¿Por qué me comparo con los demás?

Este artículo se actualizó hace:  10 meses ago

Seguramente te ha pasado muchas veces que has dejado de salir de fiesta porque no te gusta cómo te queda tu outfit, o has dejado de hablar en una clase por miedo a quedar mal, o resignaste tu sueño de ser cantante o artista por sentir que no tienes las capacidades necesarias para que te vaya bien.

Si estas cosas no te han sucedido, estoy segura de que esta sí: pasas horas frente al celular viendo en las redes sociales la vida “perfecta” que tienen los demás y, aunque te de vergüenza admitirlo, sientes envidia de que tu vida no sea igual de fabulosa y tu autoestima disminuye cada vez más.

No te preocupes, no hay nada de malo con tu mente. En este artículo te cuento la respuesta a la pregunta “¿por qué me comparo con los demás?”

Comparación social

Todo en la mente tiene un objetivo y compararse no es una excepción a la regla. Sin embargo, la comparación no es el acto principal, sino consecuencia de otra cosa.

Leon Festinger (1954) en su Teoría de la Comparación Social postuló que nos comparamos con otros para hacernos una idea clara de nuestras habilidades, capacidades y aptitudes en ciertas tareas, es decir, cree en la existencia de cierto impulso en los humanos que los motiva a obtener autoevaluaciones rigurosas.

Ahora bien, cierto grado de comparación social nos permite sobrevivir en el mundo.

Por ejemplo, compararme con un piloto de fórmula uno será útil para mi supervivencia porque me permitirá saber que no tengo las capacidades y aptitudes para subirme a un auto y manejar a más de 200km/h.

O, también, me salvaría de la cárcel compararme con un cirujano, al darme cuenta de que no puedo entrar en un quirófano a operar a una persona porque no tengo ningún conocimiento para hacerlo.

No te distraigas con la comparación.

¿Qué tienen que ver las habilidades de las personas con las mías?

Aunque no estemos de acuerdo, las habilidades de las personas que nos rodean influyen en cómo percibimos las nuestras ¿por qué? Porque las habilidades de los demás van a crear el nivel general en el que vamos a localizarnos.

Entonces, teniendo un mapa mental de habilidades, vamos a tener la información necesaria para saber en qué lugar de la escala nos encontramos y qué tipo de habilidades, capacidades y aptitudes nos faltan desarrollar para llegar a cumplir nuestra meta.

Entonces, si compararme con los demás me ayuda a saber qué habilidades tengo que desarrollar para alcanzar mis objetivos…

¿Por qué es malo compararme con los demás?

Cuando nos comparamos con el resto siempre, sin excepción, terminamos perdiendo porque infravaloramos nuestras capacidades y aptitudes y le damos mucho más valor a las del resto.

Sin embargo, un buen ejercicio es preguntarse ¿con quién me estoy comparando? ¿por qué me siento menos que tal persona? ¿qué tiempo le dediqué a esta habilidad que tiene el otro y yo no?

Por ejemplo, yo hago música desde que soy chica. Sin embargo, no pude desarrollar mis habilidades musicales al 100% porque ocupé mi tiempo en trabajar y en estudiar Psicología.

Entonces, si me comparara con músicos famosos como Ed Sheeran, Zoe Gotusso o Adele, obviamente voy a sentir que mis capacidades son muy malas, que están por debajo de la media. ¿Eso significa que mi música y mis habilidades son malas? NO. Simplemente significa que tengo que trabajar más en eso si es lo que realmente quiero.

Por eso, es de vital importancia escoger bien con quién vamos a comprarnos y analizar las conclusiones que sacamos en base a lo que queremos lograr y “supuestamente” no tenemos.

Amor propio.

Cuando nos comparamos con otras personas, nos vamos apagando de a poco. Nos quedamos sin energía y dejamos de lado las cosas buenas que tenemos. Algunas de las consecuencias de no poder dejar de compararnos con los demás son:

  • Baja autoestima: compararnos con el resto hace que disminuya nuestra autoestima, que dejemos de querernos y valorarnos. Al no alcanzar lo que los medios de comunicación llaman “éxito” o cánones de belleza nuestra autoimagen se va empobreciendo hasta dejarnos completamente desvalidos sin confiar en nosotros mismos, generando muchas inseguridades.
  • Autoexigencia: al compararnos con modelos ideales, nuestra autoexigencia va a ir en aumento de la mano del estrés, sin permitirnos fallar ni en lo más mínimo, poniendo en nosotros mismos una carga desmedida e imposible de cumplir.
    Al sumar el factor estrés a nuestra rutina, nos vamos a ver cada vez más imposibilitados de cumplir nuestras metas, porque nuestras actividades van a estar dirigidas a intentar disminuirlo, alejándonos de quienes somos.
  • Dificultades con tu entorno cercano: la comparación constante con otros va a hacer difícil el hecho de poder admirar a tu gente cercana, a tu familia, amigos y esto derivará en una necesidad de validación a través de la crítica. Al criticar constantemente a tu red de apoyo para obtener aceptación, lo que lograrás es que se alejen de vos y desconectar por completo de la gente que te quiere.
  • Relaciones tóxicas: la autoexigencia, la baja autoestima y la comparación van a facilitar la dependencia emocional, la inseguridad en la pareja y los celos desmesurados. Al seguir un patrón constante de comparación, vas a entrar en un círculo vicioso, en dónde te sentís vacía o vacío y tu pareja lo llena, requiriendo cada vez mayor atención, aumentando la posibilidad de terminar en una relación tóxica.

Ahora sí, la parte más esperada del post:

¿Cómo dejar de compararme con otros?

En primer lugar, te aconsejo comenzar una terapia psicológica para acompañar tu proceso ya que no es algo fácil de lograr. Te voy a dar algunos consejos que me han servido para dejar de compararme con los demás, espero te sirvan:

Ser consciente

El primer paso es ser consciente. No podemos trabajar en un problema si no sabemos que lo tenemos. La clave principal es poder observar nuestras conductas y pensamientos que surgen al compararnos con otros.  La idea es des-automatizar la comparación, comenzar a hacerlo de forma consciente.

Dejar de lado las redes sociales

No estoy diciendo que borres tu cuenta de Instagram, Tik Tok o Facebook; simplemente, que tengas cuidado. Lo que vemos no es 100% real. Todos los usuarios de las redes muestran su lado más lindo, más exitoso (¿cuántas veces te sacaste ochenta fotos para terminar eligiendo y subiendo la que saliste mejor?)

Estoy segura de que, al igual que vos, las modelos o influencers con más de 200K en Instagram también se comparan con el resto, también tienen problemas, lloran, se deprimen, sufren, se odian a sí mismas; simplemente eligen no mostrarlo. Y todos creemos que en realidad su vida es perfecta y esto facilita que nos comparemos con ellas.

Si sientes que cada vez que entras a alguna red social terminas sintiéndote peor que antes, tal vez es momento de que consideres dejar de usarlas por un tiempo o, al menos, controlar el tipo de contenido que consumís.

Que el foco sea tu propia vida

De la mano de lo anterior, te aconsejo que le des menos importancia a la vida de las demás personas y el foco lo pongas en vos. Mario Pergollini una vez dijo:

 es difícil ser alguien con ideas innovadoras si pasas el día viendo lo que hace todo el mundo en las redes, así no hay tiempo ni motivación para romper con nada. Solo vivís intentando nivelarte con la media

Entonces, sé muy bien que no es algo sencillo que se hace de un día para el otro. Pero para empezar a trabajar en tu cambio te traigo una tarea. Escribe y responde las siguientes preguntas:

  • ¿Qué me gusta de mí?
  • ¿Qué me gusta de mi vida?
  • ¿Qué me gustaría cambiar?
  • ¿Cómo me ve la gente que me quiere?
  • ¿Qué tengo para dar?
  • ¿Qué estoy haciendo para alcanzar mis objetivos?
  • ¿Cómo me hace sentir compararme?
  • ¿Realmente saco algo bueno comparándome?

Me gusta pensar que todos tenemos una barrita de energía en la vida, como la del celular. Si gastamos mucha energía comparándonos con otros no nos va a quedar nada para enfocarnos en nosotros mismos o en nuestros proyectos. Anímate a mirar hacia adentro.

La imperfección está permitida

You are beautiful.

No somos tontos, sabemos muy bien que la perfección es una utopía. A lo sumo, podrá existir la perfección, pero en un único aspecto de la vida y sólo si le dedicamos todo nuestro tiempo a eso, cosa altamente contraindicada (ejemplo, podremos tener un “cuerpo de revista” si limitamos nuestra vida a comer sano, hacer ejercicio, trabajar para pagar cirugías estéticas y ropa cara sin hacer nada más que eso)

Nadie es perfecto y nadie muestra sus defectos en redes. Aprende a gestionar tu propia frustración, a tolerar el fracaso, acéptate, abraza tus imperfecciones. Pero no en un sentido de positividad tóxica. Esto no pasa de un día al otro, quererse conlleva todo un proceso largo y difícil. Pero si empiezas hoy, vas a estar más cerca.

Espero que este artículo te haya servido. Estos procesos no son fáciles, por eso te recomiendo que asistas a una terapia psicológica.

Está bien no estar bien ¡no te desanimes!

Importante: Este artículo es exclusivamente informativo. En Psicomentando no diagnosticamos ni recomendamos tratamientos. En caso de que necesites ayuda, consultá con un profesional.

 

Referencias bibliográficas

Festinger L. A Theory of Social Comparison Processes. Human Relations. 1954;7(2):117-140. doi:10.1177/001872675400700202

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