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¿Alguna vez pensaste que tus decisiones no son tan racionales como crees? ¿Qué tanto te dejas llevar por tus emociones? El cerebro humano puede ser muy paradójico: en muchas ocasiones, nos dejamos llevar por pensamientos irracionales. Y la realidad es que nadie escapa a esos engaños de la mente.
En psicología, podemos entender a las trampas y estrategias de la mente como sesgos cognitivos. Desde Psicomentando queremos mostrarte uno de ellos: el pensamiento ilusorio, un tipo de sesgo cognitivo de confirmación.
En este artículo vamos a conocer de qué se trata, qué ejemplos podemos encontrar en la vida cotidiana y cómo evitar el pensamiento ilusorio. Pero antes de meternos de lleno en el tema, tenemos que entender bien cómo funciona nuestro cerebro: ¿quién lo gobierna? Veamos de qué se tratan los sesgos cognitivos en la toma de decisiones.
Existen sesgos cognitivos en la toma de decisiones
La mayoría de las personas estarían de acuerdo en afirmar que los humanos somos seres totalmente racionales, y que, de hecho, eso nos diferencia del resto de los animales. Sin embargo, el cerebro es más complejo de lo que parece.
Cuando una persona está a punto de tomar una decisión, operan toda una serie de pensamientos lógicos… y otros un tanto ilógicos.
Hace casi 50 años, los reconocidos psicólogos Kahneman y Tversky (1973) evidenciaron que existen una gran cantidad de sesgos cognitivos que se ponen en juego al momento de decidir, opinar o incluso optar por un estilo de vida.
Luego, otros estudios más contemporáneos, como los de Cortada de Kohan y Macbeth (2006), confirmaron y ampliaron estos hallazgos. Uno de los más importantes hace referencia al sesgo cognitivo de confirmación.
Este sesgo implica una tendencia a favorecer, recordar o interpretar toda aquella información que confirma las propias creencias, dándole menos relevancia a todo lo que podría contradecirlas.
Y sí, así es, las personas en varias ocasiones nos guiamos por este exceso de confianza, lo cual puede llevarnos a cometer un error más de una vez.
Ahora bien, llegó el momento de hablar de uno de esos sesgos: el pensamiento ilusorio o wishful thinking.
¿Qué es el pensamiento ilusorio o wishful thinking?
El pensamiento ilusorio, también llamado wishful thinking en inglés, hace referencia al proceso de formación de creencias, opiniones y toma de decisiones únicamente en función de aquello que nos complace, de lo que imaginamos como algo positivo (Bastardi, Uhlmann & Ross, 2011).
Implica que las personas tendemos a guiarnos por emociones y deseos, antes que por la racionalidad estricta. Esto quiere decir que solemos anticipar más resultados positivos que negativos, y nos puede llevar a desestimar cualquier evidencia en nuestra contra.
El pensamiento ilusorio se encuentra dentro de las falacias más comunes. En efecto, las falacias cognitivas nos llevan a pensar que algo será verdadero simplemente por desear que suceda.
No suena nada lógico, ¿verdad? Sin embargo, la existencia de este sesgo cognitivo de confirmación tiene una justificación: puede ser beneficiosa en muchas ocasiones. Por supuesto, todo depende del contexto.
Para comprender mejor de qué se trata el pensamiento ilusorio, veamos algunos ejemplos.
Falacia wishful thinking: ejemplos
Se pueden mencionar muchos ejemplos de la vida cotidiana donde actúan las falacias más comunes como el wishful thinking, y debemos aclarar que tiene más consecuencias de las que creemos.
Un caso bastante claro es el de las pseudociencias. No es novedad que existe una gran cantidad de prácticas que escapan a lo científico y se rigen por creencias ilusorias, mágicas, exageradas y con argumentos débiles. Algunas pseudociencias pueden ser la astrología, la biodescodificación, la numerología o la parapsicología, por mencionar algunas.
Otro caso habitual es el del apoyo a partidos políticos. Muchas veces las personas se encuentran fielmente representadas por cierto partido, y tienden a ignorar sus malos actos.
El pensamiento ilusorio también tiene efectos en las decisiones empresariales, cuando se minimizan los riesgos y se toman decisiones emocionales y apresuradas.
Por último, esta falacia cognitiva también la podemos encontrar en las llamadas “relaciones tóxicas”, donde se mantiene una esperanza de que el otro va a cambiar.
Por supuesto, estos ejemplos mencionados anteriormente parecen más negativos que positivos. Sin embargo, también existen algunos puntos favorables del pensamiento ilusorio: el efecto Pigmalión, y el efecto placebo.
El efecto Pigmalión en psicología
El efecto Pigmalión en psicología explica cómo influye el pensamiento ilusorio en la toma de decisiones, ayudando a obtener resultados beneficiosos. Uno de los primeros estudios fue realizado por Rosenthal y Jacobson (1968), y se enfocaron en el contexto familiar y escolar.
Por ejemplo, el efecto Pigmalión explica por qué los padres tienden a poner grandes expectativas en sus hijos y mantienen la creencia de que se irá confirmando a lo largo del tiempo.
Puede resultar sumamente favorable en los niños, ya que los adultos pensarán positivamente sobre él, en sus capacidades y sus oportunidades de logro. Esto generará mayor estimulación y apoyo parental hacia el niño.
El efecto placebo
El pensamiento ilusorio también se puede observar en el efecto placebo: cuando desaparecen los síntomas de un padecimiento, sólo a partir de la creencia de que el tratamiento funcionará, aunque en la realidad no tenga ninguna propiedad curativa.
Se ha demostrado que las personas que están bajo influencia de un placebo, suelen presentar mejoras durante los primeros momentos del tratamiento (Finniss et al., 2010). Y esto sucede por el hecho de creer y desear que ese método realmente funciona.
El efecto placebo es uno de los ejemplos más asombrosos de cómo la psicología influye enormemente en la biología de nuestro cuerpo.
¿Cómo evitar el pensamiento ilusorio?
La pregunta del millón podría ser la siguiente: ¿Pero por qué actuamos de esta manera? ¿Se puede evitar el pensamiento ilusorio?
La explicación se encuentra en nuestra evolución como especie: en muchos contextos, era imprescindible que nuestro cerebro actúe rápidamente, eliminando todo gasto cognitivo innecesario.
Hoy en día, los sesgos cognitivos en la toma de decisiones siguen contribuyendo al esfuerzo del cerebro, aunque con otros objetivos. El exceso de confianza nos genera bienestar y nos evita el dolor… siempre que no se nos vaya de las manos.
Las falacias más comunes están presentes en el día a día. Sin embargo, podemos hacer algo para disminuir sus efectos negativos.
Si te estás preguntando cómo evitar el pensamiento ilusorio, la respuesta está en entrenar tu cerebro. De hecho, podemos afirmar con seguridad que ahora que sabes que existe este sesgo cognitivo de confirmación estarás mucho más preparado para evadir los engaños de tu propia mente.
La clave está en trabajar sobre la capacidad de reflexionar, dos, tres o las veces que sean necesarias antes de tomar una decisión importante. También resulta importante criticar nuestras propias posturas ideológicas: ¿me estoy dejando llevar por las emociones? ¿Qué dice la evidencia en contra de mis argumentos?
Para combatir las falacias cognitivas, a veces es tan sencillo como permitirse escuchar las opiniones diferentes. La reflexión crítica es también una actitud científica ante la vida.
Referencias bibliográficas
- Bastardi, A., Uhlmann, E. L., & Ross, L. (2011). Wishful thinking: Belief, desire, and the motivated evaluation of scientific evidence. Psychological science, 22(6), 731.
- Cortada de Kohan, N., & Macbeth, G. (2006). Los sesgos cognitivos en la toma de decisiones.
- Finniss, D. G., Kaptchuk, T. J., Miller, F., & Benedetti, F. (2010). Biological, clinical, and ethical advances of placebo effects. The Lancet, 375(9715), 686-695.
- Kahneman, D. & Tversky, A. (1973). The psychology of prediction Psychological Review, Vol 80, N 4, pp. 237-251.
- Rosenthal, R., & Jacobson, L. (1968). Pygmalion in the classroom. The urban review, 3(1), 16-20.
Adela Crovara es Licenciada en Psicología en la Universidad Nacional de Mar del Plata (República Argentina).
En el ámbito académico forma parte de equipos de cátedra como adscripta y de grupos de extensión universitaria a la comunidad.

