyectivas en psicología para evaluar, diagnosticar y tratar a un paciente que tiene episodios maníacos. El psicoanalista tendrá una valoración psicológica tendiente al diagnóstico de “trastorno maníaco depresivo”.
Pero supongamos que este paciente es tratado por otro profesional, uno que adhiera al uso de técnicas psicométricas. Seguramente establezca otra valoración psicológica, porque su formación lo lleva a diagnosticarlo con “trastorno bipolar”.
En ambos casos, el paciente puede atravesar un tratamiento exitoso que le mejore la calidad de vida, incluso aunque la valoración haya sido distinta.
Para entender en profundidad de qué se trata este proceso, veamos cuál es la diferencia entre evaluación y valoración psicológica.
¿Cuál es la diferencia entre evaluación y valoración psicológica?
Evaluación y valoración son dos procesos íntimamente relacionados, aunque con sutiles diferencias.
Si tomamos cualquier ejemplo de una valoración psicológica que no tenga en cuenta la evaluación ni el uso de pruebas, observaremos que el profesional se queda a mitad de camino. ¿Por qué? Porque el uso de técnicas de evaluación psicológica es la que brinda objetividad a todo el proceso en sentido amplio.
En efecto, evaluar siempre implicará una valoración… pero con la certeza de que los datos son verídicos y estarán menos “contaminados” por la percepción del profesional.
La valoración psicológica es la que permite entender la importancia de la evaluación clínica psicológica: sin ella, la valoración se quedaría solamente en una simple apreciación, sin fundamento científico ni datos reales que la respalden.
Referencias bibliográficas
- Borja, L. E. A. (2015). Evaluación psicológica: Historia, fundamentos teórico-conceptuales y psicometría. Editorial El Manual Moderno.
- Cortada de Kohan, N. (1999). Teorías psicométricas y construcción de tests. In Teorías psicométricas y construcción de tests (pp. 134-134).
- Fernández-Ballesteros, R. (1993). Introducción a la evaluación psicológica. Pirámide.
- García Arzeno, M. E. (1993). Nuevas aportaciones al psicodiagnóstico clínico. Buenos Aires, Argentina. Nueva Visión.

Gabriela Millaman Rickert es estudiante avanzada de la carrera de Psicología de la Universidad Nacional de Mar del Plata (República Argentina).
