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Sentir celos es una experiencia que todos hemos atravesado alguna vez. Se puede manifestar de muchas maneras distintas y también puede ser causado por tantas situaciones como nuestra imaginación lo permita.
Y aunque los celos sean “moneda corriente” en nuestra sociedad, también se han empezado a cuestionar. Hoy en día, se observan muchas situaciones de maltrato, agresividad y control patológico entre los jóvenes.
La realidad es que los celos son algo que debemos poner en debate, reflexionar sobre él y no ocultarlo. Por esta razón, en este artículo te invitamos a conocer de qué se tratan los celos, desarmar todos los mitos alrededor de él, y también a preguntarte qué haces tú con los celos en tus relaciones.
Vamos a preguntarnos si sentir celos es igual a ser posesivo, o si tener celos y desconfianza es lo mismo. También vamos a reflexionar sobre la idea de “ser tóxico” o “tóxica”, y cuándo los celos posesivos se convierten en una patología.
En definitiva, queremos responder a la pregunta que nos convoca el día de hoy: ¿Por qué sentimos celos?
Celos, amor o posesión: ¿cuáles son sus diferencias?
Muchas personas se preguntan si los celos son una condición para que exista el amor al estilo de: “si te cela es porque te quiere” o también “si deja de sentir celos, empieza a preocuparte”. ¿Pero esto es así realmente?
La respuesta es rotundamente no. Los celos en una relación no pueden ser una demostración del amor. De hecho, son una manifestación ante el miedo de perder a alguien. Y la gran mayoría de las veces, esto ocurre porque asumimos que ese alguien nos pertenece. En los pensamientos puede aparecer como “sólo yo puedo verla, hablarle, abrazarla, etc.”.
Aquí estamos ya en el plano de la posesión. Los expertos en el tema aseguran que, en algún punto, sentir celos es igual a ser posesivo. Desde toda nuestra historia evolutiva como seres humanos, los celos posesivos han estado presentes e incluso lo podemos observar ya en niños pequeños (Martínez, 2005; Salovey, 1991).
Pero ¡Cuidado! Ser posesivo no es algo saludable. En los últimos años han surgido alternativas y sabemos que es posible experimentar una relación con un grado saludable de celos o incluso sin experimentarlos (como en las parejas poligámicas).
Autoras como Galarza y Távora (2008) aseguran que poco a poco, se pueden evadir los pensamientos posesivos para dar lugar a los celos más flexibles, abiertos al diálogo y, en definitiva, poder vivir un amor pleno.
Después de todo, si hay algo en lo que todos estamos de acuerdo es que los celos son una sensación desagradable. ¿Entonces por qué mantenerlos?
Insistimos: lo importante aquí no es esconder los celos bajo la alfombra. ¡A nadie le gustaría admitirse como un celoso posesivo! Sabemos que no es fácil, pero en cuanto comiences a cuestionar tus pensamientos y acciones, podrás gestionar mejor esos celos que tanto te preocupan.
Algunos ejemplos donde surgen los celos
Ya mencionamos que, en nuestra sociedad occidental, los celos son algo bastante común. ¿Alguna vez te preguntaste hasta dónde llega este sentimiento? Ocurren no sólo en las relaciones de pareja, sino también con hermanos, familiares, amigos, compañeros de trabajo o con los “casi algo”.
Veamos algunos ejemplos comunes que reunimos de los estudios de Martínez (2005), Salovey (1991) y Shackelford et al. (2004).
Celos en una relación amorosa
Los celos en una relación amorosa suelen estar más presentes en la adolescencia. Estas primeras relaciones pueden vivirse con gran intensidad, y la falta de control de los impulsos puede conllevar algunos “malos tragos”, como escenas de celos con rabia y “planteos” que luego cuando crecemos las recordamos avergonzados.
De todas maneras, crecer no garantiza que seamos más fuertes ante este sentimiento. Muchos adultos experimentan celos posesivos y bastante preocupantes, al punto de restringir una gran cantidad de actividades a su pareja, con tal de no perderla.
El famoso “sentir celos sin ser nada”
Cuántas veces nos hemos preguntado ¿Por qué siento celos si no somos nada? Es más habitual de lo que pensamos. Lo cierto es que no es necesario tener una relación “oficial” para sentir celos de la otra persona. Solo alcanzará con que haya sentimientos de por medio.
Alguno de los pensamientos que pueden surgir en esta situación pueden ser: “¿por qué la mira más a ella que a mí?”, “¿qué tiene ella que no tenga yo?”, y muchas más.
No existe algo así como el “derecho a sentir celos”, así que no te desanimes… siempre puedes contar con el apoyo de algún amigo que te ayude a gestionar tus sentimientos de miedo e inseguridad.
Provocar celos para llamar la atención
Otra de las situaciones habituales es provocar celos para llamar la atención. En ocasiones, las parejas atraviesan crisis donde uno de los integrantes puede sentir que el otro no le presta suficiente atención. Y así que los celos pueden llegar a utilizarse como un recurso, a la manera de “aviso”.
No recomendamos para nada este tipo de prácticas, ya que puede empeorar aún más la crisis amorosa y como ya hemos visto… sentir celos en una relación no es algo precisamente saludable.
Celos con rabia entre hermanos
También pueden existir celos entre hermanos y de hecho es un fenómeno bastante común. Por lo general, estos celos con rabia esconden una lucha por conseguir la atención de los padres u otros miembros del entorno familiar.
Suede aún más cuando llega un nuevo hermano a la familia, y el cariño que se le destinaba al hijo único, ahora debe ser compartido. Por supuesto, este fenómeno es más común entre los infantes. Pero si no se aprende a gestionar las emociones y frustraciones, se puede continuar en la vida.
Preguntas Frecuentes: Celos desmedidos en la pareja
Los celos pueden ser una reacción natural en las relaciones amorosas, pero cuando se vuelven desmedidos, pueden afectar gravemente la dinámica de la pareja. Esta sección de Preguntas Frecuentes está diseñada para abordar inquietudes comunes sobre los celos desmedidos y aquellos que llamamos “celos enfermizos”. ¿Te ha pasado alguna vez?
¿Por qué tenemos celos?
Los celos pueden tener diferentes orígenes.
Lo primero que debemos aclarar es que no se trata de un sentimiento heredado genéticamente, ni forma parte de nuestro ADN. La evidencia científica indica que, en nuestra sociedad occidental, están sumamente arraigados en la cultura y es nuestro deber transformar los celos posesivos en emociones más saludables.
La causa más común de los celos se encuentra en los sentimientos debaja autoestima, miedo a ser abandonados, inseguridad y desconfianza (Martínez, 2005; Salovey, 1991).
¿Tener celos es igual a desconfianza?
Es muy común que las personas se pregunten si sus emociones son celos o es realidad. Es decir, vamos en búsqueda de evidencia que confirme (o no) nuestras sospechas de infidelidad. En este sentido, tener celos es igual a desconfianza.
Los autores Shackelford et al. (2004) plantean que los celos y desconfianza en la pareja están altamente relacionados con la inseguridad de alguno de ellos. Suele ocurrir cuando uno de ellos observa que tiene “competencia”, que habrá alguien mejor que él y que puede abandonarlo en cualquier momento por aquel más competente.
Y como ya vimos, sentir estos celos o inseguridad puede generarse no sólo en relaciones de pareja sino también con amigos.
Las personas inseguras tienden a creer que están en desventaja respecto a los demás, y es entonces cuando surgen los intentos desesperados por conservar el cariño de la otra persona.
¿Por qué los celos son tóxicos?
Los celos posesivos y los pensamientos sobre “si son celos o es realidad” puede llevar a un callejón sin salida.
Suele decirse que los celos son tóxicos porque, como ya mencionamos, conllevan intentos de poseer a la otra persona y una falsa creencia de que nos pertenece.
Lo importante es no llegar a un nivel asfixiante de los celos. Las parejas sanas deciden ponerlo en palabras.
Pero existen algunas parejas que no pueden salirse del círculo vicioso de la toxicidad y los celos posesivos van en aumento hasta adoptar actitudes preocupantes: controlar y restringir actividades, revisar mensajes, tomar decisiones por el otro, y mantener una incertidumbre constante acerca de la fidelidad del otro.
¿Cuándo se convierten en “celos enfermizos”?
Los celos o inseguridad constantes pueden ser signos de algo aún más preocupante: la celopatía. En esta patología, la persona celosa actúa ejerciendo total dominio sobre la otra (Buss & Haselton, 2005).
Se observa cuando uno de ellos adopta toda una serie de medidas opresivas como la privación de la libertad, el control de la totalidad de las actividades, seguir a su pareja al trabajo, buscar evidencias constantes de traición, entre otros.
Los celos posesivos patológicos son autodestructivos y conllevan un estado de infelicidad, miedo, inseguridad y sospecha permanente. De hecho, no existirá evidencia suficiente que le sirva a esta persona para asegurarse de que su pareja es fiel.
Se debe tener mucho cuidado para detectar estos celos en una relación amorosa o de amistad.
Siempre que exista una duda y un deseo de cambiar, se puede trabajar para mejorar. En cualquier caso, te recomendamos acudir a una consulta psicológica.
¿Qué se puede hacer para controlar los celos?
Para controlar los celos, es útil practicar la autoconciencia y la autoaceptación. Identificar las inseguridades subyacentes y trabajar en la confianza personal son pasos clave. La comunicación abierta con la pareja también puede ayudar a abordar y resolver preocupaciones. Considerar la psicoterapia puede ser beneficioso para explorar y gestionar los sentimientos de celos de manera saludable.
¿Tener demasiados celos puede llevar a una infidelidad?
Los celos excesivos no son una causa directa de infidelidad, pero pueden contribuir a dinámicas de relación disfuncionales. En algunos casos, el comportamiento celoso puede llevar a conflictos y malentendidos que, si no se abordan adecuadamente, podrían aumentar el riesgo de infidelidad. Es importante trabajar en la confianza y la comunicación para prevenir estos problemas.
¿Una infidelidad puede provocar celos desmedidos en la pareja?
Por lo general, sí. Cuando ocurre una infidelidad, los celos pueden intensificarse debido a la traición y la inseguridad que genera. La confianza se ve gravemente afectada, y la persona que ha sido engañada puede experimentar celos extremos al intentar entender las razones detrás de la infidelidad y lidiar con el dolor emocional.
¿Cómo superar los celos en una relación a distancia?
Cuando se trata de relaciones a distancia, el control de los celos puede ser especialmente difícil. La ausencia de interacción física frecuente puede intensificar la inseguridad. Imaginate que no estar presente en la vida cotidiana del otro puede aumentar la preocupación por posibles deslealtades. Por eso, recomendamos:
- Comunicación abierta: Habla honestamente sobre tus sentimientos y preocupaciones.
- Confianza mutua: Construye y mantén confianza con transparencia y compromiso.
- Reglas claras: Define límites y expectativas en la relación.
- Enfócate en lo positivo: Celebra los aspectos positivos y los momentos felices.
- Mantén ocupada la mente: Dedica tiempo a pasatiempos y actividades para distraerte.
- Busca apoyo: Habla con amigos, familiares o un terapeuta sobre tus sentimientos.
- Confía en el proceso: Ten paciencia y confía en el esfuerzo de ambos.
- Planifica encuentros: Organiza visitas para fortalecer el vínculo físico y emocional.
¿La terapia de pareja sirve para dejar de tener celos?
¡Absolutamente! La terapia de pareja puede ser efectiva para abordar y reducir los celos. Un terapeuta de pareja ayuda a las parejas a identificar las causas subyacentes de los celos, mejorar la comunicación y fortalecer la confianza.
El profesional enseña técnicas para manejar y regular las emociones intensas asociadas con los celos, como la autorreflexión y la reestructuración cognitiva.
También ayuda a la pareja a definir y acordar límites y expectativas claras en la relación, lo que puede reducir la ambigüedad y las suposiciones que alimentan los celos.
Referencias bibliográficas
- Buss, D. M., & Haselton, M. (2005). The evolution of jealousy. Trends in Cognitive Sciences, 9(11), 506-506.
- Galarza, M. L. E., & Távora, A. (2008). El amor romántico y la subordinación social de las mujeres: revisiones y propuestas. Anuario de psicología/The UB Journal of psychology, 59-73.
- Martínez, L. M. R. (2005). Celos y envidia: emociones humanas. UNAM.
- Salovey, P. (Ed.). (1991). The psychology of jealousy and envy. Guilford Press.
- Shackelford, T. K., Voracek, M., Schmitt, D. P., Buss, D. M., Weekes-Shackelford, V. A., & Michalski, R. L. (2004). Romantic jealousy in early adulthood and in later life. Human Nature, 15(3), 283-300.

Gabriela Millaman Rickert es estudiante avanzada de la carrera de Psicología de la Universidad Nacional de Mar del Plata (República Argentina).

